En este artículo su autor, profesor de la Universidad Complutense, presenta un original método de estudio en el que se incluyen pautas de sencilla aplicación para rentabilizar el trabajo académico, mejorar el rendimiento y la formación. Sin soslayar que la actividad de estudiar ha de ser habitual, se sistematiza un atractivo plan realista y flexible constituido por cinco fases, no necesariamente sucesivas, que facilitan el aprendizaje y el despliegue integral del estudiante.

Nuevo método para
mejorar el estudio

Valentín Martínez-Otero
Profesor-Doctor en Psicología y en Pedagogía en la Universidad Complutense de Madrid

N   método   es   un   “camino   a

seguir”, un modo de obrar para alcanzar una meta. Por tanto, un método de estudio es el procedimiento que sigue el alumno para aprender. Aunque cada alumno estudia de forma singular, muchas veces hay escaso aprovechamiento del tiempo. El desconocimiento de un método de estudio impide a los estudiantes  rentabilizar el esfuerzo y frena el rendimiento.
Hay ciertos métodos de estudio que han acreditado su eficacia y son reconocidos por ello. Es el caso de EL-SER 3, “Robinson” (EPL2R) (SQ3R, en inglés) y MURDER. Más allá de las peculiaridades, todos presentan similitudes. Una descripción de cada uno excede los objetivos de este artículo, así que optamos por presentar nuestro propio método denominado VALEN, por tratarse de una aportación original, reciente y adaptada al contexto iberoamericano. Está integrado por cinco fases: Visión, Atención, Lectura, Extracción y Naturalización.
1.- Visión (V).- Se refiere a una visión general del material de estudio, que permita identificar el título, el índice, el autor y otros datos relevantes, como el año de publicación, la editorial, etc. Si se trata de un libro, da buen resultado en esta etapa inicial leer la introducción y la contraportada, porque ofrecen importante información sobre los contenidos. La panorámica, en fin, orienta al estudiante y le pone en situación al proporcionarle datos relevantes sobre el material.
2.- Atención (A).- Si en la fase anterior obtuvimos una panorámica del libro, apuntes u otro material ahora se examinan los aspectos más relevantes del tema que se trabaja: estructura, apartados de que se compone, gráficos, mapas, resúmenes que contiene, etc. Esta fase acontece merced a la prelectura y se caracteriza por la activación crecientemente focalizada en el texto. La atención, caracterizada por su carácter discriminativo y selectivo, se torna fundamental para aprovechar el tiempo de estudio y exige al alumno poner en marcha un filtro estimular por el cual se abra y centre en su trabajo y se cierre a los distractores externos e internos (teléfono, televisión, pensamientos inadecuados, etc.).
3.- Lectura (L).- En esta fase está presidida por la lectura profunda que lleva a identificar las ideas principales y secundarias. Conviene leer a un ritmo adecuado y que permita comprender los textos. La interpretación de lo que se lee depende de la aptitud lingüística del lector, de sus conocimientos previos y de su experiencia. Entender requiere reflexión y esfuerzo mental, pues supone penetrar en el ánimo o intención del escritor. La lectura es un proceso complejo que incluye distintas estrategias como:
Enriquecer el vocabulario: Bueno es, en este sentido, consultar el diccionario siempre que se desconozca el significado de una palabra.
Concentración: Equivale a fijar la atención y a reflexionar profundamente sobre la información relevante de un texto. A menudo la falta de concentración se traduce en un aprendizaje frustrado o, al menos, fragmentado, sin hilo conductor entre las ideas.
Actitud dinámica: Consiste en buscar relaciones entre unidades informativas o ideas, con objeto de estructurarlas e incorporarlas. De gran ayuda resulta, por ejemplo, la técnica del subrayado, pues contribuye a mantener una disposición favorable hacia el estudio, incrementa la atención y permite transformar el texto original al destacar algunas de sus partes (palabras, frases o párrafos).
4.- Extracción (E).- Es la fase en que se toma posesión de las ideas principales de un texto, previa separación de lo accesorio. Para apartar el grano de la paja y facilitar la aprehensión de contenidos se dispone de varias técnicas además del subrayado:
La esquematización: Un esquema es una representación del texto en la que se recogen los aspectos más relevantes. El esquema incluye la estructura de la materia o lección previamente subrayada y muestra gráficamente las relaciones entre las ideas. Proporciona, por tanto, una rápida visión de conjunto de lo estudiado.
El resumen: Permite condensar un texto respetando su sentido y argumentos principales. Tras el subrayado y la esquematización del texto se procede a expresar con claridad, brevedad y coherencia las ideas fundamentales. Un buen resumen ayuda a comprender y retener lo más importante. De hecho, dos funciones básicas del resumen son: compendiar lo esencial del texto estudiado y localizar rápidamente la información al efecto de repasarla cuando sea preciso.
 5.- Naturalizar (N).- Según el diccionario de la Real Academia Española una de las acepciones del término ‘naturalizar’ es admitir en un país, como si de él fuera natural, a un extranjero. De igual modo, el estudiante debe introducir en su geografía intelectual las nuevas ideas, los contenidos recién estudiados. Esto equivale a incorporar las informaciones estudiadas mediante el enlace con los conocimientos previos. Así, los nuevos contenidos adquieren verdadero significado y se pueden utilizar mejor. En toda la naturalización juega un papel importante la memoria, que es la facultad psíquica que nos permite fijar, conservar y recordar datos y acontecimientos. No funciona de manera aislada sino interrelacionada con otros procesos, v. gr., percepción, atención y pensamiento.

