Rubiralta pide mayor reconocimiento social de la universidad

El secretario de Estado de Universidades expone en el Congreso el estado actual del sistema universitario, sus retos y debilidades

El secretario de Estado de Universidades, Màrius Rubiralta, compareció el día 9 de diciembre ante la Comisión de Ciencia e Innovación del Congreso, y en su intervención resaltó que “la Universidad debería tener el reconocimiento social como uno de los agentes fundamentales en la generación de nuevo conocimiento resultante de los procesos de investigación académica, y también como agente inductor del cambio de modelo económico en España al abogar por una sociedad basada en el conocimiento”.
El secretario de Estado de Universidades, Màrius Rubiralta.

Madrid.
Durante su comparecencia ante la Comisión de Ciencia e Innovación en el Congreso de los Diputados, el secretario de Estado de Universidades, Màrius Rubiralta, significó que “la comunidad universitaria debe tomar sin fisuras la responsabilidad de acometer los profundos cambios a los que se enfrenta la sociedad española a través de un proceso sereno pero decidido en el camino de su modernización”, y tras indicar que “aunque los conflictos acaecidos en algunas universidades, en los últimos meses, con motivo de la no aceptación de los principios de Bolonia, pudieran debilitar el proceso de cambio y modernización académica, es también cierto que esta situación puede considerarse como una gran oportunidad para llevar a cabo la modernización prevista”, precisó que “el cambio y modernización de la Universidad, especialmente de la pública, no debe entenderse dirigida únicamente hacia el sentido de nuestros intereses individuales o sectoriales, sino hacia la mejora objetiva de la institución, dentro de un proceso abierto, reflexivo y consensuado”.

La Universidad española actual

El sistema universitario español comprende hoy 77 universidades de las cuales 47 son universidades públicas presenciales y 23 son universidades privadas, o de la Iglesia, presenciales. El sistema dispone de cinco universidades no presenciales y dos universidades especializadas, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y la Internacional de Andalucía. Este número de universidades se distribuye entre los 17 sistemas universitarios  correspondientes a las respectivas comunidades autónomas y la Administración General del Estado (UNED y UIMP), de acuerdo con el marco competencial. Nueve de estas comunidades autónomas presentan un sistema universitario con una sola universidad pública presencial.
Las universidades privadas, que llevan unos años en pleno desarrollo en el panorama universitario español, actualmente representan el 35% de las instituciones de educación superior universitaria. En apenas 15 años, desde 1993 se han constituido 20 universidades privadas, lo que indica que el 74% de las universidades privadas españolas tienen menos de 15 años.
En enero de 2008, según datos del INE, había en España un número superior a los 45 millones de personas, de las cuales 3.733.330 son personas comprendidas entre 18 y 24 años. En el curso 2008-09 en las universidades españolas han cursado estudios oficiales 1.500.069 estudiantes de los que. 1.389.394 son estudiantes de grado, 33.021 estudiantes de máster y 77.654 estudiantes de doctorado.
En el curso 2008-2009, la distribución de la matriculación de los estudiantes de primer y segundo ciclo ha sido de un 89,2% en la universidad pública y un 10,8% en la universidad privada.
Los estudiantes de primer y segundo ciclo han crecido un 43,3% en los últimos 20 años, comparando 1987-1988 con 2007-2008, lo que supone pasar de 968.608 a 1.389.394. Sin embargo, desde el curso 1999-2000 el número de estudiantes de primer y segundo ciclo se está reduciendo por razones demográficas a un ritmo de entre el 1% y el 2% cada año. En el curso 2008-2009, según datos provisionales, los estudiantes de primer y segundo ciclo y de los nuevos grados son 1.366.542, por lo que el descenso ha sido del 1,6%.
La oferta para el curso 2008-09 es de 260.113 plazas y 2.606 enseñanzas. 163 nuevos grados adatados al Espacio Europeo de Educación superior pueden ser cursados por primera vez en este curso, 2021 másteres y 989 doctorados.
El último curso universitario ha concluido con una tasa de cobertura (ratio matrícula/oferta) en las universidades públicas presenciales del 84%, lo que indica que 16 de cada 100 plazas ofertadas se quedaron vacantes. Las menores tasas de cobertura se encuentran en Ciencias Experimentales, Enseñanzas Técnicas, especialmente en el ciclo corto, y Humanidades, las tres con un ratio de cobertura del 74%, siendo Ciencias de la Salud la rama con mayor demanda y con una tasa de cobertura del 100%.
El número de egresados universitarios ha crecido un 90,2% desde el curso 1986-1987 hasta el curso 2006-07, en el que se graduaron 187.767 estudiantes.
La presencia de la mujer en las aulas universitarias es cada vez mayor. En el curso 2007-08 el 54,7% de los estudiantes de grado eran mujeres. El gran éxito de las mujeres se halla en su rendimiento académico, en el curso 2007-08 de los 187.767 egresados universitarios, el 61% fueron mujeres.
En el curso 2006-07 las universidades españolas tenían 102.300 profesores universitarios, de los cuales el 91% se encontraban en las Universidades públicas, y de estos, el 54,7% pertenecía a los cuerpos docentes funcionarios, es decir 51.125 funcionarios.
Todavía hoy en las universidades españolas se observa una dificultad para que las mujeres accedan a los cuerpos docentes universitarios, especialmente al escalafón más alto de Catedrático. Así pues, de los 51.125 profesores universitarios de los cuerpos docentes, el 33,7% son mujeres, sin embargo, en el cuerpo de Catedráticos las mujeres representan sólo el 14,3%, la proporción mejora para los Titulares universitarios de los que el 36,6% son mujeres y mejor todavía para los Titulares universitarios de Escuela entre los que las mujeres representan el 41,4%.

