En la presente colaboración su autor analiza diversos aspectos de la evaluación del proceso de enseñanza y de la complejidad de las tareas que conlleva el proceso evaluador, cuyo propósito final no es otro que la mejora de la calidad del sistema educativo en todos y cada uno de sus componentes.

Evaluación del proceso de enseñanza

Francisco García Iruela
Licenciado en Económicas

a evaluación ha de ser un proceso caracterizado por los principios de continuidad, sistematicidad, flexibilidad y participación de todos los sectores implicados en él. Se orienta a valorar la evolución de los procesos de desarrollo de los alumnos y a tomar, en consecuencia, las decisiones necesarias para perfeccionar el diseño y el desarrollo de la programación en su conjunto y también de sus unidades. El propósito que anima todo este quehacer es mejorar la calidad del servicio educativo.La preocupación creciente por la mejora de la calidad de la educación, hace necesario ampliar el modelo tradicional de evaluación como factor de calidad y poder aplicarlo al sistema educativo en su conjunto, a los proceso de enseñanza aprendizaje, a los profesores y a los centros de enseñanza.
La evaluación no se restringe a la clásica evaluación de los alumnos, es preciso ampliarla al profesorado, para mejorar la calidad de la enseñanza; a los directores, pues la creciente descentralización y autonomía de los centros pone en sus manos para gestionar y dirigir; al centro educativo, considerado como una unidad en la que se integran y confluyen muchos factores tales como la preparación, motivación e implicación del profesorado, su trabajo en los Departamentos, la relación con los alumnos y los padres, metodología, utilización de las nuevas tecnologías, actividades extraescolares, y por último a los procesos educativos, tradicionalmente abordados por evaluación interna llevada a cabo por el claustro y equipo directivo.
El centro es una unidad en sí misma, y como tal debe ser evaluada, de forma global, respetando su autonomía, pero precisamente por ello siendo evaluada externamente.
Al mismo tiempo, la Administración educativa en su búsqueda de la calidad del sistema educativo necesita la evaluación externa para estar informada del funcionamiento de los centros, la aplicación de los fondos, la adecuación a la norma y la mejora del sistema educativo.

¿Cómo planificar en fases la evaluación?

Básicamente entendemos la evaluación como un mecanismo destinado a proporcionar una información significativa y continuada acerca del proceso de enseñanza, de modo que permita una valoración orientada a la regulación y la mejora. Esta perspectiva supone la definición de una estrategia global y sistemática, no improvisada.
La estrategia para evaluar el proceso de enseñanza y el de aprendizaje se caracteriza por asumir las siguientes opciones:
-Desde el punto de vista de su extensión global, incluye una evaluación inicial, procesual y final.
-Metodológicamente mixta (evaluación cuantitativa y cualitativa), con el fin de responder de modo flexible a las necesidades plurales de información y a su valoración posterior.
-Interna, desarrollada por todos los implicados en el proceso, (que incluya modalidades de hetero-evaluación, autoevaluación y co-evaluación). Externa, se implica inspección en la evaluación de los procesos de enseñanza.
-Participativa: el consenso en todos estos aspectos básicos marcará la estrategia evaluadora del equipo docente.
La evaluación global y sistemática de los procesos de enseñanza en un centro educativo es un proceso complejo que exigirá una fase de planificación, una fase de ejecución y una fase de elaboración y publicación de conclusiones.
-Fase de planificación. En esta fase se determinarán las características básicas del proceso evaluador y se redactará el plan de evaluación por parte del órgano de coordinación docente del centro. Las principales tareas y aspectos a especificar en este momento responden al qué, cómo, cuándo y quién evalúa.
-Fase de ejecución. Esta fase supone la puesta en práctica lo que implica a todos los participantes, pero deberá ser coordinada por la Comisión de Coordinación Pedagógica y el Equipo Directivo. En esta fase se elaboran y aplican los instrumentos.
-Elaboración y publicación de conclusiones. Esta tercera fase es necesaria para analizar toda la información obtenida y tomar decisiones que contribuyan a mejorar el proceso de enseñanza, introduciendo los cambios y modificaciones que sean necesarios tras una reflexión sistematizada y conjunta, por tanto incluirá la elaboración de un informe de la evaluación y la realización de reuniones para la discusión y comunicación de los resultados. En el informe se incluirá un apartado con propuestas para la toma de decisiones, en el que se sugieran las modificaciones o innovaciones que parece recomendable emprender para mejorar el funcionamiento del centro, el programa, etc.

