Bella y funcional

El 500 aniversario del nacimiento de Andrea Palladio recupera el hondo sentido humanista de su arquitectura


 


Considerado “el arquitecto de los arquitectos”, Andrea Palladio, hijo de un molinero, supo desarrollar un nuevo lenguaje arquitectónico que bebía de las fuentes clásicas y respondía a la necesidad de cumplir las demandas funcionales y las aspiraciones estéticas propias de su tiempo. CaixaForum Barcelona recoge en la muestra “Palladio. El arquitecto (1508-1580)” su modélica memoria.

JULIA FERNÁNDEZ
Desde su época de adolescente cantero en Padua hasta los tiempos de intelectual y arquitecto favorito de los adinerados aristócratas de Venecia y Vicenza, de las autoridades religiosas y del estado veneciano: la investigación que han llevado a cabo Guido Beltramini, director del Centro di Studi di Arquitectura Andrea Palladio (CISAAP) de Vicenza, Howard Burns, presidente del Consejo científico del CISAAP, y la directora de Asuntos Académicos de la Royal Academy of Arts, MaryAnne Stevens para la exposición Palladio, el Arquitecto (1508-1580) encierra una memoria completa de la historia de un hombre que aunó en su trayectoria profesional la teoría –a partir de un profundo conocimiento del ejercicio arquitectónico del mundo clásico- y la práctica para idear construcciones sorprendentes, bellas y funcionales, como la villa Rotonda, cerca de Vicenza, las grandes iglesias venecianas de San Giorgio y del Redentore y las villas Barbaro y Emo, en el Véneto; de un personaje que conquistó el mundo entero con su revolucionaria concepción de la arquitectura, democratizándola y haciendo que llegara a granjas y puentes de la misma manera que a palacios e iglesias; y de un modelo de quehacer arquitectónico que aún hoy mantiene su enorme influencia.

Honesto y admirado

Frente a Rafael o Miguel Ángel, que además de escultores y pintores eran arquitectos, Andrea Palladio se presenta en esta muestra como una eminencia artística que desplegó la creatividad en la arquitectura, siendo a través de los siglos el gran referente de ella: “Es fundamentalmente un arquitecto”, afirma en su presentación de la muestra Concha Gómez, responsable de exposiciones de CaixaForum: “De hecho, igual que a Velázquez se le considera el pintor de los pintores, Andrea Palladio lo es como el arquitecto de los arquitectos. Su deseo de mejorar la sociedad fue el que le llevó a democratizar la arquitectura. Si en aquella época la gran arquitectura se estaba haciendo en Roma, ya que es el Vaticano quien podía hacer esas grandes obras, él, desde Vicenza, hace palacios de otras dimensiones, villas, por lo que es sobre todo más conocido, que tienen una arquitectura muy honesta, que piensa mucho en las personas que la habitan”.
Esta especial adscripción al humanismo, una filosofía que no sólo ahondó su respeto por la Antigüedad romana, sino que también avivó su determinación de forjar un lenguaje arquitectónico nuevo y adaptado a su época, está presente en Palladio. El arquitecto (1508-1580), un recorrido de ciento noventa obras, entre maquetas de grandes dimensiones, dibujos, libros, manuscritos y otros documentos originales de la época que nos descubre un artista inédito más allá de la interpretación de sus planos y sus tratados de arquitectura.

Artistas y mecenas

Cinco grandes apartados: “Padua y Vicenza, 1508-1550: de cantero a arquitecto de prestigio”; “Venecia y el Véneto: nuevos mecenas, nuevos proyectos”; “Los últimos años: Venecia y Vicenza”; “El estudio de la Antigüedad y la forja de una arquitectura nueva”; “Los cuatro libros de la arquitectura y la celebridad”; “El legado de Palladio: un eterno contemporáneo”; y “Andrea Palladio visto por los arquitectos contemporáneos” van entregando distintas facetas y periodos a través de las 14 maquetas de grandes dimensiones (escala 1:33); de otras de pequeño formato que reproducen relieves de los edificios y detalles de algunas de sus soluciones arquitectónicas; y de más de 70 dibujos originales del autor que nos permiten explorar el proceso creativo que le llevó a desarrollar un lenguaje propio partiendo del estudio de la arquitectura de la Antigüedad.
La presencia de obras de Tiziano, Veronés, Canaletto y el Greco ayudan a conocer los vínculos entre Palladio y los artistas y mecenas que le rodearon en vida, a la vez que dan testimonio de la colaboración cercana del arquitecto y algunos artistas durante su vida, como ocurre en el caso de Canaletto, que pintó sus iglesias San Giorgio Magggiore y del Redentore, o en el de El Greco al que posiblemente lo conoció en vida y lo consideraba “el mayor arquitecto de nuestro tiempo”.

Los cuatro libros

Especial atención dedica este recorrido al célebre tratado de Palladio “Los cuatro libros de arquitectura”, pilar determinante de su influencia sobre las generaciones posteriores, donde, organizado como los manuales contemporáneos en cuanto a gramática y estilo, describió en un primer tomo los componentes arquitectónicos fundamentales; mostró en un segundo cómo pueden combinarse esos componentes para hacer palacios y villas; se extendió en el tercero a las construcciones de edificios públicos, de carreteras y puentes a plazas y basílicas; para terminar en el cuarto abordando sus reconstrucciones de templos antiguos.
Dirigidos a un público amplio, desde arquitectos y artesanos hasta posibles mecenas e intelectuales, combinando textos e ilustraciones en un lenguaje asequible, “I Quattro Libri” tuvieron gran difusión, tanto en italiano como en ediciones traducidas, parciales o completas, e influyeron mucho en arquitectos de la época. La primera traducción de su tratado fue al castellano de mano del arquitecto español Juan del Ribero Rada, especial hecho que se enmarca en una fluida relación entre el arquitecto y la corte española: Felipe II invitó a Palladio en 1572 a que propusiera un proyecto para la iglesia de El Escorial.
Se trata del único proyecto arquitectónico documentado que el arquitecto realizó para el extranjero y, aunque finalmente el monarca no tuvo en cuenta los dibujos cuando llegaron en 1573, algunos elementos de la filosofía de Palladio son visibles en la iglesia ejecutada por Juan de herrera, especialmente en la fachada, como es señalado en la exposición.

 

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