La FAD propone focalizar la atención en las personas y no en las sustancias

Los jóvenes temen más la exclusión social que los peligros del consumo de drogas

La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción ha presentado el documento La visión de la FAD, donde se analiza la situación actual de los consumos de drogas, las estrategias que hasta el momento se han utilizado para hacer frente al fenómeno y se incluyen una serie de propuestas que, a juicio de esta fundación, deberían ponerse en marcha para minimizar los problemas derivados de los consumos de drogas.

Madrid.
Este texto surge a raíz de una serie de reuniones que la FAD ha mantenido a lo largo del último año con expertos de diferentes organizaciones que trabajan en el ámbito de la prevención y el tratamiento de las adicciones. El objetivo es poner sobre la mesa una serie de cuestiones que propicien una reflexión y debate social que posibiliten poner en marcha nuevas estrategias de enfrentamiento. La Fundación argumenta que para lograr este objetivo se debe tener en cuenta para el futuro que la actual percepción de los problemas de drogas dista mucho de la realidad. En este sentido, Ignacio Calderón, director general de la FAD, opina que “las drogas no van a desaparecer y por ello debemos aprender a convivir con ellas. Eso no significa que nos crucemos de brazos y lo aceptemos sin más, sino que trabajemos para minimizar su presencia, ya que todos los consumos implican riesgos. Pero, sobre todo, debemos revisar críticamente las estrategias de enfrentamiento. No podemos seguir utilizando las mismas fórmulas”.

Percepción social


La Fundación han observado que la percepción social existen una serie de estereotipos asentados sobre los consumos de drogas heredados de la época en la que la heroína era la sustancia predominante, con las secuelas de marginalidad y deterioro físico que dicho consumo conlleva. Pero la situación actual de los consumos de drogas ha cambiado radicalmente en los últimos años. Han cambiado las sustancias, los patrones de consumo y la valoración de los riesgos asociado.
En los últimos veinte años, todas las organizaciones que se dedican a la prevención de los consumos de drogas en España han desarrollado estrategias y actuaciones preventivas que han puesto el énfasis en las sustancias. Pero, según recientes investigaciones de la FAD, los jóvenes españoles afirman mayoritariamente que conocen los riesgos implícitos, pero que deciden asumir las posibles consecuencias para sentirse integrados y por la percepción social de que es normal consumir a su edad en momentos de ocio y diversión, así como por la funcionalidad de las sustancias para esos fines. Por este motivo la FAD plantea un importante cambio en las estrategias preventivas: desplazar el foco de atención de las sustancias (y sus riesgos) a la persona, atendiendo a un doble nivel:
-Vertiente individual: propone que las estrategias preventivas se orienten hacia la capacitación autónoma desde edades tempranas para que adolescentes y jóvenes puedan tomar sus decisiones con menor vulnerabilidad y mayor autonomía
-Vertiente social: la FAD considera que resulta imprescindible prestar una atención especial al contexto social en el que las personas viven y que condiciona la existencia de los consumos. Debemos comenzar a reflexionar y a plantear acciones, caminos, a través de los cuales pueda ser posible minimizar los problemas derivados de los consumos de drogas en nuestra sociedad.

Decálogo de actuación


La FAD sistematiza sus propuestas de futuro en el siguiente decálogo :
-Es preciso reformular y reforzar el diálogo entre la administración estatal y las territoriales, así como entre las administraciones públicas y la sociedad civil para fomentar nuevas estrategias de comunicación y colaboración; buscar un modelo de respuesta solidario y generar una mutua comprensión y complicidad.
-El Plan Nacional sobre Drogas, creado en 1985 para enfrentar unos problemas y del que puede afirmarse su éxito en la consecución de sus objetivos, en estos momentos no es igualmente útil, sin que sea legítimo pensar que no es necesario un plan global de actuaciones en materia de drogas.
-Los indicadores de problemas han cambiado. Hay que reformular el sistema de seguimiento y superar el enfoque sanitarista. El consumo de drogas y los problemas derivados son muldimensionales, es decir, no afectan solamente al ámbito sanitario sino a muchos otros en los cuales no se está midiendo el impacto producido por los consumos de drogas.
-Debemos profundizar en la reflexión crítica sobre el fenómeno de los consumos, contando con la perspectiva de los consumidores, no sólo con al de los expertos.
-La prevención debe contemplar como punto de partida el hecho de que muchos jóvenes van a consumir de forma experimental.
-Considerar los problemas de drogas en el ámbito de los problemas normalizados, evitando consideraciones de excepcionalidad y estigmatización y actuando desde una preocupación razonable.
-Replantearse la función, el rol y las exigencias prácticas de la regulación legal y normativa.
-Es preciso replantear las fórmulas de tratamiento, haciendo éste compatible con ciertos niveles de consumo.
-Replantear los modelos preventivos, incorporando nuevos componentes (análisis de la cultura consumista, capacidad crítica, ejercicio de los valores prosociales…) y adaptando el lenguaje y las formas de interlocución.
-La integración de los recursos asistenciales en las redes generales no puede suponer una merma en la calidad y especialización de la atención.

Cartel de una de las últimas campañas publicitarias de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.
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