España participa en el primer
observatorio de terremotos del mundo
El proyecto internacional NantroSEIZE permitirá examinar de forma directa la actividad terrestre a 6.000 metros de profundidad

Madrid. España va a participar en el proyecto internacional NantroSEIZE, el primer observatorio de terremotos del mundo, que permitirá examinar de forma directa la actividad terrestre a unos 6.000 metros de profundidad, con el fin de conocer el mecanismo geológico que produce los grandes terremotos y poder predecirlos en el futuro. La primera fase de este programa se ha realizado entre septiembre de 2007 y febrero de 2008 con la participación de 31 países, entre ellos España, dentro del Programa Integrado de Perforación Oceánica (IODP en sus siglas en inglés).
Durante ese tiempo, un equipo del que ha formado parte la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) María José Jurado, ha realizado perforaciones a bordo del buque oceanográfico japonés Chikyu en aguas de la fosa marina de Nankai, a unos 100 kilómetros de la costa este de Japón. Es un área de convergencia entre dos placas tectónicas, donde en los próximos 30 años se esperan terremotos de magnitud superior a 8 en la escala Richter. Las primeras perforaciones han llegado hasta los 3.800 metros bajo el nivel del mar, aunque se espera que en el año 2012 alcancen los seis kilómetros de profundidad, sin contar la capa de agua marina, para situar allí unas sondas de última generación.
Según ha informado en Madrid María José Jurado, el equipo de científicos ha realizado hasta ahora un trabajo de excavación y recogida de muestras de rocas, que ha permitido identificar abundantes depósitos de hidratos de gas metano, localizados a una profundidad de entre 220 y 400 metros. Además, se han registrado cambios en la orientación de los esfuerzos tectónicos (la fuerza a la que se ven sometidos los materiales geológicos terrestres), que no se conocían con anterioridad. Todos los datos obtenidos deberán cruzarse posteriormente con los recogidos en las dos siguientes fases del proyecto, para “poder entender lo que pasa en la Tierra antes de que se produzcan los terremotos”.

Prospecciones en Europa. La científica española ha avanzado asimismo que es “muy posible” que se realicen también iniciativas de prospección en áreas europeas de elevada actividad sísmica, a bordo del “Chikyu” y otros buques de “gran capacidad”, como el “Joides Resolution”. Todo ello con el fin de “ir al punto en el que se genera el seísmo”, para ver “todo lo observable” mediante la instrumentación “más avanzada” de la que se dispone en la actualidad. Algo que, según ha añadido, sólo se hace actualmente en Japón y en la falla de San Andrés, en California (USA).
María José Jurado ha reconocido que aunque el tsunami registrado en diciembre de 2004 en el Océano Índico “puso en evidencia la falta de una gran red de alerta, no vamos a poder evitar los terremotos”. Por ello, el objetivo es “tratar de entender la Tierra y prepararnos para sus movimientos”. Además, ha recordado que nuestro planeta es “así de revuelto, y hay zonas como Japón, Hawai o Canarias que existen gracias a esa actividad, que es necesario entender”.

Descubierto un gen clave en el
desarrollo de la retina

Una investigación del CSIC permite profundizar en el conocimiento del sistema nervioso y sobre el origen de ciertos tipos de cáncer

Madrid. La revista Developement ha publicado las conclusiones de un estudio realizado por profesores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que han descubierto que el gen “Meis 1” es clave en los procesos que emplean las células en la formación de la retina. Este hallazgo contribuye a aclarar cómo se forma el sistema nervioso en los vertebrados, y también puede aportar mayor información sobre el desarrollo de ciertos tipos de cáncer.
Ha dirigido este estudio el investigador Fernando Casares, del Centro Andaluz de  Biología del Desarrollo (organismo mixto del CSIC y la Universidad Pablo de Olavide), quien ha manifestado que “avanzar en el conocimiento de la formación del ojo es importante, no sólo por ser parte esencial del sistema visual sino también porque constituye un buen modelo para comprender cómo se construye el sistema nervioso”.Y ha explicado que la investigación revela, utilizando el modelo del pez cebra (Brachydanio rerio), que el gen “Meis 1” es indispensable para hacer que las células proliferen durante la formación de la retina, ya que su acción es requerida para la expresión de dos “potentes promotores” de la proliferación celular, “ciclina D1” y “C-Myc”.

Dos fases. En este sentido, ha aclarado que “el desarrollo de cualquier órgano requiere dos fases. Primero la fase de proliferación, que consiste en la multiplicación de las células hasta conseguir que el órgano tenga un tamaño adecuado. Y llegados a este punto, las células pasan a diferenciarse unas de otras para asumir las diferentes tareas necesarias para que el órgano en cuestión funcione”. También ha informado que “Meis 1” es necesario para mantener a las células en la primera fase durante el desarrollo de la retina, y “la expresión del gen se ha de desconectar para permitir que las células de la retina en desarrollo comiencen a diferenciarse”.
Fernando Casares ha puntualizado asimismo que este hallazgo supone un paso más en el conocimiento de la biología del desarrollo, un área “esencial” de la biología moderna pero que todavía “tiene mucho camino que recorrer”. Pero que, en su opinión, es clave, entre otras cosas, para comprender los mecanismos moleculares de patologías como el cáncer. Precisamente, la investigación que ha dirigido sugiere un mecanismo que explicaría cómo “Meis 1” podría participar en el desarrollo de leucemias amiloides agudas, un tipo de cáncer generado por un exceso de células sanguíneas indiferenciadas, ya que en las leucemias “Meis 1” no se “apaga” en las células precursoras (células madre) de la sangre, “y éstas siguen proliferando indefinidamente”.

El MEC destina 9,3 millones al futuro Instituto de Microbiología Bioquímica de Salamanca

Madrid. El Ministerio de Educación y ciencia ha destinado 9,3 millones de euros, recogidos en los Presupuestos Generales del Estado, para financiar la construcción del Instituto de Microbiología Bioquímica (IMB) de Salamanca. Este nuevo centro dependerá del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de la capital helmántica (USAL), y se ubicará en dicha ciudad junto al Instituto de Neurociencias de Castilla Y León.
El proyecto contempla la construcción de un edificio de cuatro plantas, con una superficie total aproximada de 6.500 metros cuadrados. Incluirá treinta laboratorios de investigación, lo que permitirá aumentar significativamente el número de grupos de investigación que actualmente integran el IMB y la implantación de nuevas líneas de investigación, según un comunicado de la Subdelegación del Gobierno de Salamanca. Además, el Instituto dispondrá del “equipamiento necesario” para el desarrollo de proyectos de investigación en biología celular y molecular, y del acceso directo a todos los servicios e infraestructuras de la citada Universidad, situados en el Campus Unamuno.

 
arriba