El autor de estas líneas, miembro del Observatorio de la Convivencia Escolar y presidente del Seminario Gallego de Educación para la Paz, considera que en este 30 de Enero, en el Día Escolar por la Paz, todos tenemos la oportunidad de reflexionar y de actuar. “Está bien que aprovechemos la ocasión, dice, para trabajar con nuestro alumnado sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sobre todo, en este año 2009, consagrado por Naciones Unidas como Año Internacional del Aprendizaje de los Derechos Humanos”.

30 de Enero, Día
Escolar por la Paz

Manuel Dios Diz
Maestro, Licenciado en Geografía y Historia y presidente del Seminario Gallego de Educación para la Paz

os colegios e institutos gallegos, desde hace ya muchos años, vienen celebrando el Día Escolar por la Paz, en el aniversario de la muerte de Gandhi, una tragedia que tuvo lugar el 30 de Enero de 1948, en Nueva Delhi, a manos de un joven extremista hindú de nombre Nathuram Godsé. Fue, como sabemos, un asesinato político, un magnicidio, en el mismo año en el que la Asamblea General de Naciones Unidas aprobaba la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un texto extraordinario, probablemente el más te influyente y duradero del siglo XX, pero también el más violentado.
Un texto acordado en el que Gandhi intervino de manera notable junto con otras grandes personalidades de la época, de diferentes culturas y civilizaciones, entre ellas, Eleonor Roosevelt, la viuda del presidente norteamericano fallecido en abril de 1945. Ella fue la presidenta de la Comisión Redactora que en septiembre de 1948 remitió el borrador finalizado a la Asamblea General.  El proceso de aprobación no fue fácil. Los debates se prolongaron aunque tuvieron la grandeza del consenso. Habían sido dos años enteros de trabajo, 81 reuniones, 168 enmiendas, más de 1400 votos particulares. El momento mágico llegó justo el 10 de Diciembre de 1948 cuando, por fin, la Declaración Universal se aprobaba sin un solo voto en contra, aunque 8 estados decidieron abstenerse.
El pasado 10 de Diciembre conmemoramos su 60 Aniversario (1948-2008), con iniciativas muy diversas que los centros escolares, sobre todo los más dinámicos, promovieron, alrededor de los valores que la Declaración proclama. Entre otras, la que celebramos en el Consello da Cultura Galega y en la que muy diversas personalidades (y también gente del común) leyeron “conjunta y solemnemente”, los 30 artículos y su maravilloso Preámbulo:
... Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos ha originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimento de un mundo en el que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, gozen de la libertad de palabra y de la libertad de creencias...
En el Seminario Galego de Educación para la Paz, desde 1985, venimos trabajando -de manera ininterrumpida- en la sensibilización social y en la divulgación de los derechos humanos entre el profesorado y en la comunidad educativa, en la idea de que es una extraordinaria herramienta didáctica para la educación en los valores cívicos y democráticos, así como en lo que nosotros llamamos Cultura de la Paz, un concepto que no sólo abarca la educación para la paz, los derechos humanos y la democracia, sino también, la superación de la exclusión y de la pobreza, que está en íntima relación con los Objetivos del Milenio, tan urgentes cómo incumplidos; en el diálogo intercultural, sin duda el más relevante de los fines de la Alianza de Civilizaciones; o en la consolidación de la paz y la solución pacífica de conflictos, haciendo hincapié, sobre todo, en la prevención de los mismos.

