Más de la mitad de los alumnos con necesidades especiales no pasa de los estudios primarios

La educación normalizada funciona mejor en la enseñanza básica que en los niveles no obligatorios, según un estudio de la ONCE

Las dificultades que encuentran los alumnos con necesidades educativas especiales en los cambios de etapa duplican el abandono escolar respecto al resto de estudiantes, según un estudio de la ONCE. Sólo el 51% supera la enseñanza primaria, y apenas el 9% obtiene titulación universitaria, por lo que se pide la urgente formación de futuros docentes con una especialización adecuada para atender este tipo de necesidades educativas. Los alumnos con necesidades educativas especiales precisan apoyos específicos de profesorado en la etapa postobligatoria.(Foto: Rafael Martínez)

Madrid. M. GIRÓN
“Las personas con discapacidad tienen talento y creatividad, pero no formación para ponerlos en práctica”, señala Alberto Durán, vicepresidente de la Fundación ONCE, quien advierte de que este déficit educativo (la mitad de los afectados no pasa de los estudios primarios) es “el problema de fondo para la inserción laboral y social”. Así se manifestó durante la presentación del libro Educación y personas con discapacidad: presente y futuro, una obra que analiza la situación actual de la educación para personas con necesidades educativas especiales y que han coordinado María Antonia Casanova, inspectora Central de Educación del Ministerio, y Miguel Ángel Cabra de Luna, director de la Fundación ONCE.
Al acto de presentación ha acudido la presidenta del Consejo Escolar del Estado, Carmen Maestro; quien ha asegurado que “la exclusión educativa de hoy será la exclusión social de mañana”. Por eso, ha recordado que “debemos crear las políticas necesarias para la integración educativa y social”.

Abandono escolar


Entre las máximas preocupaciones del momento actual, los autores destacan la elevada tasa de abandono escolar de estos alumnos, por las dificultades que encuentran en los cambios de etapa”, y la formación de futuros docentes “con un adecuado nivel de especialización” para atender las particulares necesidades del alumnado. En el primer caso, los datos confirman que la educación normalizada funciona mejor en la enseñanza básica que en los niveles no obligatorios y muestran con claridad como las personas con discapacidad se van quedando en el camino. El 51% no pasa de estudios primarios, frente a solo el 25% del resto de estudiantes. En el nivel universitario, sólo el 9% consigue la titulación.
El libro incluye numerosas propuestas para todas las administraciones educativas, así como para los propios centros. Entre las primeras, destaca un llamamiento a la coordinación de políticas educativas entre el Ministerio y las Comunidades Autónomas para la atención de este colectivo. Asimismo, se plantea la creación de una Conferencia Sectorial de Inclusión Educativa, desde la que se lidere el Plan de Reactivación de este colectivo.
Por otro lado, señala la conveniencia de establecer indicadores de calidad de la inclusión de forma diferenciada para diversos grupos de discapacidad. Asimismo se hace necesaria una regulación de datos y de estadísticas generales de este tipo de alumnado para una evaluación permanente.

Profesores de apoyo

Además, se pide la implantación legal de la educación a lo largo de la vida para las personas con discapacidad, así como apoyos específicos al alumnado con necesidades educativas especiales en la etapa postobligatoria.
Según los autores del estudio, se deberían realizar también campañas de sensibilización que favorezcan el entendimiento de la sociedad hacia la riqueza de la educación y la convivencia en la diversidad y el respeto a la diferencia, con especial atención a los centros educativos. En este sentido, señalan la importancia de potenciar la formación de profesionales y personal directivo de los centros, así como de inspectores.
También se solicita un refuerzo de los servicios de atención temprana y la revisión de la normativa de ratios, con exigencia de su cumplimiento. Para ello, consideran necesario incrementar el profesorado especializado de apoyo para los alumnos con necesidades educativas especiales, y reforzar a los equipos y departamentos de orientación, así como eliminar las barreras de acceso y de comunicación, elaborando una guía de accesibilidad a los centros escolares.

Participación familiar

En cuanto a las propuestas realizadas a los centros educativos, destaca el fomento de la participación de las familias de estos alumnos, su incorporación a las actividades extraescolares organizadas en los distintos centros; la creación de entornos cercanos de relación entre las familias y los profesionales especializados, así como que cada institución adopte las medidas necesarias para atender, con la calidad exigida, a la población específica que escolariza.
Respecto a las TIC, se propone su utilización para favorecer la inclusión, mediante una información asequible y ágil al conjunto de la comunidad educativa. Asimismo, consideran necesaria la incorporación de la dimensión de la discapacidad/accesibilidad en los desarrollos y oportunidades surgidas en el marco de la Web 2.0.

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