FP, la inversión más sólida para salir de la crisis

Así lo afirma el estudio sociológico "La Formación Profesional en España: hacia la sociedad del conocimiento", realizado por la Fundación La Caixa

El 42’4% de la población española entre 25 y 64 años tiene un nivel educativo bajo, que corresponde a los estudios primarios y al primer ciclo de enseñanza secundaria, frente al 23% de media de la Unión Europea. Asímismo, la población ocupada con una cualificación profesional intermedia solo alcanza el 23%, frente al 49% de promedio en Europa.

Madrid. M. GIRÓN
Estos son algunos de los datos del estudio “La Formación Profesional en España: hacia la sociedad del conocimiento”, realizado por la Fundación La Caixa. El director general de esta entidad Jaime Lanaspa, ha explicado que “este hecho conlleva consecuencias para el desarrollo económico, como la presencia de una demanda de empleo de cualificación intermedia que coexiste con los altos niveles de desempleo actuales”.
Según el informe, en un contexto de caída de la ocupación como la actual, la formación profesional es la mejor inversión para potenciar el cambio de modelo productivo, la vía más sólida para agilizar la salida de la crisis. Además, una mejora en el rendimiento de la ESO permitiría reducir el elevado porcentaje de jóvenes que actualmente se disponen a acceder al mercado laboral sin ninguna formación profesional.
El informe denuncia la manera en que las dificultades de articulación entre el ámbito estatal y el autonómico con los agentes sociales, debilitan los mecanismos de coordinación y de gestión del conjunto del sistema. En este sentido, subraya la importancia de llegar a un pacto de Estado que impulse la Formación Profesional para mejorar la competitividad de la economía, con el fin de adecuar la cualificación de la población a las necesidades del mercado de trabajo.
El sistema productivo español “necesita una solidez que sólo puede aportarle una base fuerte” formada por individuos con cualificación profesional intermedia, ha explicado el autor del estudio, Oriol Homs. Quien ha añadido que la formación profesional “es una de las herramientas clave más útiles y de rendimiento seguro en estos momentos de crisis como vehículo para cambiar el modelo económico”.

Abandono escolar

El principal obstáculo radica en que España tiene uno de los peores indicadores de abandono prematuro del sistema educativo. En 2007, el 31% de los jóvenes españoles entre 18 y 24 años no había conseguido obtener el Graduado de la ESO ni continuaba estudiando, cuando en el conjunto de la Unión Europea ese porcentaje solo llegaba al 14`8%. Esta dinámica impide el acceso a la formación profesional inicial de un importante contingente de posibles estudiantes, a la vez que implica que, durante años, miles de jóvenes han abandonado el sistema educativo sin ninguna cualificación ni preparación para el mercado de trabajo.
El estudio ha detectado también una progresiva feminización de la formación profesional. Si en curso 2000/2001 el 46% de los estudiantes matriculados eran mujeres, este porcentaje se elevó al 49% en el curso 2006/2007. En los ciclos superiores, el número de mujeres incluso supera, en términos absolutos, al número de hombre: en el curso 2007/2008 las mujeres han significado, frente a los hombres, el 51% de las matriculaciones. Sin embargo, hay que señalar que estas se concentran en familias profesionales muy específicas como sanidad, administración e imagen personal.
Por otra parte, País Vasco, Galicia, Asturias y Cataluña presentan una tasa bruta de escolarización en formación profesional inicial cercana al 30%, que se aproxima a la media europea, mientras otras comunidades como Madrid, Murcia o Baleares se encuentran en torno al 20%.

Alumnos inmigrantes

El estudio también resalta que existe una mayor proporción de jóvenes inmigrantes en la Formación Profesional (34.616 en el curso 2007/2008) y que Madrid, Baleares y Asturias son las comunidades con un mayor porcentaje de alumnos extranjeros matriculados.
En 2007, más de 3’7 millones de personas se encontraban en España realizando algún curso de formación profesional inicial, continua y ocupacional.
El informe aconseja que el sistema de formación profesional se oriente más al entrenamiento de habilidades y actitudes profesionales –modelo anglosajón o germánico- en vez de a la transmisión de conocimientos –modelo latino, basado en la transmisión teórica- y que ello se prolongue a lo largo de la vida laboral.
También propone crear centros que integren las diversas modalidades de la formación para el empleo, separando la formación profesional inicial de los institutos, flexibilizar el funcionamiento de muchos de estos cursos para acercarlos a las empresas y mejorar su calidad.
A la vez, sugiere una mayor coordinación entre el Estado y las comunidades autónomas y recomienda un mayor esfuerzo en la certificación de la experiencia profesional, “para que la gente vea útil obtener dichas acreditaciones”.
Oriol Homs considera muy positivo que “este año hayan empezado a funcionar los cursos que permiten el acceso a la formación profesional inicial a los alumnos que no han superado la ESO. Esto no solo va a permitir combatir la tasa de fracaso escolar, sino que mejorará la cualificación de la población general”.

 

Casi cuatro millones de personas realizan en España algún curso de formación profesional inicial, continua u ocupacional. (Foto: Rafael Martínez)
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