La autora del estudio, Noelia Álvarez, con el director de la Fundación SM, Leoncio Fernández (izq.) y con el secretario general de la OEI, Álvaro Marchesi, tras la presentación de dicho informe.
Los primeros años en la docencia

La Fundación SM y la OEI promueven un estudio sobre la formación y la situación de los profesores noveles


Más de la mitad del profesorado cree que los docentes noveles tienen una buena preparación, aportan nuevas ideas a los centros y mantienen buenas relaciones con los distintos estamentos de la comunidad educativa, según un estudio promovido por la Fundación SM y la OEI. También son mayoría quienes recuerdan con satisfacción sus primeros años de profesión, los que se sienten apoyados por sus compañeros, los que no están de acuerdo con el actual sistema de acceso a la docencia, y los que creen que es más difícil enseñar actualmente.

Madrid. G. ARIANES
La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y la Fundación SM han promovido el estudio La situación de los profesores noveles 2008, realizado por la licenciada en Psicología Noelia Álvarez junto al equipo del Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo (IDEA), del que también forma parte. Su principal pretensión es dar a conocer la opinión del profesorado sobre la situación de los nuevos docentes, y sobre las iniciativas que se consideran más idóneas para mejorar su situación profesional.
En concreto, este estudio se ha planteado con un doble objetivo. En primer lugar, se intenta saber “cómo se perciben los profesores noveles, cómo valoran sus primeros años de enseñanza, cómo han sido formados y qué añoran y qué necesitan”. Y al mismo tiempo, se pretende también completar el cuadro mediante la opinión de los que tienen más años de docencia, a través de “su valoración de las nuevas generaciones de docentes y sus recuerdos de ellos mismos cuando empezaron a dar clase”.
Este informe se ha editado en el nº 13 de los cuadernos de la Fundación SM, y ha sido presentado en rueda de prensa por el director de dicha institución, Leoncio Fernández y por el secretario general de la OEI y coordinador del trabajo, Álvaro Marchesi, acompañados por su autora. Se ha realizado mediante cuestionarios anónimos de 50 items cerrados, respondidos por un total de 1.698 profesores de toda España. De ellos, el 12,9% llevan menos de 4 años dedicados a la docencia (los considerados profesores noveles), el 19,6% entre 4 y 10 años, el 23,3% entre 11 y 20 años, el 25,5% entre 21 y 30 años, y el 17,1% superan los 30 años de profesión. Por otra parte, el 12,0% imparten Educación Infantil, el 34,0% son de Primaria y el 43,8% de Secundaria, mientras que el 62,1% pertenecen a la escuela pública y en 37,9% a la privada-concertada.

Buena preparación

Según este estudio, la mayoría del profesorado considera que los docentes noveles tienen una “buena preparación profesional” (56,4%), y aportan nuevas ideas a los centros (58,7%), mientras que un 20,2% cree que su capacidad para mantener el orden en clase es “insuficiente” y una cuarta parte (25,2%) que desconocen el sistema educativo y sus problemas. En general, los nuevos profesores se valoran mejor a sí mismos en comparación con el resto de los enseñantes con más experiencia, en lo que respecta a su competencia profesional, mientras que los de Secundaria son los más críticos con los nuevos cuando se trata de valorar su capacidad de mantener el orden en clase, su conocimiento del sistema y su aportación de ideas nuevas y renovación a los centros.
También son mayoría los docentes que consideran que los profesores noveles mantienen buenas relaciones con todos los distintos estamentos de la comunidad educativa, es decir, con los propios compañeros (71,6%), con los alumnos (64%), con la dirección del centro (59,4%) y con las familias (51,4%). A la hora de valorar estas relaciones, los más optimistas son los propios noveles, mientras que por niveles educativos, los maestros de Educación Infantil y Primaria son más positivos que los de Secundaria.
En general, el profesorado valora positivamente la capacidad de innovación, el entusiasmo y el interés por aprender de los “novatos”, aunque los que llevan menos años de docencia (de 4 a 10 años) hacen una estimación más favorable que sus compañeros más veteranos, siendo los propios noveles los que tienen mejor opinión de sí mismos. En lo referente la su interés vocacional, el 20,6% afirma que los nuevos no tienen la vocación de antes, el 48,9% opina lo contrario y el 28,6% se muestra indiferente al respecto. También en este caso los docentes de Infantil y Primaria valoran más positivamente el entusiasmo de los nuevos que los de Secundaria. Por otra parte, el 30% de los noveles cree, frente al 20% de sus compañeros con mayor experiencia, que les asignan los cursos y clases que los demás no quieren impartir.

