Arqueología de género

El Museo Arqueológico Nacional de Tarragona muestra el papel social, económico y cultural que tuvieron las mujeres
a lo largo de la Prehistoria

Desde el conocimiento científico y con la intención de alumbrar el auténtico papel que la mujer asumió como género en las relaciones, trabajos y actividades en el transcurso de la Prehistoria, el proyecto que estos días exhibe el Arqueológico de Tarragona responde con sabiduría a las ideológicas interpretaciones de la Historia.

JULIA FERNÁNDEZ
El largo período de la Prehistoria –el más largo de la historia de la Humanidad- siempre se ha conjugado en masculino. El coraje del que caza, defiende a los suyos y a su especie, descubre espacios y sitúa en mejores condiciones físicas al grupo, ha sido testarudamente asociado al ejercicio de la fuerza física y del varón. Es un mundo prehistórico explicado por una Arqueología acuciada de ideología que, en las últimas décadas, está viendo desmontar muchos de sus prejuicios y anular parte de sus conclusiones sobre el papel de la mujer.
Nuevos análisis de los restos arqueológicos recuperados   confirman que, desde el Paleolítico hasta la Edad de los Metales, la mujer no sólo realizaba tareas de reproducción, manutención y producción sino que también participó en trabajos fuera del ámbito doméstico como son la caza, la recolección o el cultivo de la tierra llegando en algunas ocasiones a alcanzar un fuerte poder social, apreciable en el mundo religioso y de la muerte.

Aspirar a conocer  

En la apasionante investigación acerca de las mujeres de la Prehistoria que poblaron la tierra y de su papel en la evolución y desarrollo de la humanidad, Les dones en la Prehistòria (Las mujeres en la Prehistoria), el proyecto expositivo itinerante del Museu de Prehistòria de València, que hoy recala en Tarragona a través de un acuerdo de colaboración entre ambos museos, se sitúa como la primera exposición sobre la Arqueología de Género realizada en el Estado Español. Una avanzada propuesta, rigurosa y abierta, que sintetiza las conclusiones que hoy son posibles de alcanzar mediante la ciencia. “Para el mundo griego y romano tenemos la gran ventaja de contar con una gran riqueza iconográfica y con las fuentes escritas, lo que ha permitido a la arqueología clásica tradicional situar a la mujer en su contexto social –afirma Helena Bonet Rosado, directora del Museu de Prehistòria de València- Pero, a pesar de ello y de contar con una larga tradición investigadora, ha sido la Arqueología de Género la que ha revolucionado, acorde con sus tiempos, los estudios sobre la mujer”.
Impregnada de una atmósfera de “Educación en y para la igualdad”, enmarcada entre las primeras sociedades cazadoras-recolectoras-pescadoras y la Edad de Bronce, Les dones en la Prehistòria, desmitifica en su recorrido estereotipos discriminatorios y acerca al visitante las más recientes investigaciones sobre el tema: “Esta exposición –sigue diciendo Helena Bonet- intenta contestar en la medida en que hoy podemos hacerlo a las esenciales preguntas de ¿Dónde están las mujeres de la Prehistoria que poblaron la tierra y cual fue su papel en la evolución y desarrollo de la humanidad? ¿Cuáles eran sus hábitos, sus medios de subsistencia, sus ritos, su forma de relacionarse y de comunicarse?”.

Certezas y suposiciones

El Paleolítico, la reflexión sobre la importancia de las diferentes actividades económicas para sobrevivir y el papel relevante de la mujer en esta primera fase social, es el primer tema abordado en la muestra, bajo el título Cazar, recolectar, sobrevivir; rascadores, puntas, agujas…de silex o de hueso, son aquí presentados como instrumentos sin inscripción a un sexo, usados por el conjunto grupal, algo que se repetirá en el recorrido ya que, como bien explica la catedrática M. Ángeles Querol en su artículo “Mujeres y construcción de la Prehistoria: un mundo de suposiciones”, incluido en el volumen de ensayos editado al calor de la muestra, “El comportamiento social de la Prehistoria no deja huella arqueológica registrable salvo en casos excepcionales. Es decir, podemos llegar a saber que se tallaron piedras, que se aprovecharon animales, que se realizaron tareas de recolección o de horticultura, que se construyeron cabañas y se trazaron calles, que se excavaron fosos e incluso que hubo una batalla. Pero no sabemos si quienes hicieron todas esas cosas eran los hombres o las mujeres, las criaturas o las personas mayores, y tampoco sabemos, por supuesto, qué valor social tenían, en aquel grupo todas esas tareas. Tal vez era importante ir a por leña, tal vez la tarea de mayor prestigio era la de hacer la cerámica, tal vez sólo quien ostentaba el poder era quien construía las cabañas…Tal vez.”

Esfuerzos compartidos

La importancia de las actividades de mantenimiento en las sociedades neolíticas, con la preparación y conservación de los alimentos, la indumentaria, el fuego y el espacio de
convivencia, es con el título Espacios domésticos, espacios de mujeres, el segundo espacio en que se divide un recorrido que tiene en los tramos La imagen de la mujer, con sus figuras femeninas del Paleolítico, del Neolítico y del arte levantino; Reproducción y socialización, con el estudio de la mujer como factor indispensable para la supervivencia del grupo, para el cuidado, el mantenimiento y la transmisión de valores y conocimientos; Mujeres sepultadas, con la interpretación de los restos de mujeres halladas en las excavaciones arqueológicas; y Mujeres de hoy, sociedades del pasado, con su análisis de las sociedades prehistóricas a través de la investigación antropológica, la etnoarqueología, el recuento global de esta nueva visión sobre el papel social, económico y cultural que tuvieron las mujeres a lo largo de la Prehistoria. A través de sus reflexiones el visitante se adentra con convicción en un pasado lejano donde los hombres y las mujeres formaron grupos de personas que se unieron para obtener una mejor calidad de vida y que, sin duda, compartieron esfuerzos y recursos para sobrevivir.

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