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Madrid.
G. ARIANES
La ministra
de Educación, Política Social y Deporte, Mercedes Cabrera, ha presentado
ante el Consejo Escolar del Estado los principales datos de un estudio
realizado por el Observatorio Estatal de Convivencia Escolar, un organismo
creado por el Departamento durante la pasada legislatura en el que están
representadas todas las Comunidades Autónomas. El informe ha sido elaborado
por un grupo de trabajo en el que han participado expertos del Ministerio,
de las administraciones autonómicas y de la Unidad de Psicología Preventiva
de la Universidad Complutense de Madrid.
El trabajo
se ha realizado mediante entrevistas a 6.175 profesores y 23.100 alumnos
de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de 301 centros docentes de toda
España salvo Cataluña, que ya ha manifestado su intención de incorporarse
al próximo estudio. Y la principal conclusión que se desprende de sus
resultados es que la mayoría (más del 80%) de los estudiantes rechaza
la violencia. En concreto, el 68,15% interviene para detener situaciones
violentas, el 12,1% cree que debería hacerlo, y sólo el 13,9% se muestra
indiferente ante el problema.
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El estudio
define a la víctima de acoso como alguien al que “uno o varios de sus
compañeros insultan o ridiculizan, ignoran intencionadamente excluyéndole
del grupo, amenazan o pegan, dicen mentiras y rumores sobre él para que
caiga mal o se burlan haciéndole daño”. En este sentido, un 3,8%
ha sufrido a menudo o muchas veces acoso en los dos últimos meses, y un
2,4% reconoce haber sido acosador. Además, entre el 1,1% y el 2,1% dice
haber sido víctima, “a menudo o muchas veces”, de grabaciones vejatorias
con cámaras, teléfonos móviles u otras forma de acoso con nuevas tecnologías,
efecto que se conoce como ciberbullying.
Prevención
En
este sentido, la ministra Mercedes Cabrera ha advertido que “hay que estar
atentos a estas formas de violencia, porque no podemos permitir que valiosas
herramientas, que pueden ser potentes instrumentos educativos, se utilicen
para hacer daño”. Ha destacado la importancia de la prevención, tanto
en el ámbito escolar como en el seno de la familia, ante las acciones
violentas. Y ha dicho que “tenemos que desterrar este tipo de conductas
de nuestro sistema educativo. La sociedad al completo -ha añadido- debe
tener tolerancia cero con los jóvenes acosadores, porque es el
momento en el que aún se pueden corregir futuras conductas antisociales”.
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El estudio
destaca precisamente la conciencia social que se ha generado en torno
al problema del acoso escolar, e indica que el 84,3% del alumnado afirma
haber recibido formación en el centro para mejorar la convivencia, y el
47,6% dice haber recibido “formación específica” contra el acoso. Además,
el 54,2% cree que puede contar con sus profesores ante esas situaciones
y el 54,9% considera que los propios docentes previenen estos problemas.
Acciones
comunes
Los
estudiantes dicen que las medidas más eficaces para erradicar el acoso
son “que toda la clase apoye al estudiante agredido sin dejarle solo”
(67,3%); “educar en igualdad y el respeto mutuo para que nadie agreda
al que es diferente” (63,6%); “el trabajo cooperativo por equipos, para
que la clase esté más unida” (61,3%); y “ponernos todos de acuerdo en
normas para acabar con la violencia en el centro” (60,5)%. Según la ministra,
“estos datos son, por lo general, buenos, demuestran que la escuela ya
está en marcha y se está trabajando para mejorar la convivencia en las
aulas. Pero no podemos bajar la guardia porque un solo caso de acoso ofende
a la dignidad de todos, y los colegios e institutos deben ser lugares
positivos de convivencia”.
Por lo que
respecta a las manifestaciones de una buena convivencia en los colegios,
los estudiantes se encuentran “bastante” o “muy” satisfechos con las relaciones
con sus compañeros (89,4%), con lo que aprende en el centro (85,7%) y
con la relación entre su familia y el colegio (83,5%). Entre el profesorado
los porcentajes de valoración más positiva son con su propio departamento
(91,3%), con el papel de los conserjes (86,6%) y de sus compañeros docentes
(85,5%), manteniendo en general un nivel de satisfacción por encima del
70% para el resto de relaciones (alumnos, familias, equipos directivos,
etc.).
Satisfacción
docente
La
gran mayoría de los profesores considera que su trabajo es “importante”
(95,1%), siente “orgullo” de trabajar en su centro (82,1%), encuentra
reconocimiento por su labor (75,8%) y se siente un “miembro importante”
del colegio (68,6%). Además, gran parte de ellos se declaran muy alejados
de los indicadores que definen el “síndrome del profesional quemado”,
ya que el 71,4% cree que puede crear un “clima agradable” en su trabajo
“a menudo” o “muchas veces”, y el 77,9% dice sentirse “con disposición
a esforzarse” en la mejora de la convivencia escolar.
Por último,
gran parte del profesorado opina que uno de los principales obstáculos
para la convivencia en los centros escolares es la falta de disciplina
en las familias (85%), y la escasa de implicación de éstas en el proceso
formativo de sus hijos (77,2%). También lamentan el poco apoyo de la Administración
(69%), una legislación educativa que impide actuar “de forma adecuada”
(69%), y la “ineficacia” de las sanciones que se imponen para corregir
las faltas de los alumnos (67%) aunque, paradójicamente, el 81,6% se siente
respaldado por los padres. Por último, los escolares dicen que sus familiares
acuden a las reuniones que se convocan desde el colegio (75,6%), se interesan
por sus trabajos (87,4%) y son respetados por el centro (85%).
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