Esta sección está abierta a todos aquellos profesores que realizan trabajos de innovación en el aula, unidades didácticas, proyectos interdisciplinares o que pongan en marcha nuevos métodos de aprendizaje en clase. Los textos, de una extensión máxima de tres folios, deben llegar en disquete a COMUNIDAD ESCOLAR (Alcalá, 34. 6ª planta. 28071 Madrid), o a nuestra dirección de correo electrónico.

Abordar el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)

La intervención psicopedagógica debe centrarse en la institución escolar y es indispensable una formación del profesorado al respecto

Los autores de esta propuesta pretenden resaltar una realidad cada vez más presente en nuestras aulas, cual es el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, y en el ámbito de la intervención y tratamiento del mismo abogan por proporcionar a todos los profesionales que intervienen en el proceso educativo una formación básica “que permita ir considerando a estos niños como sujetos de atención especial”.

Es un hecho ya admitido, apoyado por las investigaciones sobre efectos del tratamiento del TDA-H, que la intervención psicopedagógica debe centrarse en la institución escolar, y que ha de ser ésta la que dé respuesta adecuada a las distintas necesidades educativas que puedan presentar sus alumnos.
Y es obvio que para que la intervención sea eficaz, desde los primeros pasos, se necesita que el profesorado tenga una formación al respecto. En la actualidad, ésta  la están adquiriendo, en la mayoría de los casos por propia iniciativa y no dirigida a la intervención, sino más bien a la información del trastorno.
Lo que se pretende, desde esta propuesta, es asegurar en todos los profesionales que intervienen en el campo educativo, una formación básica que permita ir considerando a estos niños como sujetos de atención especial. Esta fase, que podríamos llamar de sensibilización, en un principio podría ser coordinada desde el Equipo de Orientación, a través de seminarios, materiales informativos... y que será más específica en función de la demanda del personal docente y de la implicación de los Centros de Formación del Profesorado dependientes de la Consejería de Educación.

Formación Básica

El objetivo de la primera fase (formación básica) se cubriría asegurando que el profesorado (no una minoría de éste) tuviese un conocimiento suficiente, aunque general, de las características y problemática del  niño hiperactivo, así como  su diferenciación, a nivel educativo, de otros niños que, presentando dificultades comportamentales y/o en el aprendizaje, responden a otras causas. Sería motivo de reflexión el conocimiento de la sintomatología del TDA-H, por áreas,  observables en el contexto escolar, y que se podría sintetizar en (Bermúdez y Bermúdez, 2004)
Área cognitiva: Se distrae con facilidad, limitación de capacidad de atención, no presta atención a los otros, no acaba casi nunca las tareas y parece como si estuviese en las nubes.
Área afectiva-emocional: Suele culpabilizar a los otros negando sus errores, hay cambios frecuentes y bruscos de estados de ánimo, exige siempre del profesor demasiadas atenciones, no tiene confianza en sí mismo y se siente inferior a los demás, tiene aspecto de estar enfadado y de ser muy susceptible, parece que lo importante para él es llamar la atención de los demás, necesita que se le ayude de forma continuada y es impulsivo e irritable
Área motora: Hay un excesiva inquietud motora, aspecto de intranquilidad constante, de movilidad e inestabilidad motriz, exige respuestas inmediatas a sus demandas casi siempre impulsivas y está tenso, es muy difícil de lograr la relajación.
Área de habilidades sociales: Su conducta molesta a los demás, tiene muchas dificultades para actividades y tareas cooperativas, no tiene sentido de las reglas y normas del grupo, acepta mal las indicaciones y directrices del profesor, rechaza las órdenes, no las reconoce, el grupo no suele aceptarlo bien, es negativo en su conducta, aunque intenta dominar a los demás y no cuida sus cosas, ni las ajenas.
Área de aprendizaje: Dificultad en el aprendizaje de las matemáticas- aritmética / cálculo-;en la lectura; en la coordinación viso-motriz, y, en el uso de la memoria- memoria de trabajo- y es lento en el trabajo, sobre todo en las tareas que exigen atención y cooperación.

Formación específica

El objetivo de la segunda fase ( formación específica) podría implicar, tal como propone Miranda et al. (2000), la profundización en los conocimientos generales sobre el TDAH: Entrenamiento en Técnicas de Modificación de Conducta, entrenamiento en técnicas de autodirección: autoinstrucciones, acomodaciones educativas, entrenamiento en la técnica de autoevaluación reforzada y asesoramiento y seguimiento.
También, se considera muy adecuado para dicha formación el Programa de Entrenamiento en Estrategias Metacognitivas para Maestros de Niños Hiperactivos (García y Magaz, 2000). Este Programa se encuentra estructurado en seis unidades cuyas temáticas son las siguientes: Orígenes, definición y desarrollo del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDA-H). Aspectos teóricos del desarrollo cognitivo y metacognitivo. Actitudes del maestro e hiperactividad. Diseño del ambiente escolar para el aprendizaje de niños hiperactivos. Estrategias de intervención en relajación, reducción de la tensión y ejercicio físico para niños hiperactivos en el área escolar. Estrategias metacognitivas de intervención en: inhibición perceptiva muscular, atención y concentración para niños hiperactivos en el área escolar.
Consideramos,  que una adecuada formación del profesorado al respecto, sería necesaria y suficiente para un primer paso en la identificación y decisiva para un correcto tratamiento  desde el ámbito escolar.

