|
|
seguir”,
un modo de obrar para alcanzar una meta. Por tanto, un método de estudio
es el procedimiento que sigue el alumno para aprender. Aunque cada alumno
estudia de forma singular, muchas veces hay escaso aprovechamiento del
tiempo. El desconocimiento de un método de estudio impide a los estudiantes
rentabilizar el esfuerzo y frena el rendimiento.
Hay ciertos
métodos de estudio que han acreditado su eficacia y son reconocidos por
ello. Es el caso de EL-SER 3, “Robinson” (EPL2R) (SQ3R, en inglés) y MURDER.
Más allá de las peculiaridades, todos presentan similitudes. Una descripción
de cada uno excede los objetivos de este artículo, así que optamos por
presentar nuestro propio método denominado VALEN, por tratarse de una
aportación original, reciente y adaptada al contexto iberoamericano. Está
integrado por cinco fases: Visión, Atención, Lectura, Extracción y Naturalización.
1.- Visión
(V).- Se refiere a una visión general del material de estudio, que
permita identificar el título, el índice, el autor y otros datos relevantes,
como el año de publicación, la editorial, etc. Si se trata de un libro,
da buen resultado en esta etapa inicial leer la introducción y la contraportada,
porque ofrecen importante información sobre los contenidos. La panorámica,
en fin, orienta al estudiante y le pone en situación al proporcionarle
datos relevantes sobre el material.
2.- Atención
(A).- Si en la fase anterior obtuvimos una panorámica del libro, apuntes
u otro material ahora se examinan los aspectos más relevantes del tema
que se trabaja: estructura, apartados de que se compone, gráficos, mapas,
resúmenes que contiene, etc. Esta fase acontece merced a la prelectura
y se caracteriza por la activación crecientemente focalizada en el texto.
La atención, caracterizada por su carácter discriminativo y selectivo,
se torna fundamental para aprovechar el tiempo de estudio y exige al alumno
poner en marcha un filtro estimular por el cual se abra y centre
en su trabajo y se cierre a los distractores externos e internos (teléfono,
televisión, pensamientos inadecuados, etc.).
3.- Lectura
(L).- En esta fase está presidida por la lectura profunda que lleva
a identificar las ideas principales y secundarias. Conviene leer a un
ritmo adecuado y que permita comprender los textos. La interpretación
de lo que se lee depende de la aptitud lingüística del lector, de sus
conocimientos previos y de su experiencia. Entender requiere reflexión
y esfuerzo mental, pues supone penetrar en el ánimo o intención del escritor.
La lectura es un proceso complejo que incluye distintas estrategias como:
Enriquecer
el vocabulario: Bueno es, en este sentido, consultar el diccionario
siempre que se desconozca el significado de una palabra.
Concentración:
Equivale a fijar la atención y a reflexionar profundamente sobre la información
relevante de un texto. A menudo la falta de concentración se traduce en
un aprendizaje frustrado o, al menos, fragmentado, sin hilo conductor
entre las ideas.
Actitud
dinámica: Consiste en buscar relaciones entre unidades informativas
o ideas, con objeto de estructurarlas e incorporarlas. De gran ayuda resulta,
por ejemplo, la técnica del subrayado, pues contribuye a mantener una
disposición favorable hacia el estudio, incrementa la atención y permite
transformar el texto original al destacar algunas de sus partes (palabras,
frases o párrafos).
4.- Extracción
(E).- Es la fase en que se toma posesión de las ideas principales
de un texto, previa separación de lo accesorio. Para apartar el grano
de la paja y facilitar la aprehensión de contenidos se dispone de varias
técnicas además del subrayado:
La esquematización:
Un esquema es una representación del texto en la que se recogen los aspectos
más relevantes. El esquema incluye la estructura de la materia o lección
previamente subrayada y muestra gráficamente las relaciones entre las
ideas. Proporciona, por tanto, una rápida visión de conjunto de lo estudiado.
El resumen:
Permite condensar un texto respetando su sentido y argumentos principales.
