En la presente colaboración, la autora del libro “El alumno zurdo” (Mira Editores, S.A. 2000) incide en una singularidad presente en poco más de un 6% de los escolares, la preferencia lateral izquierda, y aboga por la pertinencia de un conocimiento riguroso de semejante hecho, tanto por parte de padres como de maestros, con objeto de ayudar y orientar a los alumnos zurdos, desde el convencimiento de que la zurdería no representa
una situación de inferioridad, y sólo precisa de ayudas pedagógicas en los primeros años de escolarización.

El alumno zurdo

María Concepción Monge Crespo
Doctora en Ciencias de la Educación

ER  zurdo ha constituido un  gran

misterio en otros tiempos, lo que ha dado lugar a una gran variedad de teorías, leyendas, especulaciones y muchas fantasías. La zurdería es un hecho universal, algo de todos los tiempos y de todos los lugares, pero su significación ha estado asociada a connotaciones negativas. Hubo que esperar a 1864 para que fuese objeto de una investigación científica. Es a partir de entonces cuando se intenta objetivar el problema de la “lateralización”.
Sabemos que esta singularidad no es excesivamente amplia, de un 6,4% dentro de la población escolar normalizada, pero quizás se presenta confusa, y aunque hoy esta situación se acepta dentro del aula al alumno zurdo se le “deja hacer” más que se le “enseña a hacer”.
No se trata de ignorar la existencia de los niños zurdos, todo lo contrario. Padres y maestros han de procurar tener un conocimiento riguroso de la situación de zurdería con el objetivo de ayudarle y orientarle adecuadamente.
No se sabe bien como se transmite la zurdería, pero diversos estudios demuestran que está presente desde el nacimiento. Es obvio que la edad de la aparición de la preferencia lateral varía según los niños; sin embargo, la preferencia manual es más precoz y más neta. A pesar de ello es difícil observar una clara preferencia antes de los siete meses. Podemos afirmar que es a partir de los tres años, cuando la lateralidad dominante de la mano comienza a manifestarse y definirse, pero ésta sufre distintas variaciones hasta llegar a los ocho años. Todo porque  la zurdería no es un signo unitario, hay que considerar distintas fuentes de variación: edad, sexo, contexto, etc.

Importancia de la observación precoz

Es importante observar al niño desde pequeño para ver cual es su disposición natural manifiesta. Es fundamental conocer el desarrollo progresivo, ayudándole en la lateralidad de manos, ojos, pies o lengua, pero hasta los ocho años no se puede afirmar que sea zurdo o diestro; será a partir de esta edad cuando su predominio lateral es estable y diferenciado. El alumno en los inicios de su aprendizaje va haciendo su elección de mano y a través de las distintas actividades y tareas escolares irá dejando ver y haciendo notar su predominio izquierdo o diestro. Lo realmente importante es que padres y educadores potencien la lateralidad que va manifestando  y que le ayuden.
El alumno zurdo no es menos inteligente que el diestro, sólo presenta la singularidad de escribir con la mano izquierda. De aquí que, en el caso de la escritura, hay que  indicarles como poner la mano correctamente, el papel, a sentarse, a coger el lápiz, etc. Será fundamental enseñar al niño el movimiento motor de la mano para que la escritura le resulte cómoda, fácil y con el menor esfuerzo posible, siempre teniendo en cuenta que ésta forma parte del proceso global de enseñanza-aprendizaje de la lectoescritura y como tal se ha de tener en cuenta; no puede verse reducido al mero grafismo
En cualquier caso, el problema está en el proceso inicial de aprendizaje de la lectoescritura, Si el alumno recibe los apoyos necesarios en estos primeros momentos en aspectos perceptivos, de coordinación,  movimientos motores, etc. no tienen porque tener ningún problema añadido. La zurdería no representa una situación de inferioridad, sólo precisa de ayudas pedagógicas en los primeros años de escolarización.
La influencia del ambiente es determinante si se quiere conseguir un desarrollo equilibrado del niño; la familia es importantísima en esta adaptación, así como los primeros años en los centros de educación infantil. En definitiva, es fundamental concebir la zurdería desde el conocimiento y como un hecho singular dentro de la pluralidad que conforma nuestro contexto educativo.