Memoria

En algunas ocasiones se oyen voces que critican la memoria y llegan a decir, por ejemplo, que es el “talento de los tontos”, con escaso valor para la educación. A tal respecto, es oportuno diferenciar entre la memoria y el memorismo o psitacismo (del griego ‘psittakós’, papagayo), un método de enseñanza basado únicamente en el ejercicio abusivo de la memoria. Hay que tener presente que la memoria brillante no se acompaña necesariamente de elevada inteligencia, aunque ésta sale beneficiada gracias a la memoria. Con la misma inteligencia, tiene más posibilidades de tener éxito en sus estudios la persona con más memoria.
La memoria es compleja, lo que ha llevado a establecer numerosas clasificaciones encaminadas a comprenderla y describirla. Aunque su descripción excede las pretensiones de nuestro artículo ofrecemos algunas recomendaciones que pueden ayudar a potenciarla:
Establecer asociaciones. Cuantas más conexiones mentales se establezcan entre los nuevos contenidos y los que ya se poseen más fácil y significativa resultará la memorización y su naturalización.
Favorecer un estado de ánimo positivo y apropiado. Hay que hacer lo     posible para disfrutar del estudio.
Comprender lo que se estudia. Es más fácil recordar lo que se entiende. Recordar las ideas según nexos lógicos.
Entradas sensoriales. Es positivo utilizar el mayor número posible de entradas sensoriales cuando estudiamos, por ejemplo, la vista y el oído.
Dividir o agrupar la información. A veces conviene separar la información para que sea más accesible, v. gr., se memoriza mejor el número de teléfono 914517592 si se divide: 91-451-75-92. En otras ocasiones, sin embargo, es preferible unirla, por ejemplo, si se nos presenta una larga lista de números: 4-7-4-6-8-9-5-2-6-1-9-8, es más fácil recordarlos si se agrupan: 474-689-526-198.
Intención de recordar. Es necesario que el estudiante se concentre en lo que hace. Las distracciones y la falta de atención aumentan el olvido.
El ritmo facilita la memorización. Se sabe que poner música a un texto o recitarlo como si se tratara de una poesía puede ayudar a recordarlo.
Repasar. Para que los contenidos se graben y se alojen en la memoria a largo plazo es menester pasar varias veces por el material estudiado.
Tener en cuenta el contexto. Puede resultar más fácil recordar algo si se trata de visualizar el momento en que el que estaba estudiando esa lección o materia. 

