Los contenidos de esta asignatura giran alrededor de la información y la comunicación, la sostenibilidad, los avances de la genética o el origen del universo. (Foto: Rafael Martínez)
Ciencia para todos

La nueva materia Ciencias para el Mundo Contemporáneo se incorpora como obligatoria al currículo del Bachillerato a partir de este curso

La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología y el Instituto Superior de Formación del Profesorado han elaborado unas unidades didácticas dirigidas al profesorado de Ciencias para el Mundo Contemporáneo. Esta nueva asignatura, que se impartirá en primero de Bachillerato a partir de este curso, incorpora la cultura científica a la formación de los alumnos.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
Las materias comunes del Bachillerato tienen por finalidad perfeccionar la formación general del alumnado, aumentar su madurez intelectual y humana y profundizar en aquellas competencias que tienen un carácter más transversal y favorecen seguir aprendiendo. Dentro de las materias  comunes de esta etapa educativa figura Ciencias para el Mundo Contemporáneo. La introducción de esta materia, de carácter obligatorio para todos los alumnos en el primer curso del nuevo Bachillerato, constituye un notable avance para la incorporación de la cultura científica a la formación de los estudiantes. Su objetivo es que los alumnos adquieran unos conocimientos en temas científico-técnicos que en la actualidad tienen una indudable trascendencia, sobre aquellos que permitan a la sociedad “avanzar hacia un futuro sostenible”. Los alumnos podrán cursar dos o tres horas a la semana de dicha materia, lo que sumará, en la mayor parte de los casos unas 70 horas anuales. La mayoría de Comunidades Autónomas han regulado dos horas semanales, pero por ejemplo Andalucía impartirá tres.
Desde el último tercio del siglo XX, dicha materia ha figurado con diferentes denominaciones en los currículos de diversos países europeos y americanos, como asignatura en la enseñanza reglada y se corresponde con iniciativas que se remontan a mediados del siglo XIX y a las propuestas acuñadas como “ciencia para todos”. Sus partidarios coinciden en la necesidad de una cultura científica de la ciudadanía, bien a través de la divulgación en libros, revistas y otros medios de difusión, bien a través de una mayor atención a la enseñanza de las ciencias en escuelas y centros de Secundaria.

Contenidos

Los contenidos de esta asignatura giran alrededor de la información y la comunicación, la necesidad de caminar hacia la sostenibilidad del planeta, la salud como resultado de factores ambientales y responsabilidad personal, los avances de la genética y el origen del universo y de la vida. Estos temas interesan a los ciudadanos y con frecuencia son objeto de polémica y debate social y pueden ser tratados desde perspectivas distintas, lo que facilita la comprensión de que la ciencia no afecta sólo a los científicos, sino que forma parte del acervo cultural de todos.
Los contenidos de las enseñanzas mínimas están distribuidos en los apartados: Nuestro lugar en el Universo; vivir más, vivir mejor; hacia una gestión sostenible del planeta; nuevas necesidades, nuevos materiales; la aldea global: de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento. Además de un bloque de contenidos comunes con carácter transversal para el tratamiento metodológico de los apartados anteriores y para la adquisición de una visión crítica de la ciencia y la tecnología, desde contenidos diferentes, fundamentada en el conocimiento de los procesos científico-tecnológicos y sus repercusiones sociales.

Aproximaciones didácticas

Para Antonio Moreno, director del Instituto Superior de Formación del Profesorado, “se trata de una materia de carácter abierto, en la que a los contenidos propuestos pueden incorporarse otros que ocasionalmente tengan especial relevancia científica o social”. No obstante, reconoce que, dada la novedad de la materia, el enfoque didáctico con que el profesorado se identifique proporcionará, en unos años, una estimable riqueza de procesos de enseñanza-aprendizaje, como sucede con las materias consolidadas en los currículos.
La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología y el Instituto Superior de Formación del Profesorado han decidido contribuir a la implantación de Ciencias para el Mundo Contemporáneo, con la publicación Aproximaciones didácticas, elaborada por un grupo de profesores relacionados con la materia, que incluye unas propuestas que pueden aplicarse en el aula.
Mientras que la unidad temática 1 aborda la función educativa de las autoridades científicas: enseñar a aprender ciencias para la vida, la segunda se cuestiona “¿pero qué hace una chica como tú en un sitio como éste? Lise Meitner y la fisión nuclear”. En la tercera unidad se examina nuestro lugar en el universo, en la cuarta se advierte que el cambio climático es algo más que un riesgo y en la quinta se analiza la era del silicio. De la emergencia planetaria a la construcción de un futuro sostenible es el tema de la unidad 6 y la séptima propone el interrogante “Y tú, ¿en qué mundo vives?”.
La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología pone a disposición de profesores y estudiantes materiales de divulgación científica y didáctica de las ciencias, como un programa de cine científico, concursos escolares y diversas publicaciones. Además, convoca actividades de divulgación científica y tecnológica, como la celebración de jornadas, la semana de la ciencia, ciencia en los centros educativos y estancias científicas de verano.
Por último, este documento incluye un capítulo que presenta una relación de recursos didácticos de apoyo al profesorado en la enseñanza de la asignatura.

Reino Unido

Science in Society es la asignatura que figura en el currículo de Secundaria del Reino Unido, y Andrew Hunt, investigador del Instituto Londinense de Educación y codirector del proyecto “Ciencias del siglo XXI”, justifica la incorporación de esta materia afirmando que los alumnos necesitan aprender algo de ciencias, pero también necesitan aprender por qué estos conocimientos son importantes, la interacción entre ciencia y sociedad. A su juicio, lo esencial es elegir un tema interesante como cambio climático, la biodiversidad o si la energía nuclear es segura o no y abordarlo de manera atractiva para los estudiantes.
Mientras que en España se ha suscitado una polémica sobre el perfil del profesorado que debe impartir la materia, en el Reino Unido el interés por este tipo de educación científica procede de los profesores de ciencias, por lo que ellos son los encargados de impartirla. No obstante, matiza que el currículo británico, además de Science in Society, figura otro curso denominado History and Philosophy of Science, con objetivos similares pero desde un punto de vista más filosófico y ético. Por lo que este experto considera que lo ideal sería la colaboración entre profesores de Ciencias y de Humanidades.
Para Hunt, el principal problema que tuvieron en el Reino Unido es que los profesores no tenían el suficiente entrenamiento para enseñar esta materia: “un profesor recibe menos horas de formación cuando se produce un cambio en el currículo que un cajero de supermercado para llevar a cabo su trabajo”. Para asegurarnos que este curso se imparte de manera adecuada, los docentes necesitan apoyo y formación. “No me preocupa el “adoctrinamiento científico”, sino que los profesores no reciban la formación y el apoyo suficientes para el desarrollo de la asignatura”.

 

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