Promover el desarrollo sostenible
Cinco científicos comparten el Premio Príncipe de Asturias de Investigación por sus trabajos sobre energías alternativas más económicas
Hallazgos como los nanotubos de carbono y los diodos emisores de luz (LEDs), biomateriales que posibilitan la liberación inteligente de fármacos, la producción de tejidos y órganos para trasplantes, o la fabricación de materiales en la nanoescala y el desarrollo de nuevos plásticos y materiales reciclables, han sido reconocidos con la concesión a sus autores del Premio Príncipe de Asturias de Investigación. Según el jurado, estas técnicas “resultan fundamentales para el desarrollo sostenible del planeta y la lucha contra la pobreza”, contribuyen “de forma decisiva” al ahorro energético y a la utilización de nuevas fuentes de energía, y resultan de “trascendental importancia para el proceso de la Humanidad”.

Madrid. G. A.
Los científicos estadounidenses Robert Langer, Tobin Marks y George M. Whitesides y los japoneses Sumio Lijama y Shuji Nakamura han obtenido el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica, como reconocimiento a su indiscutible papel de “referentes universales” en el campo de la Ciencia de Materiales y la Nanotecnología. El cirujano Enrique Moreno, presidente del jurado que ha concedido el galardón, ha destacado la “revolución sin precedentes” que supone para la ciencia la aplicación de los nuevos materiales al desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza, campo que lideran estos cinco investigadores.
En su opinión, los descubrimientos de los científicos premiados han permitido crear y desarrollar nuevos y revolucionarios materiales y técnicas, y producir tejidos y órganos artificiales, todo ello de gran importancia para la lucha contra enfermedades como las relacionadas con el cerebro y el cáncer. También han contribuido a la protección del medio ambiente y al ahorro energético, mediante la utilización de nuevas fuentes de energía limpias y de producción a bajo coste, y a desarrollar procedimientos que pueden tener especial importancia en la lucha contra la pobreza, como la potabilización de agua de forma económica en las áreas más deprimidas del planeta.

Aplicaciones múltiples. El ingeniero Shuji Nakamura inventó en 1993 los diodos luminosos LED (Light Emiting Diode) azul, verde y blanco, y de la luz láser azul, que quintuplica la capacidad de almacenamiento de datos. El LED es una fuente lumínica de gran eficiencia, larga vida y consumo más reducido que las tradicionales, con grandes aplicaciones en zonas subdesarrolladas sin suministro eléctrico. Por su parte, el físico Sumio Lijama fue el descubridor, en 1991, de los nanotubos de átomos del carbono, las fibras más resistentes que se conocen. Son ultraligeras y tienen una conductividad eléctrica muy superior al cobre, por lo que podrían revolucionar la electrónica, la computación y el almacenamiento de hidrógeno. También pueden aplicarse a la producción de cerámicas, metalurgia, electrónica, materiales magnéticos, óptica o biomedicina.
El profesor del departamento Química Biológica de la Universidad estadounidense de Harvard, George M. Whitesides, ha desarrollado nuevos materiales y aplicaciones a través del control de la matería a escala nanométrica, como la litografía blanda, mientras que el ingeniero y catedrático de Ciencias y Tecnologías de la Salud del Massachusetts Institute of Technology (MIT), Robert S. Langer, ha estudiado nuevos sistemas inteligentes de administración de fármacos. Por último, las investigaciones del químico Tobin J. Marks se centran en la utilización de transistores invisibles de alto rendimiento que combinan material orgánico e inorgánico, y que permitirían la construcción de pantallas de texto e imágenes que podrían proyectarse sobre un parabrisas, unas gafas o una ventana.

Concedidos los Premios Rey Jaime I
Reconocen los trabajos en Investigación Básica, Investigación Médica, Economía, Medio Ambiente, Nuevas Tecnologías y Urbanismo

Los profesores José Bernabéu, José María Benlloch, José Baselga, Salvador Barberá, Miquel Canals y el arquitecto Manuel Solà-Morales, han sido los galardonados en la edición 2008 de los Premios Rey Jaime I. Un jurado compuesto por dieciocho Premios Nobel ha reconocido sus trabajos relativos a la aplicación de la física de partículas en el diagnóstico del cáncer y de enfermedades neurológicas, el desarrollo de nuevos agentes moleculares para el tratamiento del cáncer, la justicia retributiva, el estudio del océano desde la perspectiva del cambio climático, y los problemas de diseño urbano.

Madrid. G. A.
El premio en la modalidad de Investigación Básica ha correspondido al científico José Bernabéu, primer físico español que formó parte del staff  de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), y actual coordinador del proyecto de la Gran Instalación de Investigación en Física Médica en el parque científico de la Universidad de Valencia. Su labor se ha centrado principalmente en la física teórica de partículas elementales de las Teorías Unificadas, y ha sido decisiva su aportación a la física de altas energías.
En Investigación Médica el galardón ha recaído en José Baselga, jefe del servicio de Oncología, Hematología Clínica y Radioterapia del Hospital Universitario Vall d´Hebrón, en Barcelona, cuya carrera está centrada en el desarrollo clínico de nuevos agentes moleculares para el tratamiento del cáncer. En este contexto, ha dirigido el desarrollo pre-clínico y clínico inicial de nuevas terapias contra el receptor del factor de crecimiento epidérmico, y su trabajo se ha expandido actualmente al desarrollo de nuevas terapias moleculares.

