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encuentro
y reflexión para quienes directa o indirectamente están implicados en
la enseñanza e implantación de la asignatura Ciencias para el Mundo Contemporáneo
y han posibilitado el debate en torno a procesos didácticos que permitan
una adecuada puesta en marcha de la misma.
Dirigidas a
profesores de Bachillerato de centros sostenidos con fondos públicos de
todo el territorio nacional y en activo en la docencia directa de las
asignaturas de Física, Química, Biología y Geología, se centraron en la
presentación de herramientas, experiencias y propuestas de actuación que
sirvan de apoyo a la asignatura, así como orientaciones sobre cómo afrontar
su enseñanza y los posibles retos que puede plantear la misma. El objetivo
último de las reuniones de trabajo era, según los organizadores “crear
y consolidar una red de intercambio de ideas, iniciativas y experiencias
entre el profesorado que imparta la nueva asignatura de Ciencias para
el Mundo Contemporáneo”.
El encuentro
se articuló en torno a diferentes ponencias y mesas redondas que profundizaron
en los contenidos de la asignatura, como las relativas a ‘Experiencia
inglesa sobre la asignatura’, ‘Reflexión sobre la implantación de la asignatura
en España’, ‘Autores que han colaborado con editoriales para material
CCMC’ y ‘Recursos de instituciones públicas de investigación y divulgación’.
Asimismo, a
lo largo de las jornadas y de manera paralela, se llevaron a cabo talleres
con objeto de acercar al docente, de una manera dinámica y participativa,
propuestas didácticas concretas relacionadas con la asignatura CCMC. En
concreto se desarrollaron ocho sesiones, en turnos de mañana y tarde,
y cada sesión incluía dos talleres diferentes, centrados en los siguientes
aspectos: Recursos basados en tecnologías TIC;recursos basados en medios
de comunicación; recursos transversales y recursos relacionados con el
bloque ‘Vivir más, vivir mejor’; recursos relacionados con el bloque ‘Hacia
una gestión sostenible del planeta’; recursos relacionados con los bloques
‘Nuestro lugar en el Universo’ y ‘Hacia una gestión sostenible del planeta’;
recursos relacionados con el bloque ‘Aldea global’ y , finalmente, propuestas
didácticas (una visión integrada del currículo).
Andrew
Hunt y Ciencia en Sociedad
En
el transcurso de las Jornadas intervino Andrew Hunt, uno de los principales
impulsores en el Reino Unido de esta materia, codirector del proyecto
“Ciencias del siglo XXI” y autor de numerosos libros de texto, quien,
desde su experiencia en Science in Society (Ciencia en Sociedad), nombre de la asignatura
en Gran Bretaña, quién explicó cómo debería estructurarse el currículo, a su juicio,
y cuáles deberían ser sus principales componentes. “Hay
dos componentes igualmente importantes –precisó Hunt-, por una parte los
alumnos necesitan aprender algo de ciencias, pero además en un curso de
esta características también necesitan aprender por qué estos conocimientos
son importantes, la interacción entre ciencia y sociedad; lo esencial
es saber escoger un tema interesante, actual y controvertido, como por
ejemplo el cambio climático, la biodiversidad o si la energía nuclear
es o no segura, y abordarlo de tal modo que se convierta en algo interesante
también para los estudiantes, aprovechando esta circunstancia para hacerles
conocer los fundamentos científicos de los asuntos que se tratan”.
Andrew Hunt
dijo que “cuando hablamos de Ciencias para el Mundo Contemporáneo ya no
estamos hablando de la ciencia de los libros de texto, sino de áreas en
las que los mismos científicos no están de acuerdo; hay grandes debates
acerca del cambio climático, así que en un curso de este tipo tienes que
preparar a los alumnos para escoger su propio punto de vista”.
Hunt señaló
asimismo que en el Reino Unido el interés por este tipo de educación científica
vino de profesores de ciencias y, por lo tanto, son ellos los que la están
impartiendo, y a este respecto agregó que “en Gran Bretaña además de Science
in Society, hay otro curso denominado History and Philosophy of
Science (Historia y Filosofía de la Ciencia), con objetivos similares
pero desde un punto de vista más filosófico y ético. Nuestra experiencia
es que mientras que los científicos se centran más en las cuestiones de
su competencia, dejando a un lado la exposición y la discusión de argumentos,
los profesores de Humanidades dan más importancia a esto último, sin preocuparles
o sin tener conocimiento de si lo que decían los alumnos tenía algún fundamento
científico. La lección que se extrae de todo esto es que cuando se están
elaborando los contenidos para un curso de este tipo hay que conjugar
ambos tipo de profesorado. Lo ideal, aunque extremadamente difícil, sería
tener los dos tipos de profesores trabajando juntos: uno de ellos haría
hincapié en el terreno científico, mientras que el otro se centraría
más en la parte filosófica y ética”.
Uno de los principales problemas de cualquier asignatura es conseguir
hacerla atractiva e interesante a los alumnos, y la elección de las actividades
que sean las mejores para desarrollar
la curiosidad científica y la “alfabetización científica” en los estudiantes.
A este respecto, Hunt precisó
que “en mis conferencias suelo utilizar la palabra autenticidad, queriendo
expresar con esto el uso de referencias reales, por ejemplo, indicadores
de salud tomados de la página web de las Naciones Unidas, ya que tratando
con cosas que son reales, los alumnos sienten que están discutiendo y
decidiendo sobre asuntos que reconocen, los mismos sobre los que debaten
los adultos. Si yo diseñara los contenidos para un curso de este tipo,
dejaría un tiempo durante el cual se elegiría el asunto más candente de
ese año para que los alumnos utilizarán los conocimientos y capacidades
adquiridas para implicarse en un asunto que está en la radio, en la televisión,
en la prensa, pudiendo aportar un punto de vista bien informado basado
en evidencias científicas”.
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