Tras el subrayado y la esquematización del texto se procede a expresar
con claridad, brevedad y coherencia las ideas fundamentales. Un buen resumen
ayuda a comprender y retener lo más importante. De hecho, dos funciones
básicas del resumen son: compendiar lo esencial del texto estudiado y
localizar rápidamente la información al efecto de repasarla cuando sea
preciso.
5.-
Naturalizar (N).- Según el diccionario de la Real Academia Española
una de las acepciones del término ‘naturalizar’ es admitir en un país,
como si de él fuera natural, a un extranjero. De igual modo, el estudiante
debe introducir en su geografía intelectual las nuevas ideas, los contenidos
recién estudiados. Esto equivale a incorporar las informaciones estudiadas
mediante el enlace con los conocimientos previos. Así, los nuevos contenidos
adquieren verdadero significado y se pueden utilizar mejor. En toda la
naturalización juega un papel importante la memoria, que es la
facultad psíquica que nos permite fijar, conservar y recordar datos y
acontecimientos. No funciona de manera aislada sino interrelacionada con
otros procesos, v. gr., percepción, atención y pensamiento.
Memoria
En
algunas ocasiones se oyen voces que critican la memoria y llegan a decir,
por ejemplo, que es el “talento de los tontos”, con escaso valor para
la educación. A tal respecto, es oportuno diferenciar entre la memoria
y el memorismo o psitacismo (del griego ‘psittakós’, papagayo), un método
de enseñanza basado únicamente en el ejercicio abusivo de la memoria.
Hay que tener presente que la memoria brillante no se acompaña necesariamente
de elevada inteligencia, aunque ésta sale beneficiada gracias a la memoria.
Con la misma inteligencia, tiene más posibilidades de tener éxito en sus
estudios la persona con más memoria.
La memoria
es compleja, lo que ha llevado a establecer numerosas clasificaciones
encaminadas a comprenderla y describirla. Aunque su descripción excede
las pretensiones de nuestro artículo ofrecemos algunas recomendaciones
que pueden ayudar a potenciarla:
Establecer
asociaciones. Cuantas más conexiones mentales se establezcan entre
los nuevos contenidos y los que ya se poseen más fácil y significativa
resultará la memorización y su naturalización.
Favorecer
un estado de ánimo positivo y apropiado. Hay que hacer lo posible
para disfrutar del estudio.
Comprender
lo que se estudia. Es más fácil recordar lo que se entiende. Recordar
las ideas según nexos lógicos.
Entradas
sensoriales. Es positivo utilizar el mayor número posible de entradas
sensoriales cuando estudiamos, por ejemplo, la vista y el oído.
Dividir
o agrupar la información. A veces conviene separar la información
para que sea más accesible, v. gr., se memoriza mejor el número de teléfono
914517592 si se divide: 91-451-75-92. En otras ocasiones, sin embargo,
es preferible unirla, por ejemplo, si se nos presenta una larga lista
de números: 4-7-4-6-8-9-5-2-6-1-9-8, es más fácil recordarlos si se agrupan:
474-689-526-198.
Intención
de recordar. Es necesario que el estudiante se concentre en lo que
hace. Las distracciones y la falta de atención aumentan el olvido.
El ritmo
facilita la memorización. Se sabe que poner música a un texto o recitarlo
como si se tratara de una poesía puede ayudar a recordarlo.
Repasar.
Para que los contenidos se graben y se alojen en la memoria a largo plazo
es menester pasar varias veces por el material estudiado.
Tener en
cuenta el contexto. Puede resultar más fácil recordar algo si se trata
de visualizar el momento en que el que estaba estudiando esa lección o
materia.
Método
intuitivo y empírico
El
método VALEN es, al mismo tiempo, intuitivo, empírico y científico:
Intuitivo,
porque salta a la vista que las secuencias que lo componen responden a
verdades pedagógicas de alcance universal. Parte de la contemplación
del trabajo del estudiante y le proporciona una guía razonable para un
mejor aprovechamiento de su esfuerzo, que se advierta en un aprendizaje
de más calado y un mayor rendimiento. La pauta ofrecida es además fácilmente
adaptable a la circunstancia del alumno. Así pues, el método es intuitivo
tanto en lo que se refiere a su elaboración como en lo concerniente a
su sencilla aplicación por parte del estudiante.
