Un vistazo a la familia en la era global

Un encuentro de la FAD analiza la situación familiar en el
marco de las nuevas dinámicas sociales

En la foto de la izquierda Ignacio Ramonet e Ignacio Calderón. Junto a estas líneas, Victoria Camps, durante sus respectivas conferencias.
Más 400 expertos analizan la influencia de los procesos globalizadores sobre las familias y las dinámicas mundiales, que condicionan estas transformaciones familiares. Este congreso ha sido organizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
La conferencia de clausura del encuentro, celebrado recientemente en Madrid, corrió a cargo de Victoria Camps, quien planteó la necesidad de buscar urgentemente soluciones para conciliar la vida familiar y laboral, “una asignatura pendiente y respecto a la cual nos situamos a la cola de los países de nuestro entorno”, afirmó. Para esta catedrática de Filosofía Moral, “la conciliación tan sólo empieza a ser una preocupación política entre nosotros”.
Durante su intervención, se cuestionó la oferta de actividades después del horario escolar, “cuando se está promoviendo la jornada escolar intensiva, que es aún más difícil de conciliar con las jornadas laborales de los padres”. En su opinión, la paradoja es que los padres están hoy mejor preparados que nunca para atender a sus hijos, pero les falta tiempo para educar.
Asimismo, expresó la preocupación de muchos padres sobre la influencia del entorno audiovisual en la infancia. Existen dos grandes temores, uno relacionado con los contenidos de la programación televisiva, de los videojuegos o de Internet y la otra tiene que ver con la adicción al conjunto de aparatos audiovisuales. Victoria Camps considera que ambos aspectos constituyen “uno de los mayores obstáculos para formar a personas inteligentes y autónomas, con un criterio para desenvolverse en el mundo, distinguir lo que está bien y lo que está mal, en suma, adquirir un saber que les permita orientarse en la vida”.

Contenidos televisivos

En su conferencia, se mostró crítica con el contenido de muchas televisiones, refiriéndose a aquellas “subvencionadas por los contribuyentes, las cuales se justifican sobre todo por ofrecer aquella programación que, por no ser claramente rentable, las empresas privadas no ofrecen”. Por lo que considera que se debe exigir a las televisiones públicas que haya por lo menos una franja horaria en la que los padres puedan confiar en una programación conveniente para sus hijos, “una programación coherente con los valores que se intentan transmitir con la educación”.
Para esta catedrática de la Autónoma de Barcelona, la emancipación de la mujer, que sigue ocupándose de los quehaceres domésticos; la escolarización obligatoria, que reduce las funciones que antes desempeñaba la familia; la idea de que la familia es una “asociación” y la vivienda es una casa-hotel, son algunos de los elementos que dificultan a los padres la tarea de educar.
Durante esta jornada de clausura tuvo lugar el debate sobre “Claves para imaginar el futuro”, que contó con la participación de los catedráticos de Ciencia Política Fernando Vallespín y Joan Subirats. “Estamos en medio de una crisis de confianza en la economía, pero la gente tampoco cree que los políticos puedan resolver esta crisis. Necesitamos la política para no creemos en ella”, aseguró Vallespín, quien considera que “la derecha apostó en exceso por la sociedad civil, que mostró su incapacidad de autogestión y dejó desnudo al Estado y ahora queremos que vuelva para arreglar lo que todos hemos estropeado”.
Según este catedrático, “toda la política moderna se ha basado en la idea del “pacto social democrático”, donde los ricos seguían siendo ricos, pero se comprometían a repartir una parte de su riqueza”, pero en la práctica esto no se produce “porque la mayoría de los ricos no pagan impuestos”.
En su intervención, formuló dos hipótesis para imaginar el futuro: una optimista, que asegura que si no se generan sinergias globales no podemos resolver los problemas, sobre todo en lo que se refiere a la pobreza; y otra pesimista que alude al cierre de las fronteras nacionales para que se acabe así con el proceso de globalización y “nos quedemos como estábamos antes de la crisis”.

Diversidad social

Por su parte, Joan Subirats especificó que actualmente “las trayectorias vitales están menos marcadas que antes, incorporan elementos de riesgo y más capacidades de autonomía individual”, porque “existe una heterogeneidad de las trayectorias vitales y gran diversidad social, de opciones de estructura familiar o educativa”. Este especialista explica que asistimos a un debate sobre las potencialidades que tiene el sistema de mercado porque “hemos tenido que intervenir todos por medio del Estado y hemos descubierto que nos estaban engañando. Ahora deberemos ser capaces de reconvertir las políticas que hemos construido de manera muy segmentada”.
En el acto de clausura del Congreso, Ignacio Calderón, director general de la FAD, subrayó la necesidad de estos encuentros porque “nos permiten reflexionar sobre valores como el hedonismo, el presentismo, el individualismo o el consumismo desaforado, factores de enorme influencia en los consumos de drogas”. Así como, indicó que las drogas también han variado su planteamiento desde los individual a lo social. “Los patrones de consumo, las razones para consumir o los valores que están detrás de ese consumo, cada vez son más similares. En definitiva, se han globalizado”.
De igual modo, Felix Barajas, subdirector general de Familias del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, hizo referencia a la gran cantidad de modelos familiares existentes, los múltiples modelos de convivencia actuales, que han propiciado que el Gobierno emprenda reformas legales y las medidas sociales que tienen como objetivo común garantizar la igualdad de trato y la no discriminación.

