Una ciencia cercana y divertida

El objetivo de la nueva asignatura Ciencias para el Mundo
Contemporáneo
es que los alumnos adquieran conocimientos
en
temas científico-técnicos de actualidad

Amparo Vilches, profesora del Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad de Valencia, y Jesús Zamora, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la UNED.
La inclusión de la nueva materia Ciencias para el Mundo Contemporáneo con carácter obligatorio en primero de Bachillerato, supone un avance para acercar la cultura científica a la formación del ciudadano. Para contribuir a su implantación se ha editado el manual Aproximaciones Didácticas, dos de cuyos autores, Jesús Zamora y Amparo Vilches, destacan la necesidad de que los docentes transmitan a sus alumnos una ciencia cercana, divertida y apasionante.

Madrid. A. LEGORBURU
El interés de incluir la asignatura Ciencias para el Mundo Contemporáneo en nuestro sistema educativo constata la necesidad de modernizar unos conocimientos que estaban descontextualizados y necesitaban un enfoque más próximo a los estudiantes. Amparo Vilches, profesora del Departamento de Didáctica de la Ciencias Experimentales de la Universidad de Valencia, opina a este respecto que “los problemas de la educación científica no afectan solo a nuestro país, de hecho se trata de un problema a nivel mundial”. Y para ello cita el Informe Rocard (2007), un estudio promovido por la Comisión Europea, donde se señala el alarmante descenso del interés de los jóvenes por los estudios científicos. Vilches achaca esta falta de interés a la forma en que la ciencia es enseñada, lo que dirige la atención hacia la formación del profesorado, que, según opina, “constituye la piedra angular de cualquier renovación de la educación científica”.
En este sentido, Jesús Zamora, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la UNED cree que “al sistema educativo hay que exigirle que forme a buenos profesionales de aquellas disciplinas que requieren conocimientos científicos, pero también hay que demandarle que todos los ciudadanos sean capaces de comprender el mundo en el que vivimos, incluido el modo como el conocimiento científico influye en nuestra sociedad”. Para Zamora las causas de la falta de formación científica en los jóvenes son muy variadas: “un nivel de exigencia que cae en picado, una planificación docente demasiado orientada a los exámenes, y también, un profesorado que, sobre todo en los primeros niveles educativos, posee una formación científica manifiestamente mejorable”.

Investigación y discusión

Ciencias par el Mundo Contemporáneo. Aproximaciones Didácticas es un manual elaborado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología y el Instituto Superior de Formación del Profesorado donde se propone a los docentes una serie de unidades didácticas que pueden orientarles a la hora de impartir la nueva asignatura en las aulas. Convertir la ciencia en algo cercano e interesante es un gran reto para los profesores. Zamora argumenta que “la ciencia y la tecnología son apasionantes en sí mismas y que debemos esforzarnos por transmitir ese apasionamiento. La nueva asignatura, y el libro Aproximaciones didácticas, intenta hacerlo fomentando la investigación y la discusión por parte de los propios alumnos”. En opinión de Amparo Vilches “la alfabetización científica, y la enseñanza de las ciencias en general, debe ser concebida, en definitiva, como un proceso de inmersión en una cultura científica que contribuya a despertar interés y por tanto a favorece un aprendizaje más eficiente y significativo, como han mostrado numerosas investigaciones”.
Para Amparo Vilches, que es catedrática de Física y Química del IES Sorrolla, Ciencias para el Mundo Contemporáneo “es una asignatura que como el resto de disciplinas científicas, debe contribuir a superar las visiones deformadas de las ciencias saliendo al paso de la visión descontextualizada, socialmente neutra que olvida dimensiones esenciales de la actividad científica y tecnológica, como su impacto en el medio natural y social o los intereses e influencias de la sociedad en su desarrollo”. Por su parte, Jesús Zamora considera que esta nueva materia del Bachillerato “debe conseguir que los alumnos sean más conscientes del mundo en el que viven, que sepan de las influencias positivas y negativas que el conocimiento científico tiene en nuestra sociedad, y que adquieran herramientas reflexivas con las que enfrentarse como ciudadanos libres y responsables, y como consumidores sensatos, a los distintos problemas y oportunidades que la ciencia abre ante nosotros”.

Cambio climático

La sociedad científica vive un momento de alarma ante la situación de deterioro medioambiental, y necesita fomentar el interés en los jóvenes por esta temática. En este sentido, el profesor Zamora señala “que temas como el cambio climático, la preservación del Planeta o la sostenibilidad van a ser temas estrella en Ciencias para el Mundo Contemporáneo” y recomienda al profesorado que “deben tener en cuenta que no se trata de una materia con un currículo cerrado, sino que el principal libro de texto debería ser el periódico”.
Vilches añade que “existe una verdadera necesidad de que los ciudadanos adquieran una correcta percepción de los problemas y desafíos estrechamente interconectados a los que se enfrenta hoy la humanidad, que configura lo que muchos expertos denominan situación de emergencia planetaria”. Y añade que uno de los temas del programa está dirigido al estudio de La gestión sostenible del planeta y que uno de los objetivos de la asignatura comprende precisamente “la necesidad de contribuir a que los estudiantes sean conscientes de los graves problemas a los que se enfrenta hoy la humanidad y de la necesidad de búsqueda y aplicación de soluciones, así como del papel de las ciencias en las mismas”.

Formación docente

Los docentes tienen un papel estratégico en este labor, para ello necesitan una formación adecuada y, sobre todo, concienciar y estimular el interés en los jóvenes. Desde esta perspectiva Vilches subraya la importancia de la formación del profesorado para contribuir a mejorar la educación científica. Y advierte que existe un acuerdo general en que el conocimiento profundo de la materia que se ha de impartir constituye un requisito imprescindible para una enseñanza de calidad. “La investigación ha mostrado que la falta de dicho conocimiento dificulta muy seriamente que los profesores afectados puedan valorar correctamente los resultados de la enseñanza o participar en la elaboración de propuestas innovadoras”. Por todo ello, cree que “la formación del profesorado y la propia actividad docente han dejado, por tanto, de concebirse como tareas sencillas, cuya preparación y puesta en práctica requieren escasa dedicación y esfuerzo. Dicha formación se revela, por el contrario, como una tarea compleja que exige romper con concepciones simplistas, superando reduccionismos como los analizados”, concluye Vilches.
Jesús Zamora hace hincapié en que “la asignatura no debería impartirse como un dictado de apuntes que hay que memorizar, sino como una investigación por parte de los propios alumnos, seguida por un debate serio”. De esta forma, “el profesor no sólo debe estar al tanto del "día a día" de la ciencia, en la medida en que afecta a la sociedad, y de los fundamentos que permiten entenderla, sino que también debe saber cómo orientar la actividad investigadora de los estudiantes y su capacidad de expresión y de reflexión”, apunta el catedrático de la UNED.


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