Indignación ciudadana

Conozco a muchos ciudadanos y ciudadanas que viven en un estado de auténtica indignación. ¿Y como no va a indignarse la ciudadanía viendo como proliferan los fondos económicos para el rescate del sistema financiero internacional, en cantidades que son incomprensibles para el común de los mortales, mientras que se escatiman las ayudas para combatir la pobreza y el hambre, la mortalidad infantil en los países más empobrecidos por enfermedades que están superadas en Occidente, o el SIDA, particularmente endémico en África; el analfabetismo crónico, el acceso a los bienes más elementales por parte de la mayoría de la población mundial o para conseguir frenar el cambio climático que algunos niegan, de manera ciertamente exótica en los tiempos que corren?. Indignación que aumenta cuando observamos, desde hace tantos años, tantas y tantas promesas incumplidas, tantas mentiras, tantos engaños con los países más desfavorecidos... y mientras, los paraísos fiscales están llenos a reventar...
Alguien tuvo la genialidad de dividir los millones de euros y de dólares canalizados para el rescate de los bancos en todo el mundo, en la primera provisión de recursos, unas cantidades seguidas de muchos ceros, de dividirlos, digo, entre todos los habitantes del planeta, algo más de 6.500 millones de personas. Y, ¡vaya sorpresa!. Resultó que todos y cada uno de nosotros, seríamos, automáticamente, millonarios, con más de 100 millones por persona !!!.
En la Educación para la Paz distinguimos muchos tipos de violencia. Pero si tuviéramos que resumirlos en dos, hablaríamos de la conocida cómo “violencia directa”, aquella que percibimos inmediatamente como tal (una agresión, una violación, un avión destrozando deliberadamente las torres gemelas...), y la que denominamos cómo “violencia estructural”, mucho más opaca, más difícil de identificar, más sutil, aquella que tiene que ver con las injusticias, tal y como afirma la vieja máxima, tan cierta, de que “las injusticias de hoy son las guerras de mañana”. Porque condenar a dos tercios de la población mundial a la miseria y al hambre, eso es violencia estructural. Hacerlo además mientras priorizamos el rescate de un puñado de tramposos, sin responsabilidad alguna, más que indignante...
Todas las personas de bien detestamos el terrorismo y la violencia para conseguir objetivos políticos, incluido el terrorismo de Estado. Y sí existe hoy un Estado que practique de manera criminal la violencia indiscriminada y desproporcionada, sin escrúpulo moral alguno, sin respeto por las elementales normas de la guerra (qué vergonzoso resulta hablar de esto), ese es el Estado sionista de Israel, a quien la comunidad internacional sigue a dar bula y licencia para matar sin compasión, violando sistemáticamente la legalidad internacional, burlándose de los Derechos Humanos y de las mismas Naciones Unidas, un Estado a quien rearman constantemente los Estados que se sientan en el Consejo de Seguridad, sobre todo y principalmente los EE.UU.
Y que nadie piense, ni por un momento, que lo que acabo de escribir, pretende abalar la violencia de Hamás o cualquier otra. Nada más lejos de la realidad. Es el pueblo de Gaza, Palestina entera, la que escoge su representación legítima, y la Comunidad Internacional debe aceptarlo, democráticamente, no sólo cuando ganan aquellos que apoyan, sobre todo por egoísmo lúcido, para que los fundamentalistas violentos transiten, lo más rápidamente posible, hacia la acción política.

Ser protagonistas

En este 30 de Enero, en el Día Escolar por la Paz, como el pasado 10 de Diciembre, Día de los Derechos Humanos, tenemos la oportunidad de reflexionar y de actuar. Porque siendo importante la reflexión no es suficiente con el análisis, con el debate. Debemos intervenir, ser protagonistas y no tan sólo espectadores, especialmente, para que nos oigan y también para que nos escuchen, para contar en las decisiones y no solo para que nos cuenten...como acostumbra a repetir Federico Mayor Zaragoza.
Está bien que aprovechemos la ocasión (y todos los días) para trabajar con nuestro alumnado sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sobre todo, en este año 2009, consagrado por Naciones Unidas como Año Internacional del Aprendizaje de los Derechos Humanos, que paradoja, y no sólo en el marco de la nueva materia de Ciudadanía y Derechos Humanos, que empezará en Galicia 6º de Primaria el curso que viene, sino de manera transversal, en todas las áreas y materias, con actividades de aula y colectivas, para culminar en ese día, la tarea y los esfuerzos de todo un año.
El Seminario Galego de Educación para a Paz, directamente y en su web, ofrece numerosos materiales didácticos para esta conmemoración y anima a actuar en solidaridad, en esta ocasión, con colegios e institutos de Gaza, o a remitir cartas de protesta, peticiones de rectificación, de sanciones e indemnizaciones, a la embajada israelí en España, al Secretario General de las Naciones Unidas, a nuestro gobierno, porque cómo dice el nuevo presidente norteamericano, yes we can, juntos podemos, porque otro mundo es no sólo posible sino necesario...

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