Asumir vanguardias

El gusto artístico del historiador y coleccionista Carl Einstein y la memoria del trabajo de la revista GATEPAC recuerdan una época de radical veracidad

Inmersión en un proceso de crecimiento brusco del arte, en medio del destructivo ambiente bélico internacional; planteamiento de unas protagonistas actuaciones desde el discurso teórico y la difusión; resumen espléndido de las vanguardias y sus propuestas: el Museo Reina Sofía expone en dos muestras distintas y complementarias la fortaleza de una genuina historia.

JULIA FERNÁNDEZ
Cerca de cuarenta obras originales de arte africano, prestadas por prestigiosas colecciones internacionales públicas y privadas, abren La invención del Siglo XX, la muestra diseñada como eje del simposium internacional Revolución, Vanguardia y las nuevas narraciones del arte. Carl Einstein y su legado en la historia del arte contemporáneo, que tendrá lugar en el Centro Rena Sofía los últimos días del mes de enero. Una apertura que recuerda la trascendencia que tuvo el ensayo Negerplastik (“La escultura negra”), de 1915, en el que Einstein, en unos años decisivos para las vanguardias europeas, documentaba pródigamente por primera vez el arte de los maestros africanos, y de algunos de Oceanía, encontrando en sus obras respuestas a las preguntas que desde hacía algún tiempo planteaban sin resolver sus contemporáneos en su reacción al impresionismo.
Su capacidad de “descubrir” a la historiografía oficial del arte el poder expresivo de la creación africana y estudiar sus claves en relación a lo más avanzado de la expresión artística europea, es, también, la primera respuesta que Uwe Fleckner, comisario de La Invención del Siglo XX, da al visitante sobre el porqué de una exposición dedicada exclusivamente a  Carl Einstein, un personaje de compleja y fértil vida, que supo estar en cada lugar,  moralmente y  “a tiempo”.

Experiencias límite

Novelista, poeta, dramaturgo, ensayista, traductor, editor de revistas y antologías, autor de un guión de cine y de una novela experimental,  además de crítico de arte y literatura, Carl Einstein tiene en el campo de la historia del arte los más importantes logros de su carrera. Sus desafiantes y certeros análisis en libros y artículos, que ya deslumbraron a teóricos del arte como Walter Benjamin y Aby Warburg, vuelven en la actualidad a ser considerados como auténticos hitos de la reflexión sobre el arte.
En el recorrido que nos propone esta exposición, su valiente actuación en las trincheras y hospitales de la Primera Guerra Mundial y su participación en la Guerra Civil española, laten en secciones como la dedicada a Dadaismo y Verismo, en la que sus compañeros  Otto Dix, Rudolf Schlichter, Max Beckmann y George Grosz  despliegan su postura crítica con el mundo y la frustrada República de Weimar.
Los ocho números de la revista surrealista-antropológica Documents y un tomo que los reúne a todos, junto a obras de Giacometti, Arp, Klee y la única escultura africana realizada en piedra que se exhibe en la muestra, dan paso a la sección nuclear de este homenaje, la dedicada al Cubismo, movimiento creativo al que dio aliento a través de sus estudios filosóficos, matemáticos y psicológicos.

Admirado Picasso

 George Braque, Juan Gris y Fernand Léger, amigos personales y compañeros del arte de Einstein, recuerdan junto a Picasso, su gran admirado, su absoluta fe en esta renovación del arte que, más avanzado el siglo, le llevaría a seguir apasionado las diversas manifestaciones del Surrealismo. Las obras recogidas de André Masson, Joan Miró, Gaston-Louis Roux, Hans Rap y Paul Klee dan referencia de sus preferencias en “lo surreal” y adentran  al apartado dedicado a la Guerra Civil española, un episodio que él vivió de forma directa y que dejó en su carácter una huella de enorme profundidad: “Las ametralladoras se burlan de los poemas y de los cuadros”, diría en 1938 a un crítico de arte catalán.
George Grosz, Pablo Picasso, Joan Miró y un busto de Carl Einstein, realizado por Benno Elkan, tienen el protagonismo de este broche final.

Progreso de la Arquitectura

La exposición que estos días recuerda, en este mismo centro de arte, el papel que, como divulgador de las vanguardias y creador también en sí mismo de modernidad, ejerció la experiencia colectiva denominada  Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (GATEPAC), es, como ocurre con el homenaje a Carl Einstein, una auténtica memoria de cómo se forjó el espíritu artístico del Siglo XX.  
El GATEPAC se fundó en octubre de 1930 en Zaragoza y se constituyó como un núcleo de arquitectos y urbanistas que rodearon su arquitectura con el arte, cine y fotografía, integrando en un proyecto común a personalidades de alto nivel de todos los puntos de la geografía española. La publicación de la revista amplío significativamente su dimensión de grupo dinamizador de la arquitectura y el urbanismo, además de significarle como un protagonista en el atractivo, en lo cultural y social, primer tercio de la España del siglo XX.
Articulada en torno a diversos temas: “Precursores”, “Maestros”, “Arquitectura internacional”, “Vida moderna”, “Cine y fotografía”, “ADLAN”, “Joan Miró”, “La ciudad funcional”, “Mediterráneo”, “Picasso” –cuya primera exposición monográfica en España fue organizada por los integrantes de ADLAN y del GATEPAC a principios de 1936- y “Escuelas y hospitales”, esta exposición recorre a través de los 25 números que publicó la revista A.C.Documentos de Actividad Contemporánea , entre 1931 y 1937, las ideas más innovadoras de la modernidad europea a través de la visión que de ellas dieron unos jóvenes arquitectos y urbanistas que, como recordó en la inauguración de la muestra, Manuel J. Borja-Villel, director del Reina Sofía, “se organizaron para salir de las asfixiantes fronteras y agendaron sus contactos directos con las vanguardias de París, Berlín, Viena, Bruselas, Ámsterdam, Hamburgo, Moscú o Praga”.
Los números de la revista, recortes preparatorios y fotografías originales, documentos históricos, bocetos, litografías, collages, fotomontajes de publicidad, proyectos arquitectónicos, muebles, películas y obras de artistas relacionados con la revista, como Fernand Léger, Julio González, Salvador Dalí y Picasso, conforman esta memoria expositiva que viene a situar a GATEPAC y su revista en el origen, silenciado, del brillantísimo sitio que ocupa el arquitecto español en el contexto internacional actual.


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