Nueva línea. En el, apartado de Economía se ha distinguido al profesor Salvador Barberá por su “importante papel” en el desarrollo de la investigación económica en España, promoviendo una nueva línea de enseñanza relacionando economía, ciencia e innovación. Su nombre está asociado a la literatura sobre mecanismos no manipulables, y ha sido el primer profesor de una universidad española elegido “Fellow” de la Econometric Society.
En Protección de Medio Ambiente el reconocimiento ha recaído en el doctor en Ciencias Geológicas Miquel Canals, por dedicar su carrera al estudio del océano desde la perspectiva del cambio climático, centrando sus trabajos en el Mediterráneo, el Atlántico Oriental y la Antártida. La principal plataforma que ha utilizado han sido los grandes buques oceanográficos, desde los que puede desplegar una “gran y compleja variedad de instrumentales, generalmente de alta tecnología”.

Diagnóstico precoz. El doctor en Física de Partículas Experimental, José María Benlloch, ha conseguido el Premio de Nuevas Tecnologías por su labor en la aplicación de conocimientos de física de partículas a la medicina. Es el único miembro del CSIC que ha descubierto una partícula elemental (existen 12), y coordina un proyecto europeo para el desarrollo de un innovador mamógrafo PET, y de nuevos componentes moleculares para el diagnóstico precoz del cáncer y evaluación de la quimioterapia. También es el responsable del desarrollo de una cámara portátil con resolución diez veces mayor de lo normal, que puede utilizarse en quirófanos para permitir la localización a tiempo real del nódulo centinela en cáncer de mama, próstata y melanoma.
Por último, en Premio en la modalidad de Urbanismo, Paisaje y Sostenibilidad ha recaído en el urbanista y arquitecto Manuel Solà-Morales, por sus trabajos sobre los problemas metropolitanos del crecimiento urbano en sus aspectos urbanísticos y ambientales. Catedrático de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, es fundador y director desde 1986 del Laboratorio de Arquitectura de la Ciudad Condal, un grupo investigador de la morfología urbana y la sostenibilidad del paisaje. Estos Premios están instituidos por la Generalitat y la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados (FVEA), para estimular y reconocer la investigación de vanguardia.

Los árboles cuyas semillas dispersan los animales son más resistentes a la deforestación

Madrid. Un estudio realizado por científicos españoles y dirigido por el profesor Daniel Montoya, del Departamento de Ecología de la Universidad de Alcalá de Henares, ha revelado que los árboles cuyas semillas dispersan los animales son más resistentes a la deforestación. Este trabajo se ha publicado en la revista Science, e indica que las interacciones entre animales y árboles son claves para la diversidad.
Recientes investigaciones sobre ecología demuestran que las especies responden a la pérdida de hábitat con diferente intensidad, y existen especies más vulnerables que otras. Las distintas clases de árboles difieren en su vulnerabilidad frente a la pérdida de hábitat, como en el caso de la deforestación, y según ha confirmado “definitivamente” el trabajo de los científicos españoles, esta variación entre especies depende en gran medida de la forma en que las semillas de los árboles son dispersadas. También ha demostrado que las dispersadas por animales son más resistentes a la deforestación que las dispersadas por el viento, lo que implicaría que los esfuerzos de conservación deberían dirigirse sobre todo a estas últimas.
Sin embargo, Daniel Montoya advierte que esto sólo sería cierto si los animales que dispersan las semillas no han desaparecido del ecosistema. Porque “si los animales dispersores se extinguen, las especies dispersadas por éstos no podrían extenderse y sobrevivir más generaciones, volviéndose muy vulnerables a cualquier alteración del entorno que acarrease pérdida de hábitat”. Por todo ello, las interacciones entre plantas y animales son muy importantes para la naturaleza y hay que esforzarse en mantenerlas, ya que “no sólo son claves para la creación y mantenimiento de la biodiversidad, sino también para aumentar su capacidad para resistir perturbaciones de origen natural o humano”.

Científicos del CSIC obtienen de forma natural leche con gran contenido de grasas saludables

Madrid. Un equipo de profesores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han obtenido de forma natural, añadiendo sólo un suplemento de aceite de soja en la dieta de las ovejas, leche con alto contenido en ácido linoleico conjugado (CLA en sus siglas en inglés), un ácido graso insaturado con potenciales beneficios para la salud del consumidor. Entre ellos destacan el fortalecimiento del sistema inmune, efectos anticancerígenos y la prevención de acumulación de grasas en las arterias, según han manifestado los responsables de este trabajo, entre los que figuran profesores de la Estación Agrícola Experimental de León y del Instituto del Frío de Madrid, dependientes del citado organismo.
Según ha explicado el doctor Gonzalo Hervás, director del estudio, los investigadores han añadido un suplemento del 6% de aceite de soja a la dieta de ovejas lecheras y han triplicado el contenido del citado ácido linoleico. Además, los resultados obtenidos con otro tipos de aceites vegetales estudiados, como el de girasol, “son igualmente prometedores y permiten, además, avanzar en el conocimiento del metabolismo de las grasas en ovejas lecheras”. El principal objetivo de este trabajo ha sido “obtener un producto tradicional con valor añadido en el mercado, es decir, un queso de oveja con grasa saludable”.
El CLA es un ácido que se encuentra de forma natural en la grasa de alimentos derivados de los rumiantes, carne y, sobre todo, productos lácteos. Y el interés que ha suscitado, especialmente durante la última década, se debe a “los beneficios potenciales que tiene para la salud de los consumidores como agente antiarteriosclerótico y, especialmente, anticancerígeno”, por lo que numerosos experimentos científicos intentan aumentar su presencia en los alimentos. Por ello, este equipo llevaba tres años intentando mejorar el perfil de ácidos los grasos de la leche de oveja, complementando la dieta de estos animales con distintos aceites vegetales, como el de oliva, soja, girasol, etc.

 
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