Cómo hablar sobre drogas a los hijos

La FAD y Temas de Hoy editan un libro en el que ofrecen pautas a la familias para abordar esta problematica

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y la editorial Temas de Hoy han presentado el libro ¿Qué les digo? Cómo escuchar y hablar sobre drogas con nuestros hijos, una obra cuyo objetivo es proporcionar a los padres españoles las pautas que les permitan dialogar con sus hijos sobre el consumo de drogas.

Madrid. M. GIRÓN
“Este libro es un manual de conversación”, afirmó el director general de la FAD, Ignacio Calderón, quien considera que “la comunicación entre padres e hijos es un tema prioritario, no solo en cuanto a las drogas, si no en todos los sentidos”.
Según diversas investigaciones de la FAD, un tercio de los padres españoles con hijos adolescentes siente que no educa bien o que no sabe hacerlo, aunque la inmensa mayoría defiende el papel educativo de la familia. Alrededor del 40% de los padres confiesa no manejar bien los conflictos de convivencia. Además, uno de cada cinco afirma sentirse claramente desbordado por las exigencias económicas de sus hijos. Ante esta desorientación y frustración, el 60% de los padres piden más implicación de los educadores.
El libro ha sido prologado por José Antonio Marina, filósofo y profesor, quien señaló que esta iniciativa responde a una necesidad social y pretende dar respuesta a las dos preguntas más frecuentes que se hacen los padres: ¿Qué les digo? Y ¿Qué hago? Además, recordó que estos “solo cuentan con tres herramientas educativas: la ternura, la disciplina y la comunicación, y esta última no es tan sencilla como parece”.

Tres apartados

En este sentido, el libro se divide en tres grandes apartados cuyos contenidos explican la manera de hablar de drogas a los niños según la edad que tengan: hasta los seis años, de los seis a los doce, y de los doce a los dieciséis. En la primera etapa, los niños no conocen las drogas ni se interesan por ellas, por eso, cuando respondamos a sus preguntas hemos de hacerlo con naturalidad y sin alarmismo. Además, los niños hacen lo que ven hacer, por eso los adultos hemos de ser coherentes con lo que hacemos delante de ellos. En estas edades, el niño no discute ni opina, pero pregunta constantemente sobre todo. Por eso hay que darle respuestas inmediatas que pueda comprender, evitando pasarle la pelota a otros con frases como “ya te lo explicarán en el cole”.
De los seis a los doce años de edad son perfectamente conscientes de que las drogas existen, y de que hay personas que las consumen. Por lo general, adoptan una actitud de rechazo hacia las drogas. Además, en esta edad un niño difícilmente encontrará estas sustancias (excepto el tabaco y el alcohol) y es precisamente éste el momento de iniciar las acciones preventivas, tales como sacar la conversación sobre el tema y respondiendo a preguntas tales como ¿qué son drogas y qué no lo son? Y si son nocivas ¿porqué algunas son legales? Además, si alguno de los padres fuma o bebe al niño no le sirven explicaciones como “mi organismo está preparado y el tuyo no”. Lo mejor es declarar abiertamente la realidad de que se ingieren y que eso nos obliga a estar atentos para no perjudicar nuestra salud. En estas edades, los padres deben evitar desconfiar de sus hijos, así como interrogarles o juzgarles a priori.

Adolescentes

De los doce a los dieciséis años los chavales son conscientes de que las drogas existen y de que muchos de sus amigos las consumen. Al inicio de esta etapa suelen mostrar aversión a estas sustancias, para después transformarse en curiosidad y fantaseo con respecto a sus efectos. Los medios de comunicación y el grupo de amigos comienzan a ejercer sobre los adolescentes una potente influencia y el enfrentamiento con las drogas forma parte de su crecimiento. Los primeros consumos suelen tener un carácter experimental y deben abordarse con prudencia. No es conveniente forzar el diálogo con preguntas “abrelatas”, porque si el menor “no quiere hablar, no hablará”, pero que calle no significa que tenga algo que ocultar. Hay que procurar que no se sienta amenazado ni obligado, intentando respetar su intimidad. Por tanto, el diálogo sobre este tema es de suma importancia y la actitud adecuada es la búsqueda conjunta de soluciones.

La conversación y no el interrogatorio es una de las claves a la hora de hablar de drogas con los hijos.
(Foto: EFE)
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