Educación de calidad para erradicar la exclusión

La Semana de Acción Mundial 2008 incide en la necesidad de promover y garantizar una auténtica enseñanza integradora en todo el mundo

La Semana de Acción Mundial por la Educación, que anualmente organiza la ONG Campaña Mundial por la Educación, se ha celebrado este año entre los días 21 al 27 de abril, en torno al lema “Educación de calidad para erradicar la exclusión”. La Unesco ha organizado con este motivo actividades para sensibilizar a la sociedad sobre la calidad e inclusión educativas y para recordar a los Gobiernos su compromiso para alcanzar y hacer posible la Educación para Todos de aquí al 2015.
Según datos recogidos en un informe de la Unesco aún existen 72 millones de niños sin escolarizar en todo el mundo.

Madrid.
La Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) es organizada cada año por la Campaña Mundial por la Educación (CME), una ONG internacional que es socio de la Unesco. Ministerios, agencias del sistema de las Naciones Unidas, medios de comunicación, administraciones educativas, centros de enseñanza y la sociedad civil cuentan entre los participantes e impulsores de la iniciativa, que ha promovido y desarrollado en todos los países del mundo conferencias, debates, reuniones, presentación de publicaciones y exposiciones, así como numerosas actividades de sensibilización para que cada niño, joven y adulto tenga acceso a la educación, y para recordar a los Gobiernos su compromiso en realizar la Educación para Todos de aquí al año 2015.
La Semana del presente año se ha desarrollado del 21 al 27 de abril, y ha centrado sus actividades en la educación de calidad para acabar con la exclusión. Durante esos siete días se ha destacado “la importancia de la educación inclusiva (educación integradora) como medio de conseguir la Educación para Todos”, de máxima prioridad para la Unesco.
La CME ha recordado durante estos días que, pese a los avances reales hacia la universalización de la enseñanza primaria registrados desde 2000, quedan todavía en el mundo unos 72 millones de niños sin escolarizar. El 70% de esos niños viven en países del África Subsahariana y el Asia Meridional y Occidental, pero en todos los países del mundo hay grupos que, de una u potra forma, están excluidos de los sistemas educativos. Los niños de familias que viven en zonas rurales y apartadas, o en barriadas urbanas miserables son los que más difícilmente pueden tener acceso a la educación, pero los pequeños discapacitados son víctimas de una “flagrante exclusión educativa” y representan un tercio del total de los que están sin escolarizar. Entre los más vulnerables la Unesco citó, igualmente, a los niños que trabajan y a aquellos que pertenecen a poblaciones indígenas, minorías lingüísticas y comunidades nómadas, así como los enfermos de sida.
En la fase preparatoria de la Semana de Acción Mundial por la Educación, el director general de la Unesco, Koichiro Matsuura, manifestó que “esta Semana nos ofrece la oportunidad de poner de relieve una situación inaceptable, que está frenando los avances hacia el objetivo de ofrecer una educación de calidad a todos. Asimismo, nos ofrece la posibilidad de indicar claramente qué es lo que se debe hacer para tratar los problemas de la marginación y exclusión de los sistemas educativos”.
A tal efecto, la Unesco exhorta a los Gobiernos a que identifiquen a los niños que más probabilidades tienen de quedarse sin escolarizar, así como a los que no consiguen adquirir un mínimo dominio de las materias básicas del plan de estudios. En muchos países en desarrollo, hasta un 40% de los alumnos obtienen en lengua y matemáticas puntuaciones iguales o inferiores al índice de dominio más bajo de esas disciplinas.
El principio de la educación inclusiva se adoptó en la Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales: Acceso y Calidad, celebrada en 1994 en Salamanca (España). Posteriormente, el Foro Mundial sobre la Educación, celebrado el año 2000 en Dakar (Senegal), reiteró el apoyo de la comunidad mundial a este principio, que se ha recogido en las Normas estándar de las Naciones Unidas sobre la igualdad de oportunidades para las personas discapacitadas. La vinculación de la educación integradora a metas del desarrollo más generales contribuye a la reforma de los sistemas educativos, la atenuación de la pobreza y la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio fijados por las Naciones Unidas.