Indicadores

Según los últimos datos publicados, para las titulaciones de primer y segundo ciclo en el curso 2006-07 la tasa de evaluación (créditos presentados respecto a créditos matriculados) se sitúa en el 80,33, la tasa de éxito (créditos aprobados respecto a créditos evaluados) en el 76,65 y tasa de rendimiento (créditos aprobados respecto a créditos matriculados) en el 61,57.
A este respecto Rubiralta precisó que “es necesario analizar la eficiencia de nuestro sistema estudiando la tasa de abandono de nuestras enseñanzas, abandono que se produce principalmente en el primer año”.
Por otra parte y por lo que se refiere al ámbito de la investigación y producción científica según datos de la Encuesta Red OTRI 2007 se mantiene la tendencia creciente del importe captado en actividades de I+D+i con empresas y otras entidades que en el año 2007 se ha situado en 617 millones de euros, un 8,6% más que el año anterior. El incremento más importante se ha producido en la I+D y la consultoría por encargo que crecen un 28%. Según este informe “el 29,6% de los 408 millones de euros captados en contratación de I+D está financiado por fondos obtenidos por las empresas de programas públicos. Una parte significativa de dicha cuota es derivada del programa CENIT, que representa un 19% de los trabajos de I+D contratados y que está teniendo un impacto relevante en la interacción universidad-empresa”.
El secretario de Estado de Universidades hizo referencia a que en España la población entre 25 y 64 años con Educación Superior alcanza el 28%, y para el grupo poblacional entre 25 y 34 años el 39%, “niveles claramente superiores a los datos de la OCDE (27% para la población entre 25 y 64 años y 33,9% para la de 25 a 34 años) y superiores también a los de UE27 (24% y 30% respectivamente)”.
“Si analizamos el número de estudiantes universitarios por cada 1.000 habitantes –agregó Rubiralta- observamos que en España nos situamos con un 32,81 mientras que en Alemania este valor es 23,75; en Francia se alcanza el valor de 26,01, en Portugal 32,3 y en el Reino Unido 28,55 lo que nos demuestra un nivel bajo de utilización de la Universidad como eje de la educación superior”.
En relación a los indicadores de esfuerzo económico encontramos que en el informe de la OCDE Education at a Glance 2008, el gasto público en educación superior en relación al PIB era para España de 0,9% en 2006 mientras que la media de la UE-19 fue de 1,30%. Alemania se halla en el 1,1% y Francia en el 1,2 % del PIB; Suecia en el 1,9 % y Noruega en el 2,3 %.
España demuestra tener todavía un déficit respecto a los países más desarrollados en el apartado de becas. Mientras que el gasto público en becas y otras ayudas en Educación Superior respecto al gasto público total en Educación Superior en la media de la OCDE, según los últimos datos publicados por este organismo se situó en el año 2005 en el 10,4, España se encuentra algo más de dos puntos por debajo (8,2), ligeramente por encima de Francia (7,9) y de Reino Unido (6,7), pero sin embargo, muy por debajo de otros países desarrollados como Alemania (14,1), Bélgica (15,2) o Austria (16,8).
Este déficit español se puede observar también cuando se mira el gasto en becas, ayudas y préstamos en Educación Superior respecto al PIB, que en la OCDE es del 0,25 y en España se sitúa en el 0,08. Francia se encuentra en el 0,09, Alemania en 0,22 y Bélgica en 0,2.
Alternativamente, podemos atender al esfuerzo a partir del gasto por estudiante en educación superior. Así, España gasta 10.089 US$, Francia 10.995 US$ Alemania 12.446 US$ y la media de la UE19 de 10.474US$ con un valor similar al dedicado por nuestro país.
Por lo que se refiere a la posición de las universidades españolas en el contexto internacional, Rubiralta señaló que “en general, presentan una baja visibilidad internacional, tal como se manifiesta en los resultados de los diferentes modelos de estudios comparativos de universidades a nivel internacional”.
Recientemente se ha publicado el ranking de 2008. En el cómputo de todas las universidades del mundo la primera universidad española que aparece es la Universidad de Barcelona en el puesto 186, el año anterior ocupaba el 194, las dos siguientes en el ranking (Universidad Autónoma de Madrid y Universidad Autónoma de Barcelona aparecen en los puestos 254 y 256 (306 y 258 respectivamente el año anterior).

