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Madrid. ROSAURA CALLEJA
Las
materias comunes del Bachillerato tienen por finalidad perfeccionar la
formación general del alumnado, aumentar su madurez intelectual y humana
y profundizar en aquellas competencias que tienen un carácter más transversal
y favorecen seguir aprendiendo. Dentro de las materias comunes de esta
etapa educativa figura Ciencias para el Mundo Contemporáneo. La introducción
de esta materia, de carácter obligatorio para todos los alumnos en el
primer curso del nuevo Bachillerato, constituye un notable avance para
la incorporación de la cultura científica a la formación de los estudiantes.
Su objetivo es que los alumnos adquieran unos conocimientos en temas científico-técnicos
que en la actualidad tienen una indudable trascendencia, sobre aquellos
que permitan a la sociedad “avanzar hacia un futuro sostenible”. Los alumnos
podrán cursar dos o tres horas a la semana de dicha materia, lo que sumará,
en la mayor parte de los casos unas 70 horas anuales. La mayoría de Comunidades
Autónomas han regulado dos horas semanales, pero por ejemplo Andalucía
impartirá tres.
Desde
el último tercio del siglo XX, dicha materia ha figurado con diferentes
denominaciones en los currículos de diversos países europeos y americanos,
como asignatura en la enseñanza reglada y se corresponde con iniciativas
que se remontan a mediados del siglo XIX y a las propuestas acuñadas como
“ciencia para todos”. Sus partidarios coinciden en la necesidad de una
cultura científica de la ciudadanía, bien a través de la divulgación en
libros, revistas y otros medios de difusión, bien a través de una mayor
atención a la enseñanza de las ciencias en escuelas y centros de Secundaria.
Contenidos
Los
contenidos de esta asignatura giran alrededor de la información y la comunicación,
la necesidad de caminar hacia la sostenibilidad del planeta, la salud
como resultado de factores ambientales y responsabilidad personal, los
avances de la genética y el origen del universo y de la vida. Estos temas
interesan a los ciudadanos y con frecuencia son objeto de polémica y debate
social y pueden ser tratados desde perspectivas distintas, lo que facilita
la comprensión de que la ciencia no afecta sólo a los científicos, sino
que forma parte del acervo cultural de todos.
Los
contenidos de las enseñanzas mínimas están distribuidos en los apartados:
Nuestro lugar en el Universo; vivir más, vivir mejor; hacia una gestión
sostenible del planeta; nuevas necesidades, nuevos materiales; la aldea
global: de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento.
Además de un bloque de contenidos comunes con carácter transversal para
el tratamiento metodológico de los apartados anteriores y para la adquisición
de una visión crítica de la ciencia y la tecnología, desde contenidos
diferentes, fundamentada en el conocimiento de los procesos científico-tecnológicos
y sus repercusiones sociales.
Aproximaciones
didácticas
Para
Antonio Moreno, director del Instituto Superior de Formación del Profesorado,
“se trata de una materia de carácter abierto, en la que a los contenidos
propuestos pueden incorporarse otros que ocasionalmente tengan especial
relevancia científica o social”. No obstante, reconoce que, dada la novedad
de la materia, el enfoque didáctico con que el profesorado se identifique
proporcionará, en unos años, una estimable riqueza de procesos de enseñanza-aprendizaje,
como sucede con las materias consolidadas en los currículos.
La
Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología y el Instituto Superior
de Formación del Profesorado han decidido contribuir a la implantación
de Ciencias para el Mundo Contemporáneo, con la publicación Aproximaciones
didácticas, elaborada por un grupo de profesores relacionados con
la materia, que incluye unas propuestas que pueden aplicarse en el aula.
Mientras
que la unidad temática 1 aborda la función educativa de las autoridades
científicas: enseñar a aprender ciencias para la vida, la segunda se cuestiona
“¿pero qué hace una chica como tú en un sitio como éste? Lise Meitner
y la fisión nuclear”. En la tercera unidad se examina nuestro lugar en
el universo, en la cuarta se advierte que el cambio climático es algo
más que un riesgo y en la quinta se analiza la era del silicio. De la
emergencia planetaria a la construcción de un futuro sostenible es el
tema de la unidad 6 y la séptima propone el interrogante “Y tú, ¿en qué
mundo vives?”.
La
Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología pone a disposición
de profesores y estudiantes materiales de divulgación científica y didáctica
de las ciencias, como un programa de cine científico, concursos escolares
y diversas publicaciones. Además, convoca actividades de divulgación científica
y tecnológica, como la celebración de jornadas, la semana de la ciencia,
ciencia en los centros educativos y estancias científicas de verano.
Por
último, este documento incluye un capítulo que presenta una relación de
recursos didácticos de apoyo al profesorado en la enseñanza de la asignatura.
Reino
Unido
Science
in Society es la asignatura que figura en el currículo de Secundaria del
Reino Unido, y Andrew Hunt, investigador del Instituto Londinense de Educación
y codirector del proyecto “Ciencias del siglo XXI”, justifica la incorporación
de esta materia afirmando que los alumnos necesitan aprender algo de ciencias,
pero también necesitan aprender por qué estos conocimientos son importantes,
la interacción entre ciencia y sociedad. A su juicio, lo esencial es elegir
un tema interesante como cambio climático, la biodiversidad o si la energía
nuclear es segura o no y abordarlo de manera atractiva para los estudiantes.
Mientras
que en España se ha suscitado una polémica sobre el perfil del profesorado
que debe impartir la materia, en el Reino Unido el interés por este tipo
de educación científica procede de los profesores de ciencias, por lo
que ellos son los encargados de impartirla. No obstante, matiza que el
currículo británico, además de Science in Society, figura otro curso denominado
History and Philosophy of Science, con objetivos similares pero desde
un punto de vista más filosófico y ético. Por lo que este experto considera
que lo ideal sería la colaboración entre profesores de Ciencias y de Humanidades.
Para
Hunt, el principal problema que tuvieron en el Reino Unido es que los
profesores no tenían el suficiente entrenamiento para enseñar esta materia:
“un profesor recibe menos horas de formación cuando se produce un cambio
en el currículo que un cajero de supermercado para llevar a cabo su trabajo”.
Para asegurarnos que este curso se imparte de manera adecuada, los docentes
necesitan apoyo y formación. “No me preocupa el “adoctrinamiento científico”,
sino que los profesores no reciban la formación y el apoyo suficientes
para el desarrollo de la asignatura”.
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