De acampada con mis abuelos

Mayores y niños desarrollan un programa de convivencia intergeneracional

En estas jornadas tiene cabida la celebración de fiestas populares como San Fermín.
“No pensé todo lo que podía hacer… al principio me sentía parado, pero luego no había quien me parara… tenía unas ganas enormes de hacer cosas diferentes”. Así se expresa uno de los ancianos que participa en los campamentos de verano organizados por los centros gerontológicos Amma de Navarra. A través de esta experiencia, mayores y pequeños modifican los estereotipos que se asocian a la tercera edad.

Madrid. R. CALLEJA
Dentro de las actividades de innovación asistencial que realizan los centros gerontológicos Amma figuran los encuentros intergeneracionales, que se enmarcan en las recomendaciones de la Red Intergeneracional del IMSERSO y de organismos internacionales. Navidad, Semana Santa, vacaciones de verano o carnaval constituyen fechas propicias para fomentar la convivencia con nietos de los residentes, hijos de los trabajadores y alumnos de colegios cercanos a las residencias. En el año 2002, la residencia Amma Mutilva organizó la primera edición de los Campamentos de Verano Intergeneracionales, donde mayores y pequeños convivían durante una semana, en la residencia compartiendo numerosas actividades. Sesenta niños de edades comprendidas entre 6 y los 12 años, participaron el pasado verano en la experiencia, que se amplió a los cinco centros navarros.
Acercar a dos generaciones alejadas en el tiempo, a través de actividades lúdicas, reporta beneficios comunes, aseguran los expertos, que valoran positivamente estos encuentros, porque tienen repercusiones muy favorables en el estado de ánimo de los ancianos y favorecen su sociabilidad. Además, para los niños es una actividad muy enriquecedora, ya que les permite conocer mejor a sus abuelos y modificar los esquemas y estereotipos que se asocian a la tercera edad.

Programa de actividades

Psicólogos, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales, fisioterapeutas, animadores socioculturales y el personal asistencial del centro colaboran en el diseño y puesta en marcha un variado programa de actividades lúdicas y culturales, que incluyen talleres de manualidades, cocina, pintura, juegos, competiciones deportivas, concursos, gymkhanas, cine, teatro, cuentacuentos, excursiones, competiciones de Wii y fiestas de disfraces. También, los niños ayudan a los ancianos en actividades cotidianas, como las clases de gimnasia, y colaboran en las tareas domésticas, como poner la mesa o fregar platos.
El campamento da comienzo con la instalación de las tiendas de campaña en la zona ajardinada de los centros o bien los niños se acomodan en una sala acondicionada como albergue. Bajo el lema “Bienvenidos”, el primer día se dedica a conocerse mutuamente y crear los primeros lazos afectivos. En el segundo, bajo el epígrafe “Conoce tu entorno”, ancianos y niños se familiarizan con el medio, la ubicación dentro de la ciudad y la localización del lugar. Mientras que en la tercera jornada, “Hoy jugamos todos”, los más pequeños enseñan a los mayores los juegos que conocen y los ancianos les hablan de los más populares en su niñez. “La gran escapada” corresponde al cuarto día, donde se realiza una excursión a las piscinas, museos, los parajes naturales o bien celebran la noche de San Juan y el solsticio de verano. Como despedida, el último día se organizan diversos actos y una fiesta con actuaciones y regalos.

Evaluación

Para la evaluación de proyecto, se entregan unos cuestionarios a los participantes, donde pueden expresar sus opiniones y sentimientos. Dentro de este proceso se analizan aspectos como la normalización de la vejez por parte de los niños, la participación, el incremento de las ilusiones a la hora de enfrentarse a la vida, el intercambio de opiniones, experiencias y formas de vida en la niñez del pasado respecto a la actual, el sentimiento de valía personal, la huida del aislamiento y el fomento de la autoestima y la motivación. Tras celebrar una puesta en común, los profesionales realizan una memoria-resumen, que incluye información sobre la evaluación del campamento, las ideas de los profesionales y la opinión de los participantes, además de recoger propuestas de mejora para las siguientes ediciones de la experiencia.
Del desarrollo de la actividad se desprende que el 97,9% de las personas mayores piensa que participar en actividades con niños favorece que se sientan útiles para los demás, el 94,9% reconoce que mejora mentalmente y el 93,8% asegura sentirse mejor físicamente. También, afirman que se encuentran más activos y han aumentado la sensación de bienestar o el disfrute del ocio y tiempo libre. Además, el 88,5% declara que ha aumentado su interés por ser una persona más activa en la sociedad. Por otra parte, el 88,7% de los niños asegura que han mejorado sus relaciones con los mayores y el 85,2% revela que ven más positivamente a los ancianos.


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