El papel de la educación artística

Unas jornadas debaten sobre estas enseñanzas desde la perspectiva de los valores, la formación integral y la educación inclusiva

El Área Educativa de Fundación Hogar del Empleado (FUHEM), la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), y el Círculo de Bellas Artes han organizado por segundo año las Jornadas Arte, Educación y Ciudadanía, en las que se han abordado dos temas centrales: el papel de la educación artística en el marco de una formación integral y la relación entre la educación artística y la educación inclusiva.
Alvaro Marchesi, Javier López-Roberts y Charo Díaz Yubero, durante el acto de inauguración de estas jornadas.

Madrid. M. GIRON
Las jornadas, que han tenido lugar en Madrid los días 5 y 6 de mayo, fueron inauguradas por Álvaro Marchesi (OEI), Javier López-Roberts (CBA) y Charo Díaz Yubero (FUHEM), en representación de las entidades organizadoras. En sus palabras, los tres insistieron en la necesidad de impulsar la educación para la ciudadanía con el fin de que los valores democráticos y solidarios tengan un peso fuerte en la sociedad, y del importante papel que puede jugar la educación artística en esta tarea. Las actividades de carácter artístico logran que los alumnos participen desde una mayor implicación, aprendan a trabajar en equipo y profundicen en el conocimiento del otro, sean más tolerantes y solidarios, asuman responsabilidades y cooperen. Así mismo, la actividad artística anima a reforzar valores, habilidades y actitudes fundamentales como son la autoestima, la motivación, la creatividad, la concentración, la capacidad de comunicarnos o el respeto.
Leticia Sánchez de Andrés, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, destacó durante su intervención la importancia de la educación artística para superar barreras culturales, intergeneracionales y estimular la auto-estima de los alumnos. En concreto, se refirió a la educación musical, señalando como muchos alumnos brillantes en música tienen problemas en otras asignaturas, hecho que enlazó con las teorías psicopedagógicas que explican que el arte permite estimular, de forma simultánea, la emoción y la cognición, un desarrollo que no es igual con el resto de materias del currículo. Por ello, insistió en que: “las políticas educativas que privilegian las materias instrumentales en detrimento de la enseñanza artística están desaprovechando el potencial que ésta aporta”. Sánchez de Andrés explicó que, en España, los pedagogos de la Institución Libre de Enseñanza descubrieron el potencial de la educación artística y ofreció distintos ejemplos de las actividades musicales promovidas por ellos, destacando que aún hoy son prácticas poco conocidas entre los docentes y pueden contribuir al trabajo multidisciplinar, la adquisición de otras competencias básicas, el fomento del ocio cultural y la apertura del centro a su entorno con una oferta cultural al alcance de todos los vecinos. Disponer de un Cancionero Escolar, la interpretación y expresión de instrumentos musicales, la relación entre música y danza, las audiciones musicales, los conciertos pedagógicos y los coros escolares son algunas de las propuestas explicadas a los asistentes.

Opera en la escuela


Durante este encuentro también se dio a conocer entre el público la experiencia de la creación de óperas en los centros escolares. Esta experiencia, que nació en el ‘Metropolitan Opera’ de Nueva York, se ha extendido a muchos otros centros y ha demostrado ser una herramienta excelente para que los niños y niñas aprendan a cantar, a no perder los nervios y a trabajar en equipo. Por su parte, María Acaso, profesora de Didáctica de la Expresión Plástica en la Universidad Complutense de Madrid, planteó la incongruencia que supone tener como disciplinas separadas la educación musical y plástica, cuando los alumnos tienen un importante bagage de conocimiento audiovisual. También destacó la necesidad de romper los compartimentos estancos que separan materias y aquellos que ponen barreras entre el alumno y el docente.
Para demostrar que la teoría y la práctica son perfectamente compatibles, se incluyó una actuación de la Orquesta de alumnos de 2º de ESO del IES Cardenal Herrera Oria, de Madrid, quienes interpretaron tres piezas musicales dirigidos por su profesora de Música, Teresa Castaño, quien explicó el trabajo desarrollado y lo que, según ella, ha de ser la práctica de la educación musical en Secundaria. Para ello, reivindicó la práctica musical, el hacer música en el marco de un proyecto común, el concierto, como forma de hacer nacer en los alumnos actitudes y valores perdurables. Así mismo, explicó cómo este “hacer música entre todos” genera un enorme entusiasmo entre los alumnos, favorece un sentido de colectividad; fomenta la responsabilidad y el compromiso personal, promoviendo actitudes de respeto y colaboración. Teresa Castaño insistió en que al producirse el aprendizaje en el marco de un proyecto común, como es la preparación de obras musicales para su interpretación en un concierto público, los logros van mucho más allá de la práctica musical promoviendo la autorregulación del comportamiento y disminuyendo las actitudes disruptivas y violentas. “La consecución de esta meta común se convierte en un elemento motivador de primer orden, que hace posible que los alumnos adopten un papel activo, de liderazgo de su propio aprendizaje. Por último, es importante señalar que una actividad docente de este tipo proporciona oportunidades de éxito, reconocimiento y autoestima para todos los alumnos, generando un bienestar que disminuye los riesgos de exclusión”, señaló Teresa Castaño.

