Las familias de niños con TDAH reclaman una atención metodológica en los colegios

Presentación del libro Hiperactivos. Estrategias y técnicas para ayudarlos en casa y la escuela, que recoge las opiniones de especialistas en la materia

Los padres de niños con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) reclaman de los profesores más conocimiento sobre esta patología y un esfuerzo por adaptar las metodologías de estudio a los afectados, según afirmaron la presidenta de la Asociación de Niños con TDAH, Teresa Moras, y el neurólogo infantil del Hospital de la Zarzuela de Madrid, Alberto Fernández Jaén, en la reciente presentación del libro Hiperactivos. Estrategias y técnicas para ayudarlos en casa y la escuela..
El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) afecta en torno a un 5% de la población infantil, y es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid.
El libro recoge las opiniones de expertos en la materia como el catedrático en Psiquiatría Luis Rojas Marcos, que recuerda cómo fue su infancia con TDAH, o Russell Barkley, de la Universidad de Siracusa (Nueva York), y está dirigida a los profesionales de la educación, según informa Efe.
En el acto de presentación de la publicación se indicó que entre un 5% y un 6% de la población infantil en España padece TDAH, un trastorno que afecta al sistema nervioso y se manifiesta mediante el aumento de la actividad, la impulsividad y la falta de atención.
Según explicó Teresa Moras, presidenta de la Asociación de Niños con TDAH, poco a poco se ha conseguido que los profesores conozcan el TDAH, pero “todavía los padres siguen recibiendo notas de los educadores sobre el mal comportamiento de sus hijos, aunque éstos estén diagnosticados”, y añadió que “a nivel individual los profesores se preocupan por el tema, pero la Ley de Educación no cumple las necesidades que requieren estos niños”.
En este sentido, el neurólogo Fernández Jaén se ha mostrado contrario a que a los afectados se les baje el nivel de exigencia académica y ha defendido una adaptación de los métodos de aprendizaje porque requieren más tiempo que el resto de los alumnos. “Darles las preguntas de un examen por separado les ayudaría mucho, porque si no se aturullan”, indicó Fernández Jaén, quien resaltó que se ha banalizado la hiperactividad, y en este sentido advirtió que una incidencia en la población general por encima del 5% o 6% refleja diagnósticos sin sustento. Sin embargo, subrayó la importancia de acudir a un profesional ante los primeros síntomas que generan repercusión en el entorno familiar o educativo del niño, en su autoestima o en la calidad de vida.
El tratamiento incluye un apartado farmacológico, pero para que éste tenga éxito debe implicarse en él la familia, que debe ser autocrítica y dejarse asesorar, y la escuela “donde todavía la actuación sigue siendo pobre”, según significó Fernández Jaén.
En el acto de presentación del libro aportó su testimonio Mario Lázaro, un joven que fue diagnosticado con TDHA a los doce años y que, gracias a la medicación y el tratamiento, cursa en la actualidad estudios de ingeniería.
Mario Lázaro habló de las dificultades que todavía tiene para referirse a su infancia por lo mal que lo pasó, y señaló que “las situaciones siempre me dominaban y tenía estrés en el colegio porque no lograba las metas que otros sí podían. Esto me originaba una tremenda apatía y una desilusión constante que se traducía en ansiedad y agresividad”. El joven Lázaro subrayó la importancia del tratamiento que le ha llevado a conseguir sus metas y sentirse plenamente integrado.

Trastorno de la conducta

La hiperactividad es un trastorno de la conducta en niños, descrito por primera vez en 1902. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.
Estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos. También son niños difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal. Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto junto sus estados de ánimos bruscos e intensos, su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio. En general son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén. Un niño que se mueva mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal, pero estos niños no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.
La hiperactividad infantil es bastante frecuente, calculándose que afecta aproximadamente a un 5% de los niños menores de siete años, y es más común en niños que en niñas (hay 4 niños por cada niña). Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado y gamberro. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social.

 

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