Debilidades y amenazas

 “Esta situación de mejora sustancial del sistema universitario en los últimos años, -significó en su intervención Rubiralta- no debe llevarnos a pensar que ya hemos alcanzado metas suficientes, ya que nuestro entorno europeo, especialmente a través de la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior y con el Espacio Europeo de Investigación, e internacional, como consecuencia de la globalización de la educación superior, ha evolucionado también mucho, y quizás ha dejado en evidencia nuestras debilidades y ha aumentado el número de amenazas para nuestro sistema”.
A este respecto, el secretario de Estado de Universidades señaló que el número de universidades públicas en España está relacionado con el modelo de Estado de las Autonomías y la voluntad de cohesionar nuestro territorio y desarrollar núcleos de dinamización a partir de las universidades localizadas en las capitales de provincia, y una consecuencia de ello es que el tamaño de algunas universidades es reducido, pero, sin embargo, precisó, “el mayor problema es la tendencia a la homogeneización, a la no potenciación de las diferencias a partir de las fortalezas propias y a no mantener clara su misión local, regional o global. Al tender a una homogeneidad en la oferta educativa y de investigación en la mayoría no hay especialización y por ello no destacan entornos o ramas de conocimiento o investigaciones frontera de una forma nítida que pueda ser seña de identidad de las universidades. Es necesario que cada universidad reflexione donde tiene sus fortalezas y trate de reforzarlas para destacarse y especializarse y de esa manera poder competir con los niveles de excelencia internacional”.
“Para nuestra política ministerial –añadió Rubiralta- son especialmente reseñables las debilidades asociadas al fracaso universitario o al bajo rendimiento académico, que luego haré referencia al hablar de indicadores. Así, encontramos un número de graduados que no trabajan en su ámbito de estudio, un número de estudiantes que no finalizan el primer curso o lo realizan en un mayor tiempo, un número de estudiantes excesivos que abandonan sus estudios presenciales, y un número de estudiantes que formalizan cambio de licenciatura o cambio de presencial a no presencial, entre otros. Aspectos complementarios a los relacionados con la formación práctica y las políticas de inserción laboral y también los bajos índices de movilidad de estudiantes y profesores y la baja visibilidad y atractivo internacional”.
A todo esto se suma la resistencia inercial al cambio, en particular a los cambios importantes derivados del proceso de construcción del Espacio Europeo de Educación Superior.

Movilizaciones

Entre las amenazas al sistema universitario español Rubiralta destacó: las movilizaciones de algunos sectores contrarios al proceso de construcción del EEES, las asociaciones de mensajes erróneos a este proceso, la desinformación sobre el proceso y sobre el papel de las administraciones, general y autonómicas y de las universidades.
Otra amenaza importante destacada por el secretario de Estado está asociada al deseo de impartir un creciente número de títulos en las universidades con predominio de intereses académicos frente a intereses sociales, así como el predominio de mensajes económicos frente a valores humanistas, la pérdida de recursos humanos, principalmente por la falta de incentivos, la abundancia y rigidez de las normativas y la resistencia al compromiso estable con las instituciones universitarias.
El repaso a las debilidades y amenazas del sistema universitario lo concluyó Rubiralta afirmando que “no puedo dejar de mencionar lo que respecta al reconocimiento social y económico de los profesores universitarios; todos estamos de acuerdo en que el futuro de los países se asienta en sus generaciones jóvenes y el nivel intelectual y cultural de éstos depende de la formación que reciban. Si hay profesiones de las que depende el presente de un país, es de los profesores en su faceta educativa de los que depende el futuro. Por ello es necesario reconocerles su importancia mejorando su posición social y sus niveles retributivos. Sin ello no atraeremos a los mejores talentos”.

 

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