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La España atávica

No acabo de entender que en este país se den situaciones que nos alejen del progresismo y nos acerquen a un mundo cavernario y atávico, propio de una España más allá de los oscuro, una España telúrica. La última sentencia del Tribuna Superior de Justicia de Andalucía sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía es una buena prueba de ello, ya que el fallo de dicho tribunal viene a decirnos que la citada materia, que se estudia en todo el mundo civilizado desde hace décadas, supone una “ilícita invasión” de la ética, el derecho y la moral cuando aborda cuestiones sobre ideología de género, homosexualidad y opciones vitales. Con lo cual, la sentencia anula dichos contenidos y plantea que deben ser también ilegalizados a nivel nacional, es decir, que deben revisarse los reales decretos de dicha asignatura.
Apenas acaba de dar comienzo la nueva legislatura y la polémica está servida. No se trata de calidad de enseñanza, ni de fracaso escolar, ni de medios materiales y humanos, ni de calidad educativa... Se trata simplemente de una cuestión ideológica. Se trata de que un sector amplio de este país y sobre todo de que grupos de padres convenientemente manipulados y monitorizados, acuden a los tribunales de justicia para objetar contra la EpC porque consideran -les hacen ver- que los contenidos de dicha materia manipulan las mentes de sus hijos desde el punto de vista ideológico. A esos padres nos les gusta un pelo que en el centro educativo les hablen a sus hijos de que existe la homosexualidad y el matrimonio entre personas del mismo sexo, entre otros muchos temas “intocables”. Los mismos padres que no tienen ningún inconveniente en que sus hijos vean en televisión películas que aborden las misma temática o que sigan los telediarios de cada día, donde estas cuestiones aparecen una y otra vez; porque forman parte de nuestra mundo, de nuestra sociedad, de la realidad cotidiana que vivimos cada día. Son esos mismos sectores que siguen creyendo que la Religión no es un dogma y que debe estar en el currículo a la misma altura que la Lengua, las Matemáticas, la Física o el Inglés. No podemos evitarlo, forma parte de nuestro código genético: España es diferente.

Javier González
Madrid

 
     
   

Escuelas infantiles o guarderías

La protesta contra el decreto de la Comunidad de Madrid, que establece los requisitos mínimos para abrir una guardería, ha conseguido el respaldo masivo a la huelga de las escuelas infantiles de la región. A pesar del trastorno que este paro nos ha ocasionado a los padres, que nos hemos visto obligados a pedir permiso en nuestros trabajos o pedir la colaboración de los siempre sacrificados abuelos, la mayoría ha apoyado a los trabajadores de estos centros. Como es el caso de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos Giner de los Ríos, que representa al 80% de las asociaciones madrileñas, y que ha manifestado su total apoyo a la protesta.
Esta nueva norma rebaja la cualificación profesional de los educadores y aumenta el número máximo de niños por aula, que pasará de 12 a 13 en el tramo de uno a dos años y de 16 a 20 en el de dos a tres años. Además, permitirá que la escuela no tenga un patio, sino que bastará con que exista un parque público cercano para que los niños salgan al recreo.
Mientras la Consejería de Educación madrileña asegura que el aumento de alumnos por clase permitirá que el próximo curso accedan a las escuelas 3.000 niños mas que el año anterior, expertos educativos consideran que esta medida va en detrimento de la calidad educativa y que ni siquiera garantiza la seguridad física de los niños. Los padres nos planteamos si de nuevo las escuelas infantiles se convertirán en aparcamiento de niños.

María Isabel Martínez García
Madrid.

 
       
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