Campo evaluable

Se debe delimitar el campo evaluable, esto es, las dimensiones, ámbitos, componentes o unidades de análisis sobre los que vamos a actuar. Lógicamente, el primer paso del proceso debe ser determinar y especificar las variables más relevantes para determinar el valor de aquello que queremos evaluar. Por ejemplo, determinada la Enseñanza como campo evaluable y la Programación Didáctica como ámbito o dimensión fundamental para la evaluación, dentro de ella podríamos distinguir, a su vez, sub-dimensiones, como el proceso de elaboración y seguimiento o los elementos básicos y decisiones generales.
Se deben definir los indicadores o criterios de calidad en relación con cada una de las dimensiones o sub-dimensiones seleccionada para la evaluación. Los indicadores pretenden informar sobre el funcionamiento de la educación, detectar los problemas y llamar la atención sobre lo que está sucediendo.
Los indicadores van a ser los criterios con los que vamos a comparar el objeto de evaluación para emitir después un juicio de valor, es decir, para afirmar qué aspectos del mismo satisfacen esos estándares de calidad y cuáles no y tomar las decisiones oportunas de reajuste, modificación, etc.
Esta evaluación, por tanto, incluirá referencias a aspectos tales como organización del aula; recursos materiales del centro; relación entre profesor y alumnos, profesores, órganos y personas encargados de la planificación y desarrollo de la práctica docente, y centro y padres o tutores legales; convivencia entre alumnos; planificación y desarrollo de aspectos organizativos en el centro, y planificación y desarrollo de aspectos curriculares en el centro y en el aula.
Estos aspectos de carácter general, se tendrán que ir formulando de manera progresivamente más operativa. En este sentido entre los aspectos curriculares en el centro a evaluar se encuentra en la concreción de los currículos en el Proyecto Educativo, y en éste se deberán someter a evaluación:
- La adecuación de los objetivos programados a las características de los alumnos.
- Distribución equilibrada y apropiada de los contenidos.
- Idoneidad de la metodología y los materiales curriculares empleados.
- Validez de los criterios de evaluación.
- Pertinencia de las medidas de adaptación curricular adoptadas por los alumnos con necesidades educativas especiales.
Los indicadores fijados para cada ámbito, dimensión o sub-dimensión, señalan la descripción de su estado ideal o deseable, en relación con el cual deberemos valorar la discrepancia del estado real, para emitir valoraciones positivas o negativas, y ello en diferentes grados.
Los indicadores pueden ser tanto cualitativos como cuantitativos, sobre todo en relación con algunos aspectos (por ejemplo resultados de los alumnos, recursos económicos, número de sesiones de trabajo, número de profesores que ha acudido a cursos de perfeccionamiento...), y su uso combinado suele ser necesario en el ámbito educativo para poder emitir valoraciones ajustadas e informadas desde puntos de vista diversos.
Un ejemplo de indicador relacionado con las Programaciones didácticas y, más concretamente, con la sub-dimensión relativa a los elementos que la conforman podría ser el siguiente: "la formulación de los objetivos resulta clara y sencilla".