Crisis económica

En el transcurso de este encuentro, Ignacio Ramonet, director de la edición en castellano de Le Monde Diplomatique, calificó como “un fenómeno único en la Historia” el hecho de que los dirigentes de EE.UU, Reino Unido, Francia o Luxemburgo estén nacionalizando a los bancos. “Ahora los dirigentes liberales a cargo de los países que están viviendo este seísmo económico adoptando medidas que van incluso en contra de sus principios”, afirmó.
Para este experto, “la crisis actual ha puesto fin a esa globalización, de carácter neoliberal” y “la ideología de la globalización del neoliberalismo está en este momento interrogándose sobre su eficacia” porque hoy en día “los críticos más severos de la globalización curiosamente son aquellos que hasta hace poco tiempos nos la describían como una verdadera solución milagrosa”.
A pesar de que Ramonet asegura que no es nada excepcional que el capitalismo sufra una crisis, porque cada 10 o 12 años se reproducen, este tipo de situación actual solo se produce una vez una vez por siglo, la única comparación de la crisis actual es la del crack del 29, por sus repercusiones sociales y políticas.
En su intervención sostuvo que estamos en pleno epicentro de la crisis, “sin que sepamos todavía sus consecuencias políticas y sociales” y propuso una mayor intervención del Estado porque las autoridades públicas son las únicas que tienen legitimidad, pero criticó que el Banco Central Europeo “no dependa de los dirigentes políticos” y se mostró partidario de la prohibición de los fondos especulativos y los paraísos fiscales.

La droga del consumo

Por su parte, Gilles Lipovetsky afirmó que “en nuestras sociedades, el consumo funciona como una droga, es una experiencia banal, que permite romper con la rutina diaria, intensificando el presente” y que las consecuencias del hiperconsumo son “fenómenos como las fashions victims, las compras compulsivas y las prácticas adictivas de todo tipo, además de trastornos alimentarios como bulimia u obesidad”.
Este filósofo y sociólogo puntualiza que “ahora el consumidor vive hipnotizado por los escaparates, incluso los menos favorecidos socialmente son hiperconsumidores” y también reflexionó sobre si el consumo masivo de productos made in USA conduce a una homogeneización cultural aunque, a su juicio, es al contrario: “a menudo se presenta la cuestión de la mundialización como si McDonalds o Coca Cola hubiesen invadido el globo y sin embargo la gran mayoría de las marcas que compra el consumidor son nacionales”. Para el sociólogo Enrique Gil Calvo, las uniones o matrimonios interculturales (exogamia) constituyen “el mejor resorte para la integración”. En el pasado año, en España se formalizaron 35.185 matrimonios de este tipo, que supone el 17,3% del total, de ellos 650 fueron recurridos por fraude.

Vida en común

Asimismo, el catedrático de Sociología, Gerardo Meil, hizo referencia a un estudio en el que se ponía de manifiesto que dos de cada tres varones y una de cada dos mujeres consideran que, o bien “el casarse de más seguridad que la pareja sin casarse”, o que “los niños crecen más seguros si sus padres están casados”, o bien ambas opiniones. Además, las formas de convivencia en la Unión Europea confirman un uso social predominante de las uniones de hecho como “matrimonio a prueba” más que como una alternativa. “El deseo de iniciar un proyecto de vida en común estable en el tiempo sigue siendo compartido por la inmensa mayoría de los jóvenes”, afirmó.
Durante su intervención en este Congreso, el antropólogo Carlos Feixa explicó que las tres formas de pasar de la adolescencia a la edad adulta. Por una parte, el modelo Tarzán, preindustrial, en el que el adolescente es como el “buen salvaje” al que hay que civilizar; por otra, el Peter Pan es el modelo industrial de resistencia a hacerse adulto; y, por último, el modelo Blade Runner, postindustrial, mezcla lo joven y lo adulto, porque nunca se deja de ser joven en el comportamiento (ir a discotecas, consumo de drogas o conductas de riesgo) a la vez que se asumen poco a poco responsabilidades laborales y familiares

.
arriba