Un instrumento para “aprender a aprender”

La escuela es el principal agente para conseguir lectores eficaces,
según el II Congreso de Lectura Eficaz

Más de 250 profesionales de la educación se han dado cita en el II Congreso de Lectura Eficaz, donde han apostado por favorecer un aprendizaje de la lectura natural y comprensivo, que sea parte integrante del currículo y elemento clave entre las competencias básicas. Para ello, se propone el proyecto lector como principal instrumento de intervención.

Madrid. M. GIRON
Editorial Bruño ha celebrado en Madrid el II Congreso de Lectura Eficaz Proyecto Lector, al que han asistido más de 250 profesionales de la enseñanza de toda España. Su objetivo principal ha sido reconocer la importancia de la lectura en todas las etapas educativas y durante toda la vida, como llave de acceso a la mayoría de los conocimientos, así como instrumento básico para “aprender a aprender” en cualquier área o materia. El encuentro ha tenido lugar los días 12,13 y 14 de febrero y han colaborado en su realización la Subcomisión Regional de Innovación en el Ámbito Lingüístico (SURIAL) y el Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle.
Entre las principales conclusiones de este encuentro destaca la opinión compartida por los asistentes de la importancia de la escuela en el proyecto lector. “No podemos contentarnos con animar a leer –señalaron-, el deber de la escuela es enseñar a leer. Las técnicas y la metodología que nos facilitan esta tarea se llama lectura eficaz”.
La doctora en Filología Hispánica y autora de materiales de lectura eficaz Irune Labajo, recordó que según datos de 2006 la media de los alumnos españoles en lectura cayó 20 puntos, la mayor bajada de todos los países desarrollados, dentro de un descenso generalizado de todos ellos.

Apetito lector

Por todo ello, insiste en la urgente necesidad de abordar planes lectores que generen el “apetito” por la lectura no solo en la infancia, sino a cualquier edad.
En este sentido, los representantes de Galicia en este Congreso subrayaron que “la lectura no se enseña, se contagia. Esta es la tarea fundamental del maestro: ser mediador entre los libros y los alumnos”. El principal requisito es el deseo de aprender a leer. El niño que dice “yo también quiero saber que pone ahí” está en el camino adecuado para convertirse en lector. Pero si no se consigue esta curiosidad por la lectura, su aprendizaje será lento, arduo y sin interés, aprenderá a leer durante su etapa escolar pero no lo seguirá haciendo el resto de su vida.
Para prevenirlo, es importante que el profesor utilice el lenguaje escrito de forma natural, tanto como el oral y facilite la creación de un clima lector en el aula. Para conseguirlo, los expertos ofrecieron una serie de consejos dirigidos al profesorado. Entre ellos, elegir textos motivadores, con un equilibrio entre los cercanos a las vivencias del lector y los que le abren a otros mundos, como la literatura fantástica. Que también sean textos novedosos, huyendo de la lectura repetitiva y que sean un término medio entre los muy sencillos y los muy complejos.
Es importante que sean adecuados en cuanto a la extensión, ni muy cortos y carentes de sentido, ni muy largos que produzcan cansancio o aburrimiento.

Literatura variada

Una tipología variada, que incluya desde literatura hasta ensayo, prensa, guías de viajes, de tal forma que se demuestre la utilidad de la lectura comprensiva.
Además de saber elegir textos, si el maestro quiere contagiar la lectura a sus alumnos tiene que insistir en los progresos más que en las torpezas, sin meter prisa y elaborando un plan lector personalizado, teniendo en cuenta la disposición de cada alumno. También es importante que el mismo tenga clara la utilidad de leer y convierta la lectura en una fuente de satisfacción intelectual y afectiva, así como en un recurso donde descubrir soluciones a los problemas.
La doctora Labajo explicó que el proyecto lector no es un método de lectoescritura, ni de lectura rápida, ni un programa de trabajo acelerado para mejorar la lectura de forma milagrosa en poco tiempo, ni un material para complementar el área de Lengua, ni una táctica diseñada para los alumnos que “leen mal”. Es un camino para conseguir lectores eficaces, es decir aquellos que leen con fluidez, comprenden lo que leen, adaptan la velocidad de la lectura al tipo de texto que leen y a la intención con que lo leen, y son capaces de argumentar sobre lo leído.
En definitiva, encuentros como este congreso pretenden que el lector eficaz no sea autodidacta, sino que se forje en la escuela, desde la Educación Infantil hasta el Bachillerato, gracias a un adecuado proyecto lector.

Uno de los objetivos del congreso ha sido intercambiar experiencias entre docentes que llevan a cabo proyectos de lectura eficaz.
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