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posturas
extremistas y poco eficaces que, a veces, hemos adoptado.
Fomentamos
en los alumnos de infantil la capacidad de elegir mediante variadas estrategias
y una de ellas es la de votar. Desde Enero, solemos votar sobre temas
o actividades que nos interesan. Cuando estábamos investigando sobre los
personajes de los cuentos, cada día dos alumnos tenían que defender su
postura del personaje que querían que se estudiara al día siguiente. Tenían
su tiempo para exponer sus razones y convencer a los votantes.
Aprendimos
a votar con el truco de cerrar los cuadrados para saber apreciar de manera
rápida quien obtenía más votos y por tanto era el ganador.
Tenemos que
tener en cuenta que estamos en Reino Unido, el país en el que la competitividad
y los rankings están continuamente en su contexto y, en principio,
este fenómeno no es ni bueno ni malo. ¿De que depende? De la educación
en valores que otorguemos los adultos a este fenómeno. La competitividad
bien enfocada, el aprender a perder una votación, el respetar y aceptar
la decisión mayoritaria…no es fácil. Los medios de comunicación están
llenos de ejemplos diarios donde los adultos transmitimos que no sabemos
perder y que sólo nos gusta ganar.
Así que ¿escuchan
nuestros alumnos a los adultos de su entorno hablando de votar en España?
¿Ven el canal internacional con sus padres cuando estos quieren conocer
el noticiario?
Urnas
Nosotras,
y nuestras recientemente incorporadas alumnas de prácticas de diversas
procedencias de la península, nos dispusimos a hacer nuestras elecciones.
Preparamos
sobres, una improvisada urna y unas tarjetas identificativas (el carné
que utilizamos para las salidas). En un papel, cada niñ@ escribió el nombre
del que quería que saliera elegido. Introdujeron el papel en un sobre
y en él escribieron “Jefe de la clase”. No sólo trabajamos la escritura,
sino el ejercicio del derecho al voto tanto de hombres como de mujeres,
de niños y de niñas, para la contribución y enseñanza de la democracia
en un aula de Infantil.
Los niños se
hacen conscientes de la importancia que tiene su opinión y de la tolerancia
hacia las opiniones del resto de sus compañeros, con el fin de respetar
y aceptar siempre la decisión de la mayoría. La votación fue muy divertida.
La íbamos retransmitiendo e improvisando entrevistas a: aquí llega la
princesa, aquí nuestro diseñador de moda, buenas tardes al futbolista
que marca más goles...¡Por favor, una foto para la prensa!
Comienza el
recuento y el ¡uf! ¡bien!...muchos nombres y ...
Las profesoras,
en nuestro fuero interno, esperábamos que el elegido o la elegida fuera
uno de los líderes de la clase, y cuál fue nuestra sorpresa cuando al
hacer el recuento salió elegida una niña muy tímida y que aparentemente
no asume ningún rol de relevancia en el grupo-clase.
Toda una lección
de humildad y de nobleza. La mayoría de los niños y las niñas se habían
votado a sí mismos porque su letra les delataba (fruto del egocentrismo,
característico en estas edades) o a su mejor amig@, y sin embargo la niña
elegida había obtenido sus votos gracias a que sus amigas la habían votado,
probablemente movidas por el cariño que ella les proporciona.
Una de las
niñas más líder, inquieta y curiosa se vuelve al resto de los compañeros
y en inglés pregunta: “¿quién me votó a mí?”. “¡Eso no vale! El voto
es secreto y cada uno vota a quien le parece mejor”.
Por la tarde,
sonríe y se acerca diciendo: “Ya se quien me votó a mí”.
“Sí ¿quién
fue?”. “No se dice porque es secreto”.
A los dos días,
todavía seguían insistiendo en quien había votado a quien pero lo que
todos tenían claro es que la ganadora había jugado limpio y además sus
amigas dijeron claramente a los demás, en el patio de recreo, que ellas
le habían dado sus votos y que por eso había ganado.
Al marchar
a casa el día de las votaciones, les dijimos que se fijaran si papá, mamá
o los abuelos veían la tele de España o compraban el periódico o hablaban
en la cena de las elecciones generales para Presidente.
El acto de
votar es algo que se ha convertido en una rutina del acontecer del aula
y que ellos deciden utilizar cuando la situación consideran que merece
la pena. A partir de los resultados trabajamos el aprender a perder,
a aceptar las decisiones mayoritarias pero buscar también medidas compensatorias
para que no se sientan tristes los perdedores.
Vale igual
el voto de los chicos que el de las chicas, todos pueden votar y si hay
que hacer campaña se necesitan “razones” Sin razones no hay convicción
posible.
Respeto
y aceptación
Aprender
a votar, a perder y a ganar, a respetar y a aceptar que ganen las minorías,
a que exista la diversidad de “partidos” es importante para que los adultos
de la tribu no digamos después que nuestro jóvenes están desmotivados,
que no participan, que no se comprometen.
Los esfuerzos
del nuevo Gobierno por la participación activa de la mujer en tareas de
decisión, por el respeto a los derechos de los que históricamente han
sufrido el arrebato de los mismos, no será efectiva y podrá quedar reducida
a una mera anécdota con tintes machistas, como los de algún mandatario
de un país vecino... si no hacemos que la educación de todos los que estamos
en la tribu: familia, escuela y medios de comunicación, tenga un calado
de uso respetuoso de la democracia.
Aprendemos
a votar, votando; a respetar, respetando, a compartir tareas de la casa,
jugando por igual a las casitas y a las muñecas; a tomar decisiones, tomándolas
desde pequeños y utilizando todas las herramientas desde los primeros
momentos (se utiliza igual una lavadora que un móvil; una sartén para
cocinar que una probeta para un experimento, un pincel que una escoba...)
La apuesta
de una España nueva y abierta al mundo solidario empieza en las aulas
a edades tempranas y en las familias practicando la democracia, la igualdad,
la tolerancia y el respeto.
Si una futura
profesora es capaz de aprender y compartir en estas aulas podemos encontrar
reflexiones como esta: "Ni hace falta ser ministro/a para entender
una votación, ni ser profes@r para tener conciencia de que las bases de
todo grupo social se forjan en la educación. El motor de la educación
se fundamenta en aquello que enseñamos y ahí estamos nosotros, y me refiero
tanto a los profesores como a cualquier otro persona interesada en la
creación de una sociedad activa, para acercarles los elementos que tienen
lugar en su entorno. Si contáramos “a prior”i que unos niños de clase
han ejercido su derecho a voto, más de uno se echaría las manos a la cabeza.
Pero, si señores, es posible, y lo más importante, estamos promoviendo
que esta generación se atreva a ejercer su derecho a ser un ciudadano
del día de mañana. Un derecho por el que tanto han luchado en el pasado,
una forma de mostrar respeto a todas esas personas que tanto tiempo dedicaron para
que hoy, nosotros, esos que nos olvidamos de nuestro papel en la sociedad,
podamos disfrutar de igualdad y libertad. Una más de las pequeñas bases
que creamos en la educación infantil y que fundamentan los grandes
pilares de la sociedad”.
Dorotea
Agudo Brigidano, Mercedes Ruiz Casas, Marta Cano Rosado, Carolina García
Román y Mari Carmen Martínez Tejada
Profesoras del IE “Cañada Blanch” de Londres.
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