Todos los alumnos cuentan

La Unesco ha subrayada, con ocasión de la celebración de la Semana Mundial, que “todos los alumnos cuentan”. Centrada en la búsqueda de una educación de calidad, capaz de “acabar con la exclusión”, el evento ha proporcionado una nueva ocasión de ver “las situaciones inaceptables que frenan el progreso hacia la Educación Para Todos (EPT)” , así como “qué hay que hacer para resolverlas”, según precisó el director general de la UNESCO, Koichiro Matsuura.
Según la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), recordó la Unesco, un 37% aproximadamente de los niños sin escolarizar viven en 35 estados que define como “frágiles”, aunque estos cálculos “no abarcan la totalidad de los sitios del mundo víctimas de conflictos o en situación de posconflicto”.
Para la Unesco, atacar directamente las causas de las exclusión pasa por instaurar políticas de calidad educativa para todos los niveles, con programas prácticos y eficaces y acercar familias y comunidades a escuelas abordables, diversas, integradoras y accesibles a todos.
Durante la celebración de la Semana diversos eventos han destacado la importancia de esta “educación integradora” como medio de conseguir la Educación Para Todos, una de las máximas prioridades de la Unesco en el siglo XXI. El 23 de abril, en su sede central en París, la Unesco celebró una mesa redonda de reflexión sobre estos asuntos y presentó el DVD Un mundo integrador: garantizar la Educación para Todos aplicando la Convención de las Naciones Unidas sobre la Discapacidad, documento jurídico internacional adoptado en 2006, que entra este año en vigor.
Asimismo, la Semana acogió la inauguración de una nueva sección dedicada a la educación integradora, en el portal web de la Unesco, y una acción organizada por Campaña Mundial por la Educación y la Unesco para tratar de establecer un nuevo récord mundial de “La mayor clase del mundo”, la lección simultánea de mayor audiencia y lograr su inscripción en el Libro Guinness de los Récords, lográndose tal objetivo.

Estancamiento de la ayuda

Días antes a la celebración de la Semana de Acción por la Educación, la Unesco denunció el “estancamiento de la ayuda a la educación básica, que se mantiene a niveles muy inferiores a lo necesario para alcanzar la educación primaria universal”. En 2006, la ayuda total a la educación básica ascendió a 5.000 millones de dólares, según un análisis del equipo responsable del informe mundial de seguimiento de la Educación para Todos (EPT), del que se hace eco la Unesco a través de un comunicado.
Aunque se trata de un aumento sobre 2005, cuando la ayuda totalizó 3.700 millones, está por debajo de los 5.300 millones de 2004. En 2006, según la misma fuente, la ayuda bilateral a la educación básica fue de 3.900 millones de dólares (frente a 2.700 millones el año anterior), mientras que la de las agencias multilaterales se estancó en 1.100 millones.
El aumento de 2006 se debe esencialmente al esfuerzo de dos países donantes, Holanda y el Reino Unido, que entre ellos han puesto sobre la mesa 1.300 millones de dólares adicionales.
Para los autores del estudio, es inquietante que la asistencia a la educación básica progresara en 2006 al mismo ritmo que la ayuda total, una señal de que los donantes, en su gran mayoría, “no le dieron una mayor prioridad en sus compromisos globales”. Otra tendencia “preocupante” detectada en el estudio es el descenso en un 8,4% de la ayuda oficial al desarrollo en 2007, según las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Ese descenso se traducirá probablemente en una “nueva reducción” de los fondos destinados a la educación básica, indica el informe.
El director general de la Unesco, Koichiro Matsuura, expresó en París su preocupación por la “ralentización general de los compromisos de los donantes hacia la educación, lo que podría tener graves consecuencias para los progresos de la educación en los países de bajos ingresos”.

