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Asignatura pendiente

Los idiomas constituyen la asignatura pendiente de la educación española. No obstante, cada vez es más necesario dominar una lengua extranjera para encontrar un puesto de trabajo y un currículum es más valorado si incluye los conocimientos de otros idiomas. Si los alumnos españoles presentan un notable déficit en este aprendizaje y las clases que se imparten en los centros representan poco más que una tradicional “maría”. Hasta hace pocos años, la enseñanza bilingüe estaba reservada a los hijos de familias con ingresos elevados, que se podían permitir abonar una matrícula en colegios de élite.
Además, tengo entendido que a partir de este año, el prestigioso informe PISA, que examina el rendimiento académico de alumnos de 14 a 16 años de los países de la OCDE, valorará especialmente el conocimiento de otras lenguas.
Para intentar solucionar este déficit de la educación española, en los últimos cursos, distintas comunidades autónomas están implantando la educación bilingüe en la enseñanza pública de forma experimental y en la actualidad unos 1.000 colegios e institutos de Secundaria públicos desarrollan estos programas.
Uno de los escollos mas importantes para la puesta en marcha de la enseñanza bilingüe es la capacitación del profesorado que, además de dominar su asignatura, debe acreditar el adecuado conocimiento del idioma extranjero. Pero, hemos de reconocer que el número de docentes españoles que pueden desenvolverse con fluidez en otra lengua es muy escaso. Por lo que es imprescindible, ofrecer un programa de formación del profesorado en idiomas que incluye cursos, seminarios y grupos de trabajo.

Juan Antonio Velázquez. Navalcarnero (Madrid)

Ciberadictos

Si observamos que nuestro hijo se conecta a Internet varias veces al día de forma compulsiva, si permanece ante el ordenador hasta la madrugada o se pone irascible ante un fallo técnico, me temo que estamos ante un caso de ciberadicción. A pesar de que este desorden de la conducta se produce en menores y en adultos, los más jóvenes están más expuestos a sus consecuencias.
Aunque inicialmente el alumno se conecte para buscar información para hacer un trabajo de clase, con frecuencia termina con varias ventanas abiertas en la pantalla del ordenador: correo electrónico, información de ocio o el messeger para hablar con sus amigos. Entonces su atención se dispersa y, efectivamente, el trabajo escolar se relega a un segundo plano.
Por otra parte, Facebook o Second life, algunas de las web de contactos más atractivas para los adolescentes, constituyen un auténtico fenómeno social. Pero, los usuarios tienen la posibilidad de cambiar de identidad, de edad, hasta de sexo y los padres desconocen los peligros, que pueden derivarse de estas relaciones virtuales.
Ante esta situación, los padres necesitamos instrumentos para controlar los contenidos no adecuados para su edad. En el mercado ya existen kits tecnológicos que pueden resultar de mucha utilidad, como un software, que permite controlar el Live Messenger, el sistema de mensajería instantánea más utilizado en el mundo. A través de este producto, los padres pueden conocer todo lo que teclean sus hijos en las conversaciones on-line.
Detectar las señales de alerta ante una posible adicción cibernética y vigilar el acceso a determinadas webs constituyen medidas de prudencia muy recomendables.

Fernando Ríos. Galapagar (Madrid)



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