Método intuitivo y empírico

El método VALEN es, al mismo tiempo, intuitivo, empírico y científico:
Intuitivo, porque salta a la vista que las secuencias que lo componen responden a verdades  pedagógicas de alcance universal. Parte de la contemplación del trabajo del estudiante y le proporciona una guía razonable para un mejor aprovechamiento de su esfuerzo, que se advierta en un aprendizaje de más calado y un mayor rendimiento. La pauta ofrecida es además fácilmente adaptable a la circunstancia del alumno. Así pues, el método es intuitivo tanto en lo que se refiere a su elaboración como en lo concerniente a su sencilla aplicación por parte del estudiante.
Empírico, en un sentido más práctico que experimental, porque se funda en la propia observación de su autor y en la de sus alumnos, algunos de los cuales han seguido directamente el método con muy buenos resultados expresados y constatados en su trayectoria académica. La positiva experiencia en numerosos casos confiere solidez al método.
Científico, al fin, por su naturaleza pedagógica pluriparadigmática que lleva a incluir técnicas cognitivo-conductuales en un marco preponderantemente humanista, ya que, en última instancia, el estudio se considera una vertiente fundamental del proceso de crecimiento personal. Esta visión integral acrecentadora incluye la atención a la dimensión creativa, intelectual, afectiva, moral y social del educando. El método ofrecido, más allá de su adecuación técnica, se apoya en la idea de que los logros educativos dependen en gran medida de la propia persona.
El soporte científico del método VALEN se descubre igualmente en el valor que otorga a diversas áreas (receptiva/sensoperceptiva, reflexiva, creativa, retentiva y expresiva) a las que se adscriben las actividades intelectuales.
Para que el método descrito sirva de genuino camino favorecedor de aprendizaje debe contar con diversas condiciones, entre las que destacan las afectivas y las sociales. Procede recordar que la situación emocional puede estimular o inhibir el estudio, por lo que debe procurarse que el educando se encuentre en una adecuado estado de ánimo que, lejos de interferir en su trabajo académico, facilite el aprendizaje. Otro tanto hay que decir de las relaciones interpersonales del alumno. Además de la necesaria comunicación fluida con el profesor, son de sobra conocidos los beneficios de la cooperación entre escolares.
Si bien en la matriz del método VALEN se repara en la importancia de los componentes intelectuales e instruccionales, según se manifiestan en las estrategias ya recogidas orientadas a procesar, recuperar y manejar información, también se concede gran valor a la canalización emocional y motivacional, lo que en rigor nos permite decir que se trata de un método cognitivo-afectivo. A la postre, la combinación de sus diversos elementos se consagra a mejorar la educación del alumno no sólo su rendimiento.
En estas últimas notas he de declarar que, si bien el método VALEN surgió en principio de forma lúdica a partir de las cinco primeras letras de mi nombre (Valentín) para mostrar que el estudio es sobre todo actividad personal en la que se deben evitar los esquemas rígidos, más adelante fue ganando solidez.
El comentario sobre el origen del método VALEN no ha de conducir al error de pensar que en materia de métodos de estudio todo vale. Este método, por ejemplo, no es fruto de la improvisación. En él se incluyen las estrategias y procesos más acreditados que suelen recoger los distintos métodos más reconocidos: visión, atención, lectura comprensiva, extracción de información esencial, asimilación, etc. Me atrevo a afirmar incluso, sin pecar de inmodestia, que su secuencia operativa responde a una estructura más lógica que la observada en los otros métodos, siempre que se repare en que las fases que lo integran no siempre son sucesivas, ya que en ocasiones pueden presentarse simultáneamente. Así pues, la ordenación seriada del método es flexible y admite diversas combinaciones según la creatividad y el estilo de aprendizaje del alumno.
En definitiva, aun cuando hay recomendaciones generales como las ofrecidas en este texto, hay que convertir el estudio en tarea personal. El estudio ha de contribuir a la realización del educando que, como se sabe, es diferente a los demás, único e irrepetible. Esta singularidad se proyecta en sus intereses, necesidades, capacidades, estilo y ritmo de aprendizaje. El método de estudio, por tanto, ha de ser sensible a estas condiciones del alumno, de manera que su seguimiento le permita desplegar sus potencialidades y compensar sus limitaciones. Al final, la bondad de un método de estudio depende en gran medida de la personalidad del alumno que lo aplica.

 

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