Plan global de intervención en el grupo-clase

Éste, por tener como referente el grupo-clase, necesita ser consensuado por todo el Equipo de Profesores que impartan clase en el mismo y conocido, en función de la edad, por los alumnos que lo integran.
Las siguientes orientaciones van encaminadas a favorecer, desde el grupo-clase, la respuesta educativa para alumnos con TDA-H, sin olvidar las singularidades que aparecerían descritas en la correspondiente ACI.
Relativas a la distribución física del niño/a en el grupo-clase: Sentarle cerca de la mesa del profesor y alejado de toda fuente de distracción: ventanas, puerta de entrada al aula ruidos..., buscando su ubicación en fila, mientras realiza una tarea personal, para evitar las distracciones interpersonales. Procurar que su mesa, mientras realiza una tarea  tenga el mínimo de elementos distractores, dejando lo específicamente necesario: ficha, cuaderno, pinturas... Permitirle que se levante de su sitio, cada cierto tiempo, ampliando éste periodo a medida que se va aplicando el Programa (tiempos de trabajo más largos y los descansos más cortos). A este respecto es conveniente estar atento a las señales de nerviosismo o inquietud que puedan  aparecer para darle respuesta,  intentando que mientras hace la tarea permanezca en el sitio. Cuando se programa alguna actividad en grupo, colocarlo con compañeros que sean atentos, reflexivos y tranquilos en sus conductas.
Relativas a la integración del niño/a en el grupo-clase: Hacerle ver al niño, de acuerdo con su edad y posibilidades, que se le va ayudar de forma específica para que atienda mejor y pueda ir haciendo las tareas como los demás niños, pidiéndole su colaboración. Hablar con los compañeros para que sepan comprender sus comportamientos y facilitar las buenas relaciones entre ellos. Darle funciones de colaboración en el aula, como repartir y recoger materiales indicados por el profesor o hacer recados dentro del Colegio. Trabajar, a nivel de grupo, habilidades y estrategias que mejoren las relaciones sociales con su entorno y  que fomenten acciones de: Interacción con sus iguales y con los adultos, comunicación (pedir, preguntar, conversar,...), resolución de problemas (conflictos), expresión de sentimientos (alegría, tristeza, aceptación, rechazo,...) y cooperación, responsabilidad.
Especial mención quiero hacer a este apartado por las repercusiones que tiene en la mejora del autocontrol  y autoconcepto del niño diagnosticado de TDA-H, evitando o disminuyendo el riesgo de desarrollar otros trastornos del comportamiento.
Relativas a la organización curricular: Enseñarle, en colaboración con el profesor especialista, a autorregularse en los tiempos y secuencias  que precise la tarea. Acomodar el aprendizaje bajo los principios de personalización  y estructuración (trabajo muy estructurado y predecible con reglas claras y constantes), utilizando estrategias metodológicas que incluyan apoyo visual, participación activa del alumno... Seleccionar objetivos de aprendizaje adecuados a la actual realidad del niño, evitando establecer “a priori” una homogeneización con el  grupo. Empezar con tareas más cortas que las propuestas para el grupo, e irle reforzando todas las conductas de mantenimiento de la atención, proporcionándole las siguientes de forma progresiva, nunca  que le abrume, ya que esto le aumenta considerablemente su nivel de ansiedad.
Asegurarse, antes de que empiece a realizar un trabajo, que ha entendido bien lo que ha de hacer, usando para ello la estrategia de que repita con sus palabras la tarea encomendada. Facilitarle la tarea de preguntar cuando se haya distraído y no haya entendido lo que se le ha pedido, dándole muestras de comprensión y no de recriminación. Sugerir al niño que vaya describiendo la tarea que realiza, ya que ello facilita la atención y, como consecuencia, el aprendizaje. Utilizar un sistema de elogio de conductas adecuadas, fundamentalmente atencionales, reflexivas y relacionales, mediante el uso de refuerzos y recompensas, procurando ignorar las conductas inadecuadas. Buscar algún tiempo, dentro del grupo,  para reforzar aquellos aprendizajes  que pueda tener menos afianzados. También se podrá recurrir a la colaboración de algún niño-tutor. Buscar la colaboración de los padres para controlar y reforzar las tareas que se envíen para casa, tareas que siempre han de estar tasadas teniendo en cuenta la realidad del niño.
Estas y otras sugerencias favorecerán cambios en las realizaciones del niño en las distintas áreas, ya de desarrollo, ya de aprendizaje, cambios que serán recogidos en una hoja registro que cumplimentará el tutor/a con la participación de los demás profesores de aula y que contrastará, quincenalmente, con el profesor/a de apoyo específico (P.T.) y analizará, periódicamente (mensual o bimensualmente), con el orientador del Centro.

José Luis Santos Cela
Psicólogo de los Equipos Psicopedagógicos de la Junta de Castilla y León
Esperanza Bausela Herreras
Doctora en Psicología y Ciencias de la Educación y licenciada en Psicopedagogía

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Bermúdez, M.P. y Bermúdez, A.M. (2004). Manual de Psicología Clínica Infantil. Madrid: Biblioteca Nueva.
García, E.M. y Magaz, A. (2000). Mitos, Errores y Realidades sobre la Hiperactividad Infantil. Guía para padres y profesionales. Bilbao: Grupo ALBOR – COHS.
Miranda, A. et al. (2000). Intervención psicopedagógica en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Revista de Neurología Clínica, 1, 203-216.

 

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