Promover la implicación de los padres en la educación

El Foro Calidad y Libertad de la Enseñanza presenta un trabajo sobre la responsabilidad compartida que tienen familia y escuela

La educación es aún más importante en tiempos de crisis, y para reforzar su papel hay que favorecer una mayor relación entre la familia y la escuela, según un documento presentado por el Foro Calidad y Libertad de la Enseñanza. En él se destaca el compromiso compartido que tienen ambas instituciones en la formación de niños y jóvenes, y se reclama gratuidad para toda la enseñanza obligatoria, financiación pública para las APAs, medidas contra el abandono escolar prematuro y un pacto escolar estable.
Según el documento familia y escuela sufren cambios constantes y deben complementarse e implicarse en la formación de niños y jóvenes, en la autonomía de los centros y en la evaluación.
(Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. A.
El Foro Calidad y Libertad de la Enseñanza, ha presentado recientemente en Madrid un documento sobre “Familia y esuela. La responsabilidad de un compromiso educativo compartido”, en el que advierte que “en un contexto de crisis económica la educación tiene un papel protagonista, y para recordarla el sumatorio familia-escuela es fundamental”. Es una iniciativa promovida por las principales organizaciones de las Escuelas Católicas (FERE-CECA y EyG), que “agrupa a un conjunto de profesionales del ámbito de la educación y la cultura, que viene reuniéndose desde 1997 para debatir sobre temas educativos bajo el prisma de la calidad y la libertad”.
Éste es el noveno trabajo que edita el foro y, según el profesor Juan Velarde, es “muy oportuno en un contexto de crisis económica, puesto que una de las consecuencias de esta crisis es que la educación ha pasado a ser una clara preocupación de todos, por lo que las relaciones familia-escuela también pasan a ser primordiales”. Por su parte, el secretario general de Escuelas Católicas, Manuel de Castro, ha destacado las dificultades por las que pasan actualmente dichas relaciones, “con padres críticos e incluso agresivos, poco identificados con el proyecto educativo del centro, profesores poco reconocidos, etc.”. Un contexto que, a su juicio, está “impregnado de fuertes y continuos cambios, y marcado por una situación económica desfavorable”, lo que hace “muy difícil” educar para la familia y la escuela. Por ello, cree que ambas instituciones deben “sumar fuerzas, colaborar, acordad y compartir, no rivalizar”.
También ha intervenido durante la presentación de este trabajo la presidenta del Consejo Escolar del Estado, Carmen Maestro, quien ha insistido en que “debemos consolidar la participación activa de los padres en los centros docentes, y es responsabilidad de todos los agentes educativos encauzar esta implicación”. En su opinión, “no se trata de encontrar culpables, sino soluciones”, y la clave está en la implicación y participación de las familias en la educación de sus hijos, en la autonomía de los centros “para tomar las medidas más apropiadas”, y en la evaluación “para rendir cuentas a la sociedad”.

Cambios constantes


Este documento advierte que la participación de la familia en la escuela es “escasa” (21% aprox.), aunque reconoce que se dan algunas variables, ya que la participación es mayor en Educación Infantil, en centros privados, en temas disciplinarios, en familias de padres con más nivel académico y en “entornos favorables”. Dice que ambas instituciones “sufren cambios constantes” y, por todo ello, insiste en que ambas “deben complementarse”. Por ello, reclama para los centros “identidad clara, un proyecto educativo propio, estar en clave de comunidad educativa, optar por la calidad y la mejora continua y promover valores claros”. Y para los padres pide “formación e información permanente, participación y relación en y con el centro, especialmente en la acción tutorial, sinergia y misión compartida”.
Además, los autores de este documento reclaman la gratuidad de la enseñanza obligatoria; recursos y financiación pública para las asociaciones de padres; la mejora de los servicios de orientación y acompañamiento familiar en los centros; y la implantación de sistemas de mejora de la función directiva, y de estrategias “de recuperación de la autoridad y reconocimiento del profesorado”. Todo ello junto a “sistemas de verdadera elección de centros en función de proyectos educativos acordes con las familias”; la “eliminación de desigualdades” en la remuneración y horarios de los docentes en las distintas comunidades autónomas; la lucha contra el abandono escolar prematuro; y el trabajo por “un pacto escolar estable”.


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