El Consejo de Universidades propone seguir avanzando en el EEES

El organismo aprueba una declaración que afirma que el proceso de Bolonia es una oportunidad de mejorar el sistema universitario

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, presidió la reunión del Consejo de Universidades celebrada el día 4 de diciembre, en cuya sesión se aprobó un documento que señala que la construcción del EEES representa una gran oportunidad de mejora del sistema universitario español y de las universidades que lo conforman.
La ministra Cristina Garmendia durante su intervención en la reunión del Consejo de Universidades.

Madrid.
La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, ha presidido, el pasado día 4 de diciembre, la reunión del Consejo de Universidades, celebrada en la sede del MICINN en Madrid. Durante su intervención ante los rectores, Garmendia ha destacado la importancia de continuar avanzando en la construcción de una Europa del conocimiento y de los ciudadanos en la que la Universidad debe tener un papel central.
Esta idea es la que impregna la declaración conjunta, aprobada en la reunión del Consejo, en la que se analizado el seguimiento del desarrollo del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), y en la que se pone de manifiesto que la construcción de este espacio común, en el que ya participan 46 países, “representa una excelente oportunidad para la mejora del sistema universitario español y de cada una de las universidades que lo conforman”. Asimismo, se señala que esta iniciativa europea de la que España forma parte “nace de un firme compromiso con la autonomía universitaria, la libertad académica, la igualdad de oportunidades y los principios democráticos; refuerza la Universidad como servicio público y promueve la universalización de la Educación Superior. El proceso en marcha “va a suponer una actualización de las titulaciones que ofrecen nuestras universidades, potenciando un papel más activo de los estudiantes en el control, planificación y seguimiento de su propio aprendizaje”. El EEES atiende a todos los ámbitos del conocimiento y particularmente a los que constituyen la esencia de la Universidad europea.

Espacio común europeo

En la declaración se destaca también que la dimensión social y humanística de la Universidad “es parte integrante del proceso de construcción del nuevo espacio común, al igual que lo es el compromiso con una educación superior de la mayor calidad igualmente accesible para todos”. Para ello “se debe seguir avanzando en el establecimiento de las condiciones apropiadas para que los estudiantes puedan completar sus estudios sin obstáculos ni limitaciones de origen social y económico. Ha de continuar impulsándose las política de becas y ayudas para favorecer la movilidad dentro del EEES”.
Hasta la fecha se han tramitado en el Consejo de Universidades cerca de 700 memorias de solicitud de títulos de grado y 60 memorias de solicitud de títulos de master. Todas las comunidades universitarias, estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios, están trabajando intensamente en la preparación de un número muy importante de solicitudes, según se indica en la declaración del Consejo de Universidades, en la que se precisa al respecto que “es una tarea compleja que requiere una importante dedicación y en la que están participando muchos universitarios y universitarias”.
Finalmente, los integrantes del Consejo de Universidades han subrayado que “el diálogo, la tolerancia y el respeto a las diversas opiniones forman parte de la esencia misma de la Universidad y los órganos de representación y gobierno de las universidades son el espacio idóneo, abierto y democrático para la expresión de la voluntad colectiva de la comunidad universitaria”. Por ello, “se rechazan las acciones violentas y las actitudes de aquellos que pretenden ignorar los mecanismos democráticos que legítimamente rigen el funcionamiento de las instituciones universitarias”.

La Europa del conocimiento

Durante su intervención en la reunión del Consejo de Universidades, Cristina Garmendia recordó que “en junio de 1999 eran ya 29 los países que, conscientes de la necesidad de establecer una Europa más completa y de mayor alcance, y tras afirmar su adhesión a los principios generales de la declaración de la Sorbona, se comprometieron a coordinar sus políticas para hacer realidad en 2010 esa área europea de educación superior; en definitiva, los 29 países comprendieron que este proyecto era clave en la construcción de una Europa del conocimiento, constituyendo un componente indispensable para consolidar y enriquecer a la ciudadanía europea”. Garmendía se refirió al Espacio Europeo de Educación Superior como “un gran proceso en el que participamos actualmente 46 países europeos, desbordando las fronteras de la Unión Europea y generando un importante interés en otras regiones del mundo, que lo entienden como un modelo a imitar: como una expresión del proceso más amplio de construcción de una Europa del conocimiento y de los ciudadanos, en la que la Universidad debe tener un papel central”.
“Las informaciones confusas a las que asistimos en los últimos días -agregó la ministra- nos obligan a recordar a la comunidad universitaria, y a la sociedad en su conjunto, algunos elementos básicos sobre lo que representa la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior; para empezar, Bolonia no es un convenio del que emanen obligaciones jurídicas: se trata de acuerdos, de compromisos que aceptaron los países, que se han ido concretando tras las evaluaciones por las que ha pasado el proceso en cada una de las cumbres bianuales de ministros celebradas desde entonces; por tanto, no nos vamos a integrar en una organización o en una estructura con reglas del juego establecidas por otros: estamos participando en un proyecto compartido por 46 países europeos, sobre la base de acuerdos y compromisos de todos”.
A este respecto, Garmendia precisó que se trata de un proceso intergubernamental, con participación de muchos y muy distintos colectivos, desde Gobiernos a universidades, estudiantes, organizaciones sindicales y empresariales; un proceso en el que “la participación de todos las partes interesadas es imprescindible, y en el que reconocemos la diversidad de los sistemas de partida, pues la diversidad es una de las fortalezas de Europa”. “El Espacio Europeo de Educación Superior -concluyó la ministra- se fundamenta en la autonomía institucional, la libertad académica, la igualdad de oportunidades y los principios democráticos. Sobre esta diversidad y estos valores, hemos propuesto medidas que favorezcan la compatibilidad y la comparabilidad de los títulos, basadas en un acuerdo en la estructura de los estudios y un lenguaje común a todas las enseñanzas universitarias: los créditos ECTS. Todas estas medidas persiguen el objetivo de promocionar la movilidad, eliminando los obstáculos para el ejercicio efectivo de libres intercambios, con atención particular a estudiantes, profesores, investigadores y personal de administración. No estamos hablando de homogenizar los sistemas de educación superior, sino de aumentar su compatibilidad y comparabilidad. Se trata de cambiar el tradicional sistema de convalidación (la comparación exacta de dos planes de estudio) por un nuevo sistema de reconocimiento de estudios en base a la garantía de la calidad de unas enseñanzas concebidas en términos de competencias adquiridas por el alumno”.

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