11.000 millones de dólares cada año

Según los cálculos del informe de seguimiento de la EPT, se necesitan en torno a 11.000 millones de dólares cada año para que se haga realidad la educación para todos en esos países. Aunque se cumplieran las promesas de la cumbre del G8 (integrado por los siete países más industrializados y Rusia) celebrada en Gleneagles (Escocia) en 2005 y la educación básica conservara su prioridad actual, la ayuda a favor de ésta “no superará los 6.000 millones de dólares en 2010”, advirtió el director general de la UNESCO, quien agregó al respecto que “bastaría que los donantes bilaterales dedicasen a la educación básica al menos el 10% de su ayuda sectorial para poder albergar la esperanza de alcanzar los 10.000 millones en 2010”.
En el año 2006, sólo dos países, Holanda y Nueva Zelanda, destinaron más del 10% de su ayuda a la educación básica. Ante esta situación, “a menos que haya una reacción de los donantes, afrontamos una falta inminente de recursos que pone gravemente en peligro la realización de los objetivos del desarrollo humano”, advirtió el director del informe, Kevin Watkins.

Celebración en España

La Semana de Acción Mundial por la Educación en España ha sido calificada como “todo un éxito” por la CME, que en un comunicado precisa que más de 700 centros educativos de todas las Comunidades Autónomas españolas (incluidas Ceuta y Melilla), han participado, entre el 21 y el 27 de abril, en los actos programados bajo el lema “Superemos la exclusión, calidad en la Educación. Pon tu pieza, todas cuentan” Con ello la CME ha querido recordar a la sociedad y a los representantes políticos que “hay millones de personas que no tienen acceso a una educación de calidad por distintos motivos: por su situación personal (incapacidad, por ejemplo), por su identidad étnica, por cuestión de género, por los conflictos bélicos, por el lugar geográfico donde viven, etc”.
Después de haber trabajado en los colegios los materiales didácticos, la actividad principal de este año ha consistido en la construcción de un puzzle de grandes dimensiones en el que los alumnos y alumnas han ido añadiendo sus piezas con las demandas en materia de educación. Este acto simbólico, según la CME, “refleja la necesidad del mayor esfuerzo que deben realizar los gobiernos y la comunidad internacional de cara a cumplir con los compromisos educativos adquiridos tras la firma de los Objetivos de Dakar, en el año 2000, y que aún están lejos de alcanzarse en la fecha fijada (2015), ya que, en la actualidad, más de 70 millones de niños y niñas no tienen acceso a la educación y más de 700 millones de personas adultas son analfabetas, de las cuales el 64% son mujeres”.

Propuestas de la CME

Las propuestas de la Campaña Mundial por la Educación en el ámbito de la cooperación española son las siguientes:
* Incrementar su compromiso financiero con la educación básica, a través de la dedicación de al menos el 8% de la Ayuda Oficial al Desarrollo a este sector, tal y como recomendó por unanimidad la Comisión de Cooperación Internacional del Congreso de los Diputados en proposición no de ley del 30/11/06.
* Continuar impulsando los canjes de deuda por educación y otros servicios sociales básicos, eliminando la vinculación de los mismos a la compra de bienes y servicios de origen español tal y como prescribe la Ley Reguladora de la Gestión de la Deuda Externa.
* Continuar el compromiso de apoyo a la Iniciativa Vía Rápida en Educación (FTI por sus siglas en inglés), y aumentar la participación española para mejorar el impacto de la iniciativa.
* Respetar y respaldar las políticas nacionales y los programas de los países del Sur que den prioridad a la formación y mejora de las condiciones de vida de los docentes, pieza clave en la educación. En particular, los donantes como España deben plantearse la posibilidad de financiar, de manera transitoria, gastos recurrentes como los salariales en aquellos países con necesidades inmediatas.
* Desarrollar un trabajo por programas y estrategias a mediano y largo plazo alineados con las prioridades nacionales de los países del Sur conforme al compromiso de España con las metas acordadas en la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo.
* Eliminar las condiciones de la ayuda, lo cual implica no subordinar la misma a los intereses comerciales españoles, renunciando a imponer la compra de bienes o servicios de origen español. Además, este compromiso implica rechazar la imposición (directa o a través de organismos como el Fondo Monetario Internacional) de otro tipo de condiciones macroeconómicas o de política interna, que puedan contradecir objetivos como el necesario incremento salarial de los docentes o el refuerzo del gasto en educación y otros servicios sociales.
* Comprometer la ayuda a largo plazo y de manera predecible, para que los países del Sur prever y planificar la ejecución de sus políticas educativas.

 

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