La adecuación del niño a la lectura es defendida por la escuela tradicional, en la que no se tiene en cuenta la individualidad del niño, su momento madurativo ni los principios metodológicos del Diseño Curricular Base (DCB). Por ello, según defiende la autora de la presente colaboración, “debe ser descartada”, y reemplazada por la adecuación de la lectura al niño, cuya idoneidad argumenta.

La adecuación de la lectura
al niño

María Dolores Montes González
Diplomada en Educación Infantil y licenciada en Psicopedagogía


La adecuación de la lectura al niño es defendida por el constructivismo y tiene en cuenta la motivación y la significatividad. Esta opción trata de conocer al niño, su evolución cognoscitiva y fases por la que pasa, aprovechando esta evolución con las actividades y experiencias más ventajosas y apropiadas para cada momento.
El niño va alcanzando pequeñas maduraciones al pasar por las diversas fases, ya que entiende que leer es un proceso complejo, graduable y flexible con las necesidades del que aprende. Es por esto que desde este punto, debemos plantearnos el enseñar a leer y escribir en Educación Infantil.
La opinión de los profesores es diferente según trabajen en Educación Infantil (EI) o en Educación Primaria (EP). Mientras que los profesores de EI dicen que debe ser rechazado porque el niño no ha alcanzado la madurez suficiente para realizar su aprendizaje, los profesores de EP entienden que el niño debe saber leer y escribir porque se encuentra con libros de texto que debe saber interpretar.
Por otro lado, el DCB opta por un planteamiento en el que se preste atención al mismo tiempo, a las capacidades de los niños de esta etapa y a las exigencias a las que tendrán que hacer frente en el primer ciclo de la Escuela Primaria.
Se da el caso de que los niños mayores de los centros de Escuela Infantil saben muchas cosas: que las palabras escritas significan cosas, que se usan para decir lo que se piensa, que las palabras son diferentes de los dibujos, que las palabras debajo de los dibujos cuentan historias (el caso del niño que "lee" el cuento en voz alta siguiendo con el dedo las líneas escritas como se lo ha oído a los mayores, aunque no sabe leer).

Concepto de utilidad

Por ello, es conveniente decir que sí. Porque se pueden desarrollar actividades significativas y funcionales que remiten a la utilización del texto escrito: lecturas de cuentos por el profesor u otro adulto, instrucciones de los juegos, el propio nombre, el texto escrito por el profesor bajo el dibujo del niño, carteles, etiquetas, etc,... es decir, propiciar en el niño la motivación por adquirir el código, el acceso a sus características, la comprensión de su uso. De esta manera el niño y la niña sentirían interés por el lenguaje escrito, relacionándolo en un principio con símbolos, para después comprender que esos símbolos representan a un objeto y asimismo presentarles a la vez la palabra con los signos que representa ese objeto, para así familiarizarlos con el lenguaje escrito que tan esencial es en estos tiempos.
No quiere decir esto que en Educación Infantil se deba enseñar a leer y escribir como trabajo educativo, ni que sea objetivo prioritario supeditar toda actividad a la enseñanza de la lecto-escritura porque la enseñanza sistemática del código de la lengua escrita no constituye objetivo de Escuela Infantil.
Es por esto que no es necesario que en Educación Infantil sea lo más importante el que los niños y niñas acaben dicha etapa sabiendo leer. Lo esencial, a mi parecer, es que conozcan que existen unos signos que representan objetos, personas,… la realidad en general, que puedan discriminar algunas letras de nuestro abecedario, que la reconozcan en sus nombres, en palabras que hemos trabajado a lo largo de los tres cursos de la etapa de educación infantil, en definitiva, que no sea una obligación, solo un acercamiento, para que cuando llegue el momento todo le resulte más fácil.
El otro tema a tratar, el de la escritura, es similar, puesto que no se puede exigir, como en la escuela tradicional, que el niño sepa escribir todos los signos del abecedario a la perfección, es por esto que, en mi opinión, debemos trabajar este tema a través de la grafomotricidad, así pues, el niño y la niña conseguirá un buen desarrollo óculo-manual, no siendo forzado y siguiendo las características individuales de ritmos de aprendizaje y de maduración. Así pues, el alumno y la alumna conseguirán la agilidad necesaria para la etapa que comenzará tras la educación infantil, estando preparados para enfrentarse a la escritura.
En mi opinión, debemos acercar y fomentar el interés por nuestro código oral y escrito a nuestro alumnado con el fin último de transmitirles pasión por la lectura y la escritura algo que estará presente a lo largo de toda su vida.

lolesmontes@hotmail.com

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