Curiosidades históricas y culturales

La zurdería es un elemento común dentro de la diversidad; el alumno zurdo es uno más. No obstante, ha constituido a lo largo de la historia un enigma y en torno a él han girado un sinfín de teorías y muchas especulaciones. La palabra  izquierdo ha estado rodeada de significados despectivos.
Para los pueblos celtas la parte derecha del cuerpo era considerada como parte noble y activa, mientras que la parte izquierda la consideraban como algo vergonzoso, menos empleado y pasivo.
Entre los griegos se creía que las águilas mensajeras enviadas por Júpiter eran portadoras de felicidad si llegaban por la derecha y de malos augurios si llegaban por la izquierda. Además, en el mundo griego, diestro era sinónimo de hábil.
De la misma manera, los romanos creían que los presagios de desgracia llegaban por la izquierda.
En cuestión de leyes, la izquierda y la derecha también tienen su lugar. Así, en nuestra sociedad hacemos algo por derecho. En la Administración de Justicia, cuando se constituye Sala, el magistrado más antiguo se coloca a la derecha y el de menor antigüedad, a la izquierda.
En el refranero hay dichos como “Eres más tonto que mi zapato izquierdo” o “Año derecho, de la era al barbecho”.
En cuanto a las costumbres, nos encontramos curiosidades como que cuando alguien tiene un mal día dice que se ha levantado con el pie izquierdo.
Todavía existen  multitud de actos cotidianos que aún imprimen al lado derecho un significado distinto que el conferido al lado izquierdo. Y también  hoy prevalecen algunos de los matices peyorativos que siempre han acompañado al lado izquierdo.
También en las costumbres sociales tenemos curiosidades diferenciadoras entre izquierda y derecha. Así, por ejemplo, nos encontramos que los puestos honoríficos están cuidadosamente colocados a la derecha. Para el pueblo chino, el lado derecho tiene un carácter de honorabilidad. Las nociones “derecha” e “izquierda” han estado asociadas a los más diversos significados, siempre contraponiendo lo derecho a lo izquierdo, el primero con connotaciones mayoritariamente positivas y el segundo rodeado de connotaciones negativas. Sin embargo, a pesar de todo ello no resulta fácil matizar en qué medida pueden esos aspectos influir y determinar el mayor uso de la mano diestra.
Entre los zurdos famosos cabe citar a Alejandro Magno, Julio César, el gran artista Miguel Ángel, el guitarrista Jimi Hendrix, el filósofo Nietzsche o el genial actor y director Charlie Chaplin, quienes son sólo algunos de los personajes zurdos más famosos de la historia. Desde la antigüedad, importantes acontecimientos en todas las áreas han sido moldeados por un buen número de personas zurdas como Henry Ford, Albert Einstein, Marie Curie, o los astronautas Buzz Aldrin y Wally Schirra, que llegaron a la luna. Políticos como John F. Kennedy o Fidel Castro; actores como Robert de Niro o Angelina Jolie; deportistas como el futbolista Diego Armando Maradona o el tenista Rafael Nadal son una pequeña muestra del extenso registro de zurdos importantes de nuestra época.
Para terminar  recojo una de las definiciones más aceptadas: “alumno que escribe con su mano izquierda, que manifiesta y reafirma esta su lateralidad en las diversas actividades que realiza dentro y fuera del centro escolar, y quien a su vez es clasificado como tal por sus padres y profesores, excluyendo al que escribe con ambas manos, y además de saber que la zurdería no es un defecto”(Monge).
Si bien en otros tiempos la zurdería no sólo fue inhibida sino también reprobada y merecedora de castigos por parte de padres y educadores, desde la LGE (1970) se remarca la necesidad de que el niño prospere a su ritmo, cualquiera que sean sus capacidades, a fin de desarrollar al máximo sus potencialidades. Se contempla la singularidad del alumno en general.

 

arriba