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Reivindicar la formación

He leído las reivindicaciones planteadas por los sindicatos de Enseñanza. Como madre de alumnos me parecen justas. Pero echo de menos algo que es muy importante en una profesión: la reivindicación de la formación. Reivindicar el derecho y la obligación de los/as profesores/as a la formación postgrado. Una profesión que es parte de la educación de niños y jóvenes de una sociedad cambiante y dinámica, debe ser también cambiante y dinámica.
Me adhiero totalmente al articulo de Tribuna Libre de “Crisis en la Escuela” de Mª Amparo Calatayud Salom. Quien evoluciona es quien se autoevalua, hace autocrítica y no solo pone en el tapete la “culpa” de los otros. Otras profesiones lo hemos hecho y aunque siempre hay resistencia al cambio al final salimos ganando todos. Otra puntualización del articulo de los sindicatos de la enseñanza: no entiendo bien..."los colegios que escolarizan a los alumnos que puedan parecer problemáticos estén dotados con medios humanos y materiales para que puedan impartir una educación de calidad”... Todos los colegios deben estar bien dotados. Todos los colegios deben acoger a todos los niños “parezcan” o no problemáticos. Todos los colegios deben tener profesores bien formados que sean capaces de dar una enseñanza adecuada a sus alumnos (que son diversos, distintos con trayectorias diferentes, como somos los adultos en realidad). El profesor debe estar y debe pedir formación para poder educar, con distintos métodos educativos al inmaduro, al inteligente, al vago, al inatento, al hiperactivo, al superdotado, al despistado....Estos son nuestros niños, están ahí, no son 25 en un aula. Son 25 realidades distintas y no vale 1 solo método para todos. En mi trabajo no se trata de la misma manera al diabético, al hipertenso, al ansioso, al accidente de tráfico. Tenemos distintos protocolos que nos ayudan a ayudar. Y los ponemos a evaluar constantemente para mejorarlos.
Una última puntualización: somos muchos padres y madres que estamos muy interesados en la educación de nuestros hijos, aunque trabajemos y no estemos en casa como nos gustaría. Reunámonos, hablemos. Tenemos muchos objetivos comunes y nos podemos ayudar.

Azucena Lopez Almorox

 
     
   

Una jornada escolar y extraescolar

Ante la dificultad de conciliar el horario laboral con la jornada escolar de los niños, un amplio abanico de propuestas lúdicas y formativas surge como la solución a este conflicto. Como complemento del crecimiento personal del alumno o como un recurso para los padres que no disponemos de tiempo para atender a nuestros hijos, las actividades extraescolares han entrado a formar parte del programa educativo de los más pequeños. Deportes, idiomas, talleres de arte o música son algunas de las propuestas que colegios o entidades privadas ofrecen a los escolares, una vez finalizado el horario lectivo.
Psicólogos y pedagogos coinciden en que estas actividades deben tener un contenido lúdico, pero también un carácter formativo. Sin embargo, los padres intentamos no solamente cubrir espacios vacíos dentro de la jornada escolar, sino  ampliar la formación cultural, mejorar las relaciones sociales y favorecer la creatividad de los niños.
La elección de las más adecuadas no nos resulta fácil, ya que hemos de valorar la edad, las capacidades y aficiones, para seleccionar las que les resulten más atractivas y que no representen una obligación o un castigo.
La planificación constituye un elemento importante, ya que estos programas deben ser cíclicos y tener una continuidad. Tras el inicio de la actividad, es recomendable observar un tiempo si el niño está motivado, en caso contrario es preferible cambiar por otra oferta que suscite su interés. No obstante, cada año se puede elegir el mismo tipo, pero intentando profundizar en el siguiente curso. Los expertos también recomiendan no abrumar al niño con un exceso de actividades, porque también se debe reservar un tiempo para el juego y la convivencia familiar.

Mercé López Plá
Barcelona. 

 
       
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