Transitada y vivida

La muestra La Vía de la Plata. Una calzada y mil caminos rinde homenaje a los tres mil años de una prolífica historia

Enlazaba las poblaciones de Augusta Emerita y Astorga Asturica y su función conjugaba el control militar de la península, el abastecimiento y el comercio. Fue creada por el gobierno romano y, tres mil años después, sintetiza física y simbólicamente el largo proceso acumulativo que es el presente: La Vía de la Plata reabre sus puertas en el Museo Romano de Astorga.

JULIA FERNÁNDEZ
El sujeto: “De todas las vías descritas en el llamado Itinerario de Antonino, un conjunto de ellas sirvió para crear un eje vertical que unió diversos puntos del occidente de la Península Ibérica. Una parte del mismo, entre Augusta Emerita y Asturica, fue conocido tradicionalmente como Vía de la Plata.”
Las circunstancias: “Los emplazamientos militares situados en las proximidades del camino Vía de la Plata indican que durante la época romana fue transitado por  los  ejércitos  que  controlaban  las

zonas recién conquistadas; pero esta vía facilitó sobre todo el tráfico de mercancías –tanto productos exóticos como cerámica local y útiles necesarios para la vida cotidiana- entre los puntos urbanos intermedios, y desde ellos hasta la periferia rural. Del mismo modo circularon las ideas: la forma de vivir romana se extendió gracias a ésta y otras vías peninsulares; y las creencias: la religión romana se extendió hacia la periferia, como más tarde lo haría el cristianismo, teniendo como puntos de referencia más antigua, precisamente, Augusta Emerita y Astorga en el siglo III.”

Obras de ingeniería

Enrique Cerrillo y Ana Motalvo, comisarios de la exposición La Vía de la Plata. Una calzada y mil caminos, acotan con estas precisas definiciones cuál es y porqué el tema sobre el que se ha construido esta nueva reflexión sobre nuestra historia: un camino surcado por puentes, auténticas obras de ingeniería en las que se manifestaba la superioridad tecnológica del Estado Romano; señalizado por miliarios, elementos que además de marcar el camino servían de propaganda para los distintos emperadores; y recorrido por varias culturas a lo largo de tres mil años. Un camino del que antes de la construcción de la Vía por parte de los romanos ya se conocen restos que hablan de un terreno transitado, y del que después, a partir del Renacimiento, abundan las menciones que la reconocen como ruta de comercio entre Castilla y León y el sur de la península.
“Esta calzada ha sido testigo y protagonista de la historia de nuestro territorio, y su recorrido espacial y temporal, desde su génesis hasta nuestros días, ha sido un viaje marcado por su riqueza cultural y paisajística –afirma el ministro de Cultura, César Antonio Molina, en su texto de presentación a la muestra- Contra lo que pudiera parecer, y a pesar de que durante sus distintas etapas la Vía de la Plata ha servido al comercio, su nombre, utilizado como lo conocemos hoy a partir de la Edad Media, no deriva del intercambio del metal, sino que es una variación etimológica del vocablo árabe balata, o bien de la etimología latina delapidata, haciendo ambos conceptos referencia a su construcción como camino de losas. Sobre este camino de losas se han encontrado distintas culturas, cuyos restos, formas de vida, tecnología, e incluso estructuras sociales, se ponen de relieve a través de materiales fundamentalmente arqueológicos en esta exposición”

En sus márgenes

Organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), adscrita al Ministerio de Cultura, con la colaboración del Ayuntamiento de Astorga y de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, La Vía de la Plata. Una calzada y mil caminos emerge estos días, y hasta el 22 de junio, en el Museo de Arte Romano de Astorga, en un recorrido que, tras su inauguración en Mérida, le llevará sucesivamente a Santiponce-Sevilla, Oviedo y Lugo. Su puesta en escena es un largo camino en el que el visitante recorre los territorios geográficos de las distintas Comunidades Autónomas que conforman la Vía de la Plata (Extremadura, Castilla y León y Andalucía) así como sus ramificaciones hacia Galicia y Asturias, con una treintena de paneles didácticos ,donde se relatan pormenores de sus diferentes etapas, y con cerca de un centenar de piezas procedentes de una decena de instituciones y coleccionistas privados que ilustran las diferentes huellas que desde la protohistoria, y a lo largo de tres milenios, han depositado en los márgenes de esta calzada las diferentes culturas que han transitado la Península Ibérica.
“Hemos tratado de representar el tiempo, la historia, desde el primer milenio antes de Cristo, hasta la actualidad, ofreciendo especial atención a la época romana, pero sin olvidar que en los momentos posteriores se convirtió en un elemento de unión entre las montañas leonesas y los pastizales de invierno de las dehesas de Extremadura”, dicen los responsables de un recorrido que deja constancia a través de objetos de orfebrería , cerámica, relieves, epigrafías, réplicas de esculturas, arcillas, vidrios, útiles de telar, material de construcción, facsímiles con repertorios de todos los caminos de España, maquetas de maquinaria de construcción romana y miliarios, de las muchas y muy distintas culturas que han poblado España.
Cerrando su trayectoria expositiva se ha dedicado un capítulo a otras vías romanas –esos “mil caminos”- que sirvieron para comunicar la desembocadura del Guadiana con Mérida, desde donde partían otras en distintas direcciones, y a la dimensión extraordinaria que Astorga tuvo como arranque de caminos hacia las actuales comunidades de Galicia y del Principado de Asturias.

 

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