El acceso

Al 55,9% del profesorado no le parece bien el vigente modelo de acceso a la docencia, mientras que el 62,7% cree que debería cambiar “para tener en cuenta las nuevas funciones que se exigen al profesorado”, y el 37,5% estaría de acuerdo con un sistema que permitiera el acceso a los centros públicos a equipos de profesores. Respecto a la estabilidad en el puesto de trabajo, el 59,4% de los encuestados considera necesaria la estabilidad de los equipos docentes para mejorar la escuela pública, manteniendo a los profesores al menos cinco años en el mismo centro. Por otra parte, el 40% de los profesores de Secundaria, y el 27% de los maestros de Infantil y Primaria, considera que habría que cambiar la formación inicial incluyendo un curso selectivo teórico-práctico después de superar la oposición, o ser contratado por un centro privado.
Por otra parte, el 78,7% recuerda con satisfacción sus primeros años de docencia y el 74,4% se sintió apoyado por sus compañeros, mientras que un 25% considera que le dejaron “las peores clases”, frente a un 57% que no lo cree así. Y son los que llevan más años dedicados a la docencia los que recuerdan esos primeros años con mayor satisfacción. En cuanto a su formación inicial, el 64,6% pensó en su día que “no había relación entre lo que le pedían en las oposiciones y lo que era enseñar”, y el 61,6% comprobó “lo difícil que era trabajar en la enseñanza”.
El informe analiza asimismo las valoraciones que hacen actualmente los docentes de su profesión, comparando el grado de satisfacción inicial con el actual. El 40,1% dice estar más satisfecho ahora que al inicio de la docencia, el 31,3% opina lo contrario y el 27,7% cree que sigue igual que al principio. Además, el 76,5% se siente mejor profesor en la actualidad que hace unos años, atribuyendo dicho progreso la su “propio esfuerzo” (65,3%) y, en segundo lugar, a la ayuda de sus compañeros de centro (12,8%). De cualquier forma, y pese a las dificultades iniciales, la gran mayoría no se ha planteado dejar la enseñanza (86%) ni ha perdido la ilusión (84%).

Alumnos distintos

Por último, el 55,5% considera que los estudiantes actuales son peores que los de hace unos años, porcentaje que se eleva al 62,2% en el caso de los profesores de Secundaria y al 63,2% entre los que llevan más de 30 años de docencia. Según han manifestado Leoncio Fernández y Álvaro Marchesi, y tal y como se refleja en las conclusiones del estudio, una posible explicación vendría dada por “los cambios sociales acaecidos en los últimos tiempos, “que en ocasiones han llevado a una mayor permisividad de los alumnos por parte de sus padres, y a un menor respeto hacia el profesor”, lo que “quizás se pone de más manifiesto en Secundaria” y origine “un mayor desgaste” para el profesorado de dicha etapa.
En cualquier caso, ambos han recordado que esta percepción de que “cualquier tiempo pasado fue mejor” se repite “en todos los estudios que se hacen con el paso del tiempo y en todos los países. No es fácil adaptarse a las nuevas demandas sociales, y más en tiempos de cambios tan rápidos. Ahora la sociedad es más exigente con los docentes, y no sólo les pide que eduquen en conocimientos, sino que se adapten además a los nuevos problemas en matearía de educación sexual, violencia e integración, y sienten que las familias no colaboran lo suficiente”. Según ha manifestado Álvaro Marchesi, “las nuevas generaciones son más difíciles de enseñar porque les cuesta más aprender, atender y estarse quietos, pero tienen otros valores que no tenían los anteriores, como una mayor capacidad de trabajo en equipo y el control de las nuevas tecnologías. Hoy la enseñanza es más difícil que antes y lo será mas en el futuro”.


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