Agentes de la evaluación

En el desarrollo de la evaluación del proceso de enseñanza se desprende la necesidad de distinguir entre la evaluación interna y la externa del centro para las cuales el centro cuenta con la participación de la Inspección. En ambos tipos de evaluación participarán la inspección educativa, los órganos de gobierno y los órganos de participación en el control y gestión así como los distintos sectores de la comunidad educativa.
Siguiendo autores como Estefanía y López la evaluación externa es “el proceso de obtención de información válida y fiable que habrá que analizar, interpretar, valorar y comunicar, al objeto de conocer la realidad e indicar, si fuese necesario las consiguientes propuestas de mejora”.
Las ventajas que una evaluación externa conlleva son:
- Al ser externa, se lleva a cabo por personal especializado externo, con lo cual no detrae recursos internos de los centros, ni materiales ni humanos.
- La evaluación interrumpe lo mínimo la actividad educativa del centro, pues la planificación, realización, análisis de los datos,...se lleva externamente.
- El centro sale de su aislamiento y permite ser comparado con otros de características similares, aunque sin ánimo de establecer ranking de ningún tipo.
- Permite contrastar los resultados con los obtenidos en las evaluaciones internas, con la ventaja de ser realizada por técnicos objetivos e imparciales.
- Introduce a la comunidad educativa en una cultura evaluadora de cuyos resultados se informa a todos los estamentos mediante un informe final que ayude a la mejora de la propia organización y su funcionamiento.
Realizada la evaluación externa, se tendrá que afrontar la tarea de afrontar el Informe de evaluación y establecer un Plan de Mejora completado por los resultados de la evaluación interna. En este Plan habrá que establecer los objetivos a alcanzar, las tareas que se van a emprender para lograrlos, los responsables que se designan para abordar las actividades, y el calendario de realización que ayude al seguimiento del cumplimiento del Plan.
La evaluación de la enseñanza implica la valoración de distintos ámbitos del proceso educativo y, cada ámbito, aspectos diferentes, es evidente que necesitaremos técnicas e instrumentos diferentes que se adecuen a las variables que se determinen.

Técnicas

Técnicas de observación: observación de comportamientos y opiniones manifestadas de forma directa (clase, patio, salidas) e informal (conversaciones, gestos y manifestaciones espontáneas).
Técnicas de encuesta: cuestionarios, o entrevistas con padres y alumnos.
Técnicas que con un mayor o menor grado de información desencadenen procesos comunicativos y discusión grupal (por ejemplo: grupos de discusión, coloquios, debates): Sesiones de intercambio a comienzo de curso o durante el mismo entre los profesores que trabajan con un grupo de alumnos.
En estas sesiones el profesorado puede utilizar información procedente de diversas fuentes (documentales, normativas, bibliográficas, sociales, contextuales, etc). Las sesiones de intercambio de información también se pueden desarrollar en el aula con los alumnos realizando una co-evaluación en cuanto a materiales, organización del aula, modo de evaluación, etc.
Con respecto a cuándo evaluar hay que destacar el carácter continuo y formativo de la evaluación, que parece concretarse en tres momentos:
- Al inicio del curso para recoger las necesidades y características del contexto, evaluación diagnóstica.
- A lo largo del curso para reajustar y mejorar disfunciones de la puesta en funcionamiento tanto de cuestiones de carácter organizativo como curricular, evaluación de seguimiento.
- Al final del curso para valorar el funcionamiento de las cuestiones planificadas y formular un plan de mejora para el siguiente curso, evaluación final.
A modo de resumen, concluiremos que la evaluación ha de ser un proceso caracterizado por los principios de continuidad, sistematicidad, flexibilidad y participación de todos los sectores implicados en él. He distinguido una evaluación interna y externa. La evaluación interna está más relacionada con la evaluación formativa y, por tanto, con los proyectos propios de los centros para mejorar su funcionamiento. La evaluación externa se vincula más con la evaluación sumativa y su realización en los centros suele proceder de las iniciativas de la administración educativa que la lleva a la práctica a través de los servicios de inspección correspondiente se impone la necesidad de evaluar los resultados de las distintas políticas educativas en términos de eficacia absoluta, es decir, en términos de elevación de la cantidad y calidad de los productos educativos esperables del sistema, como se su eficiencia, es decir, de la relación entre la cantidad de recursos asignados para el funcionamiento del sistema y los logros obtenidos por el mismo.
Las palabras clave de este proceso serían. Calidad, sistema, evaluación, interna, externa.

Bibliografía

-STUFFLEBEAM,D.L Y SHINKFIELD, A.J. (1989): Evaluación sistemática. Guía teórica y práctica. Paidós/MEC, Madrid.
-SANTOS GUERRA,M.A. (1991): ¿Cómo evaluar los materiales?. Cuadernos de Pedagogía, nº 194. julio-agosto de 1991. pp. 29-31.
-TENNBRINK, T.D. (1988): Evaluación. Guía práctica para profesores. Narcea.
-VVAA (1999): Tendencias conceptuales y metodológicas en la evaluación. Revista de Investigación Educativa (RIE).

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