Inclusión social


DPor otra parte, Marleny Colmenares y Luisa García, explicaron la experiencia del Instituto Municipal de Educación de Barcelona tras la evolución de la ciudad en los últimos años con la llegada masiva de población inmigrante. Aun cuando los primeros programas, creados hace 22 años, no surgieron con un objetivo de inclusión social para la inmigración, sino como una fórmula que permitiera a los Institutos sumarse a la Semana Cultural de la Ciudad, sin embargo y sin proponérselo resultaron ser un elemento que favorecía la cohesión social. Así dieron paso a los Programas Culturales, dirigidos a alumnos de ESO y de centros públicos, y que son un vehículo de diálogo entre la ciudad y los institutos, ya que se trabajan como proyectos del propio centro escolar. La metodología de los Programas incluye ayudas económicas, formación para los docentes y la participación de los centros en la Muestra de Programas Culturales, que supone que los alumnos saquen a la luz el resultado del trabajo de todo el año en un evento de gran importancia para la ciudad, al que se suman sus entidades culturales más emblemáticas, en los ámbitos de las artes escénicas, la música, la danza y las artes visuales. De esta forma, la educación artística no queda relegada a la fiesta de final de curso, sino que entra en la programación cultural de la ciudad, lo que supone un aliciente motivador para alumnos y docentes. Luisa García concluyó destacando la importancia del proceso: “en los grupos existe un 20% de población inmigrante. Sin ser un programa planteado como una actividad de inclusión, ha incluido. No somos conscientes del potencial del arte en la motivación ni como elemento cohesionador y de integración”.
Durante los coloquios que tuvieron lugar en estas jornadas intervinieron profesionales comprometidos desde hace tiempo con la incorporación, en el espacio de la escuela, de la educación artística vinculada a la educación en valores. Así, Carolina Céspedes, de la Asociación de Cooperación Bolivia-España ACOBE, explicó el trabajo que realiza su organización ante el desmembramiento familiar que se da como consecuencia de la emigración de los padres. Céspedes puso de manifiesto como a veces, a través de trabajos de artes plásticas o escénicas, los menores encuentran una vía para expresar mejor su situación que a través de otras vías.

Artistas inmigrantes

Por su parte, Mónica Gomáriz habló en representación del IDIE, Instituto de Desarrollo e Innovación Educativa dependiente de la OEI. En su intervención destacó el proyecto que se está llevando a cabo sobre Cultura y Migraciones, en el que se atiende la evolución de artistas del ámbito iberoamericano que han emigrado y las consecuencias que esta experiencia vital ha tenido tanto en su desarrollo personal como en el país que dejaron atrás. El proyecto persigue equilibrar las consecuencias negativas del proceso, promoviendo la mayor difusión de la labor que realizan estos artistas y la riqueza cultural que supone para el país de acogida.
Fernando Fernández Lerma, profesor de un centro escolar de FUHEM, dio a conocer la experiencia desarrollada durante el pasado curso escolar cuando un trabajo plástico de máscaras sirvió para que los alumnos profundizaran en la situación de África y fueran capaces de crear una exposición, planteada como lo haría una entidad museística. “Todo lo que sea arte, cultura y patrimonio es integrador y crea ciudadanía”, dijo Fernández Lerma, quien subrayó el papel que puede jugar la enseñanza de plástica en otras materias del currículo y para ayudar a los alumnos que presentan problemas de aprendizaje específicos.
Sara López Gato, directora del Centro de Formación e Inserción Laboral Loyola, dependiente de FUHEM, explicó la experiencia de la realización del cortometraje titulado “Una mesa para tres” y del proyecto en el que, con más medios, están inmersos este año. El cine, dijo Sara López, es un vehículo magnífico para inculcar el respeto y combatir estereotipos, de ahí que lo usemos mucho para trabajar el fomento de valores. Con la realización de un cortometraje, escrito e interpretado por los propios alumnos, se ha dado un paso más al darles la oportunidad de participar y mostrar sus preocupaciones.


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