|
JULIA
FERNÁNDEZ
El reto: Una
de las más grandes actrices de las primeras décadas del siglo XX, primera
actriz del Teatro Español de Madrid, que ha conocido de forma casual Mérida
y se ha quedado deslumbrada con su teatro, entrelaza sus deseos de creatividad
artística y de ayuda a una España sin desarrollo, dando cuerpo a un proyecto
que se ciñe como una alianza a la sensibilidad de la II República española:
Margarita Xirgu, intérprete célebre de la capital española, llevará Medea,
de Séneca, traducida y adaptada por el filósofo Miguel de Unamuno, a un
teatro de la Hispania Romana, en el interior de la Extremadura analfabeta
y subdesarrollada.
El suceso:
A las 20 horas del 18 de junio de 1933 -después de retrasar su comienzo
en espera del tren que desde Madrid trasladaba a gran parte de los espectadores
entre los que están el presidente Azaña; el ministro de estado, Fernando
de los Ríos; el embajador de Italia; el médico y escritor Gregorio Marañón
o el autor de la versión a escenificar, Miguel de Unamuno- Margarita Xirgu
inicia el primer acto de la historia del Festival de Mérida.
Deber
de recordar
Setenta
y cinco años después de que Xirgu/Medea recordaran a cerca de tres mil
personas esas sabias palabras de Séneca de que “saber aceptar las desgracias
enviadas por los dioses es el más alto valor moral del hombre” el espacio
abierto a la cultura que es el Festival de Mérida recuerda sin esperas
que esta dama de la escena representó, en su propia existencia, la suerte
del mundo de la cultura durante la II República y la insurrección de 1936
que llevó a España a la guerra civil y a una dictadura.
Nacida de familia
humilde, mujer valiente precursora de comportamientos en la sociedad,
de extraordinaria intuición y genial talento artístico reconocido y alabado
por intelectuales como Unamuno, Benavente, García Lorca, Marquina, Ortega
y Gasset o Valle Inclán, de espíritu democrático y solidario, icono cultural
y eje de una España esperanzada en el avance social, censurada actriz,
exiliada mensajera de la República española y embajadora contundente en
América del sabio logro de la escena española hasta su fallecimiento en
Montevideo el 25 de abril de 1969, a los 81 años de edad, ignorada por
los falsarios de la política franquista.
“Tan radical
y expresamente olvidada quedó Xirgu –concreta Gregorio González Perlado,
coordinador del Festival de Mérida- que uno de los periodistas del régimen,
Campmany, llegó a escribir en 1955 en el semanario Juventud que
‘fue Salvador Salazar quien, dirigiendo el teatro Popular Universitario
en 1953, utilizó primeramente el teatro Romano de Mérida para representar
en él la versión de una obra clásica: Fedra, de Séneca’. De esta
forma, la dictadura daba carpetazo oficial a la historia acontecida antes
de 1936. Margarita Xirgu fue borrada de los libros de historia, de los
de texto, de las publicaciones del régimen y de los periódicos. Sencillamente,
la mujer que entonces residía en Montevideo, que tenía 67 años de edad
y que impartía clases magistrales a alumnos de teatro uruguayos, no era
española, nunca había sido actriz y nunca había actuado en el Teatro Romano
de Mérida.”
Restaurar
y recordar
Es
esta condena al silencio y a la no presencia en la cultura española la
que esta 54 edición del Festival de Mérida ha decidido atajar restaurando
su imagen de fundadora del Festival y recordando a nuestra cultura la
deuda que tiene para con ella. Conferencias, una muestra sobre el Teatro
y La cultura popular en la II República, un ciclo de películas interpretadas
por Xirgu, un concurso de guiones de RNE, y, el gran homenaje, la exposición
que lleva por título Margarita Xirgu, la primera actriz, expuesta
en el Teatro Español durante el mes de mayo y que ahora ocupa las salas
temporales de la Asamblea de Extremadura, en Mérida: un trazado espléndido
y completo de su figura que se detiene en los grandes hitos de su carrera.
Sus dos grandes
bloques: Xirgu 33, en el que se analiza la representación de Medea
en el Teatro Romano de Mérida; y Autora de autores, donde se aborda
su especial relación con algunos dramaturgos como Benito Pérez Galdós,
Valle-Inclán, Miguel de Unamuno y, sobre todo, Federico García Lorca,
agrupan fotografías, escenografías, vestuario, manuscritos, programas
de mano, poemas...además de una recreación virtual del montaje de Medea
en 1933 y del Teatro Romano de Mérida como se encontraba aquel año, un
proyecto original y muy innovador, realizado por un equipo de jóvenes
extremeños. Como complemento de la muestra se ha editado un catálogo que
incluye un CD coproducido por Radio Nacional de España en el que se narra
la trayectoria artística y vital de Margarita Xirgu a través de su propia
voz y de las que la conocieron o siguieron sus pasos artísticos como es
el caso de Nuria Espert, Sancho Gracia, Ana Diosdado, Alberto Closas,
Julia Gutiérrez Caba, Berta Riaza, Santiago Ontañón y Juan Aguilera Sastre,
entre otros.
|
|
 |