El 80% de los alumnos
de ESO rechaza la violencia

Un estudio del Observatorio Estatal de Convivencia Escolar revela que el 75,8% del profesorado encuentra reconocimiento en su labor

Más del 80% de los alumnos de ESO rechaza la violencia, aunque sólo el 68,15% interviene para detener situaciones conflictivas, según los resultados de un estudio realizado por el Observatorio Estatal de Convivencia Escolar. Además, la mayoría del profesorado encuentra reconocimiento en su labor, y opina que uno de los principa- les obstáculos para la convivencia en los centros es la falta de disciplina en las familias y su escasa implicación en el proceso educativo de sus hijos.
La ministra Mercedes Cabrera ha destacado la importancia de la prevención, desde la escuela y en el seno de la familia ante las acciones violentas, y ha pedido tolerancia cero con los jóvenes acosadores. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. ARIANES
La ministra de Educación, Política Social y Deporte, Mercedes Cabrera, ha presentado ante el Consejo Escolar del Estado los principales datos de un estudio realizado por el Observatorio Estatal de Convivencia Escolar, un organismo creado por el Departamento durante la pasada legislatura en el que están representadas todas las Comunidades Autónomas. El informe ha sido elaborado por un grupo de trabajo en el que han participado expertos del Ministerio, de las administraciones autonómicas y de la Unidad de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense de Madrid.
El trabajo se ha realizado mediante entrevistas a 6.175 profesores y 23.100 alumnos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de 301 centros docentes de toda España salvo Cataluña, que ya ha manifestado su intención de incorporarse al próximo estudio. Y la principal conclusión que se desprende de sus resultados es que la mayoría (más del 80%) de los estudiantes rechaza la violencia. En concreto, el 68,15% interviene para detener situaciones violentas, el 12,1% cree que debería hacerlo, y sólo el 13,9% se muestra indiferente ante el problema.

El estudio define a la víctima de acoso como alguien al que “uno o varios de sus compañeros insultan o ridiculizan, ignoran intencionadamente excluyéndole del grupo, amenazan o pegan, dicen mentiras y rumores sobre él para que caiga mal o se burlan haciéndole daño”. En este sentido, un 3,8% ha sufrido a menudo o muchas veces acoso en los dos últimos meses, y un 2,4% reconoce haber sido acosador. Además, entre el 1,1% y el 2,1% dice haber sido víctima, “a menudo o muchas veces”, de grabaciones vejatorias con cámaras, teléfonos móviles u otras forma de acoso con nuevas tecnologías, efecto que se conoce como ciberbullying.

Prevención

En este sentido, la ministra Mercedes Cabrera ha advertido que “hay que estar atentos a estas formas de violencia, porque no podemos permitir que valiosas herramientas, que pueden ser potentes instrumentos educativos, se utilicen para hacer daño”. Ha destacado la importancia de la prevención, tanto en el ámbito escolar como en el seno de la familia, ante las acciones violentas. Y ha dicho que “tenemos que desterrar este tipo de conductas de nuestro sistema educativo. La sociedad al completo -ha añadido- debe tener tolerancia cero con los jóvenes acosadores, porque es el momento en el que aún se pueden corregir futuras conductas antisociales”.

El estudio destaca precisamente la conciencia social que se ha generado en torno al problema del acoso escolar, e indica que el 84,3% del alumnado afirma haber recibido formación en el centro para mejorar la convivencia, y el 47,6% dice haber recibido “formación específica” contra el acoso. Además, el 54,2% cree que puede contar con sus profesores ante esas situaciones y el 54,9% considera que los propios docentes previenen estos problemas.

Acciones comunes

Los estudiantes dicen que las medidas más eficaces para erradicar el acoso son “que toda la clase apoye al estudiante agredido sin dejarle solo” (67,3%); “educar en igualdad y el respeto mutuo para que nadie agreda al que es diferente” (63,6%); “el trabajo cooperativo por equipos, para que la clase esté más unida” (61,3%); y “ponernos todos de acuerdo en normas para acabar con la violencia en el centro” (60,5)%. Según la ministra, “estos datos son, por lo general, buenos, demuestran que la escuela ya está en marcha y se está trabajando para mejorar la convivencia en las aulas. Pero no podemos bajar la guardia porque un solo caso de acoso ofende a la dignidad de todos, y los colegios e institutos deben ser lugares positivos de convivencia”.
Por lo que respecta a las manifestaciones de una buena convivencia en los colegios, los estudiantes se encuentran “bastante” o “muy” satisfechos con las relaciones con sus compañeros (89,4%), con lo que aprende en el centro (85,7%) y con la relación entre su familia y el colegio (83,5%). Entre el profesorado los porcentajes de valoración más positiva son con su propio departamento (91,3%), con el papel de los conserjes (86,6%) y de sus compañeros docentes (85,5%), manteniendo en general un nivel de satisfacción por encima del 70% para el resto de relaciones (alumnos, familias, equipos directivos, etc.).

Satisfacción docente

La gran mayoría de los profesores considera que su trabajo es “importante” (95,1%), siente “orgullo” de trabajar en su centro (82,1%), encuentra reconocimiento por su labor (75,8%) y se siente un “miembro importante” del colegio (68,6%). Además, gran parte de ellos se declaran muy alejados de los indicadores que definen el “síndrome del profesional quemado”, ya que el 71,4% cree que puede crear un “clima agradable” en su trabajo “a menudo” o “muchas veces”, y el 77,9% dice sentirse “con disposición a esforzarse” en la mejora de la convivencia escolar.
Por último, gran parte del profesorado opina que uno de los principales obstáculos para la convivencia en los centros escolares es la falta de disciplina en las familias (85%), y la escasa de implicación de éstas en el proceso formativo de sus hijos (77,2%). También lamentan el poco apoyo de la Administración (69%), una legislación educativa que impide actuar “de forma adecuada” (69%), y la “ineficacia” de las sanciones que se imponen para corregir las faltas de los alumnos (67%) aunque, paradójicamente, el 81,6% se siente respaldado por los padres. Por último, los escolares dicen que sus familiares acuden a las reuniones que se convocan desde el colegio (75,6%), se interesan por sus trabajos (87,4%) y son respetados por el centro (85%).

 

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