Las familias católicas quieren elegir el
tipo de educación que reciben sus hijos

El Congreso internacional organizado por la CONCAPA en Zaragoza rechaza el “adoctrinamiento moral o religioso” en los centros docentes

Los padres tienen derecho a educar a sus hijos según sus principios y creencias, y a elegir el tipo de enseñanza y de centro docente que quieren para ellos, según una Declaración elaborada en un Congreso internacional organizado por la CONCAPA. En la misma se afirma también que ningún gobierno pude imponer “un adoctrinamiento moral o religioso”, y que el pluralismo debe ser un valor fundamental en la educación.
Representantes de más de 40 países han debatido en Zaragoza sobre los “valores universales” de la educación.

Madrid. G. A.
La CONCAPA ha organizado recientemente en Zaragoza el “I Congreso Mundial de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos”, un foro internacional donde representantes de organizaciones de más de cuarenta países de los cinco continentes “han debatido sobre el presente y el futuro de la educación en torno a cuatro grandes temas: Libertad y pluralismo; Implicación y compromiso de los padres; Asociacionismo; y Calidad de enseñaza-Excelencia educativa”. También ha servido para analizar “desde diferentes culturas, razas y religiones los valores en los que la mayoría de las familias del mundo desean educar a sus hijos”.
Los participantes han aprobado una “Declaración de Zaragoza 2008 por la Educación”, que recoge en 12 puntos unos “valores universales”que han sido consensuados por UNIAPA (Unión Iberoamericana de Padres de Alumnos), EPA (European Parents Asociation) y la propia CONCAPA (Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos), instituciones que han promovido este encuentro. Todos ellos reivindican el derecho “prioritario y preferente” que tienen los padres para educar a sus hijos “de acuerdo con sus principios y convicciones morales, filosóficas, religiosas o pedagógicas” y, por tanto, a “escoger el tipo de educación y de centro” que desean para ellos. Y afirman que “ninguna otra instancia tiene legitimidad para usurpar ese derecho ni para imponer un adoctrinamiento moral o religioso”.

Autonomía

También creen que “todas las personas tienen derecho a recibir una educación de calidad en libertad”, que les permita alcanzar su autonomía personal y su realización integral para el acceso a un trabajo digno”. Que “todas las familias tienen un deber moral de solidaridad para que los hijos de las más desfavorecidas puedan tener acceso inmediato a la educación universal primaria”. Y que “la educación debe buscar la felicidad, la justicia, el bien, la verdad y la tolerancia, y construirse sobre la base de valores compartidos como la paz, la solidaridad, la responsabilidad social, el esfuerzo, el compromiso, el diálogo y la trascendencia”. Porque ningún ciudadano “puede permanecer ajeno o indiferente ante la pobreza o la ignorancia padecida por otros, con quienes tiene un deber de solidaridad universal”.
Según esta declaración, el pluralismo es “un valor fundamental inherente a la educación, y supone la diversidad de opciones que caben en una sociedad libre y democrática, donde todos los individuos pueden ser distintos en ideología, raza, sexo o religión pero son iguales en dignidad y derechos”. Y dicho pluralismo “se garantiza, entre otras formas, a través del derecho de los centros a asumir un ideario educativo propio”. Además, recuerda que es necesaria “una activa y continuada colaboración e implicación de las familias en el proceso educativo de los hijos, así como el respeto y apoyo al profesorado”.

No discriminar

Los participantes en este Congreso afirman en su Declaración que “ningún gobierno democrático puede discriminar a las familia imponiendo la obligatoriedad de que sus hijos cursen estudios en una escuela gubernamental, sostenida con fondos públicos o de titularidad privada. Ni tampoco puede obligar a que los alumnos asistan a una escuela mixta o a una diferenciada por sexos, ni imponer una enseñanza laica o fundada en valores religiosos, si no es de conformidad con la voluntad de los padres”.
Finalmente, piden a los centros de enseñanza y a las autoridades educativas que actúen “bajo los principios de evaluación objetiva, transparencia y rendición de cuentas”, y reclaman la enseñanza de idiomas y nuevas tecnologías en todos los colegios. También manifiestan que en un mundo globalizado los chicos “deben aprender a convivir respetando la diversidad y pluralidad de culturas, la sostenibilidad ambiental, y las ideas y creencias de los demás, sin que ello suponga menosprecio o renuncia de las propias”.

 

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