Empírico,
en un sentido más práctico que experimental, porque se funda en la
propia observación de su autor y en la de sus alumnos, algunos de los
cuales han seguido directamente el método con muy buenos resultados expresados
y constatados en su trayectoria académica. La positiva experiencia en
numerosos casos confiere solidez al método.
Científico,
al fin, por su naturaleza pedagógica pluriparadigmática que lleva
a incluir técnicas cognitivo-conductuales en un marco preponderantemente
humanista, ya que, en última instancia, el estudio se considera una vertiente
fundamental del proceso de crecimiento personal. Esta visión integral
acrecentadora incluye la atención a la dimensión creativa, intelectual,
afectiva, moral y social del educando. El método ofrecido, más allá de
su adecuación técnica, se apoya en la idea de que los logros educativos
dependen en gran medida de la propia persona.
El soporte
científico del método VALEN se descubre igualmente en el valor que otorga
a diversas áreas (receptiva/sensoperceptiva, reflexiva, creativa, retentiva
y expresiva) a las que se adscriben las actividades intelectuales.
Para que el
método descrito sirva de genuino camino favorecedor de aprendizaje debe
contar con diversas condiciones, entre las que destacan las afectivas
y las sociales. Procede recordar que la situación emocional puede estimular
o inhibir el estudio, por lo que debe procurarse que el educando se encuentre
en una adecuado estado de ánimo que, lejos de interferir en su trabajo
académico, facilite el aprendizaje. Otro tanto hay que decir de las relaciones
interpersonales del alumno. Además de la necesaria comunicación fluida
con el profesor, son de sobra conocidos los beneficios de la cooperación
entre escolares.
Si bien en
la matriz del método VALEN se repara en la importancia de los componentes
intelectuales e instruccionales, según se manifiestan en las estrategias
ya recogidas orientadas a procesar, recuperar y manejar información, también
se concede gran valor a la canalización emocional y motivacional, lo que
en rigor nos permite decir que se trata de un método cognitivo-afectivo.
A la postre, la combinación de sus diversos elementos se consagra a mejorar
la educación del alumno no sólo su rendimiento.
En estas últimas
notas he de declarar que, si bien el método VALEN surgió en principio
de forma lúdica a partir de las cinco primeras letras de mi nombre (Valentín)
para mostrar que el estudio es sobre todo actividad personal en la que
se deben evitar los esquemas rígidos, más adelante fue ganando solidez.
El comentario
sobre el origen del método VALEN no ha de conducir al error de pensar
que en materia de métodos de estudio todo vale. Este método, por ejemplo,
no es fruto de la improvisación. En él se incluyen las estrategias y procesos
más acreditados que suelen recoger los distintos métodos más reconocidos:
visión, atención, lectura comprensiva, extracción de información esencial,
asimilación, etc. Me atrevo a afirmar incluso, sin pecar de inmodestia,
que su secuencia operativa responde a una estructura más lógica que la
observada en los otros métodos, siempre que se repare en que las fases
que lo integran no siempre son sucesivas, ya que en ocasiones pueden presentarse
simultáneamente. Así pues, la ordenación seriada del método es flexible
y admite diversas combinaciones según la creatividad y el estilo de aprendizaje
del alumno.
En definitiva,
aun cuando hay recomendaciones generales como las ofrecidas en este texto,
hay que convertir el estudio en tarea personal. El estudio ha de contribuir
a la realización del educando que, como se sabe, es diferente a los demás,
único e irrepetible. Esta singularidad se proyecta en sus intereses, necesidades,
capacidades, estilo y ritmo de aprendizaje. El método de estudio, por
tanto, ha de ser sensible a estas condiciones del alumno, de manera que
su seguimiento le permita desplegar sus potencialidades y compensar sus
limitaciones. Al final, la bondad de un método de estudio depende en gran
medida de la personalidad del alumno que lo aplica.
|