La violencia escolar preocupa a los
adolescentes españoles

El maltrato en los centros lo sufren en mayor proporción los alumnos inmigrantes, según un estudio del sociólogo Javier Elzo

Un 18% de los adolescentes ha sido objeto de maltrato en el ámbito escolar. El 37’6% de los afectados lo ha comunicado a los profesores, el 37’9% a los padres. Estos son algunos de los datos del libro La voz de los adolescentes, escrito por el sociólogo Javier Elzo, y basado en un estudio realizado a 272 escolares de entre 16 y 18 años.
El sociólogo Javier Elzo ha dirigido cerca de 50 estudios de carácter empírico, muchos de ellos sobre la juventud y la familia española. (EFE)

Madrid. M. GIRON
El autor considera que se ha pasado de una situación en la que los alumnos tenía miedo al profesor a otra en la que los docentes tienen miedo de los alumnos y de los padres. Sin embargo, según el estudio, los chavales piden “un profesor que les eduque y que no les humille”, piden “que les transmita entusiasmo, no solo conocimientos”. En este sentido, Elzo destaca la importancia y urgencia de “rehabilitar la figura del profesor”.
También llama la atención sobre “el gran abandono escolar que se está produciendo en las zonas más turísticas del Levante español y entre los alumnos inmigrantes”.
En cuanto al perfil general de los jóvenes españoles son chicos que se preocupan principalmente por lo próximo y lo cercano. Con miedo a la soledad, el aburrimiento y el silencio. Invierten en valores como el pacifismo, la tolerancia y la ecología y olvidándose de valores más importantes como la responsabilidad y el compromiso.
Se consideran libres, pero están atados al núcleo familiar, y a los amigos. Más tolerantes que propiamente solidarios, con dificultad para implicarse en proyectos colectivos. Aprecian la lealtad, la transparencia y la fidelidad. Rechazan el enchufismo y las prebendas. Muestran una gran capacidad de adaptación, sobre todo a la provisionalidad.

Alcohol y drogas

Para el 65% de los jóvenes el consumo de bebidas alcohólicas suele ser habitual, en muchos casos, propiciado por el entorno sociocultural. Beber en nuestra sociedad, equivale a fiesta y placer, sinónimo de felicidad, y los jóvenes lo hacen suyo. El botellón es una forma de experimentar los límites normativos, si bien comienzan a verso botellones sin alcohol. El consumo de otras drogas está presente, sube el de cocaína y se banaliza el de cannabis, aunque son muchos los que ven en ello una pérdida de tiempo. Declaran que el acceso a ellas lo llevan a cabo con facilidad a través de los centros escolares.
Por otro lado, cerca del 30% de los adolescentes entre los 15 y 17 años ya ha mantenido al menos una relación sexual completa. La cifra asciende al 75% entre los jóvenes de 18 a 20 años y, según declaran, el preservativo es el método anticonceptivo más utilizado.

Persiste el machismo

Elzo augura una larga vida al machismo, ya que según el estudio se está produciendo un “revival” de este comportamiento: los chicos siguen pensando que se pueden “enrollar con cualquier chica”, pero no así su novia. Si, además, se analiza el papel de las revistas para chicas y los mensajes que transmiten este parece claro: técnicas de placer para conquistar al chico y sexo seguro.
También considera el autor que la adolescencia comprende un periodo de tiempo cada vez mayor en la sociedad actual porque la pubertad comienza antes y termina después, lo que hace que muchos jóvenes vivan durante años como quinceañeros en una situación de “standby” (sin actuar). Además, son una generación reducida, debido a la baja natalidad, con una gran dificultad para emanciparse familiarmente “debido en gran parte a que los padres ni quieren ni propician que esto ocurra”. Además, puso el acento en la “enorme fragilización de las familias”, en muchas de las cuales la madre ha dejado el hogar y el padre no ha entrado en él, dando lugar a los llamados “nidos vacíos” y a las “abuelas esclavas”. Otras son monoparentales, ya que el número de divorcios en España se sitúa ya en la media europea, rozando el 50%. Además, los niños nacidos de madres solteras ha pasado del 2% en 1975 al 28% en 2006.

Valoran a sus padres

Por otro parte, la valoración que hacen los adolescentes de sus padres es muy positiva en general. Muchos consideran que sus padres se afanan y que son injustos con ellos. Pero otros, se callan para no preocuparlos. Los ven agobiados en impotentes. En este sentido, reclaman no solamente hablar de ellos sino hablar con ellos, escuchándoles. Piden respeto y comprensión a sus ritmos, a su condición juvenil y a sus gustos. Igualmente, demandan límites y guías para situarse en la sociedad en general. Además, su aparente indiferencia, bajo capa de tolerancia, es una frustración, por lo que prefieren el conflicto e, incluso, una negativa, razonablemente resuelta.
En conclusión, dinero, preservativo y fiesta son los grandes iconos de los adolescentes. Respecto al dinero, el autor considera que disponen de mucho, ya que reciben “pagas” semanales altas. Es un dinero fácil que proviene sobre todo de la familia (abuelos, padres, tíos) y que no guarda relación con la situación económica de esta. Están atrapados por el consumismo, del que son diana privilegiada. Moderación y ahorro son términos que desconocen. En este sentido, señala la importancia de que a partir de los 16 años trabajen, aunque sea  a tiempo parcial, para que averigüen “cuantos minutos de esfuerzo cuesta una cerveza”.

 

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