La Antártida se resquebraja a causa del impacto del cambio climático
Una masa de hielo de similar a Irlanda del Norte se ha desaprendido de la Península y flota suspendida entre dos islas

Madrid. La British Antartic Survey (BAS en sus siglas en inglés), una institución británica dedicada al estudio del “continente blanco”, ha grabado imágenes vía satélite y de vídeo, que muestran cómo un gigantesco bloque de hielo de 41 kilómetros de largo y 2,5 de ancho parece haberse separado recientemente de la Península Antártica y continúa desplazándose. Según informa la Agencia EFE, una gran parte de la plataforma Wilkins (una masa de hielo flotante de 16.000 metros cuadrados, una superficie similar a la de Irlanda del Norte) está ahora sostenida únicamente por una delgada franja helada suspendida entre dos islas debido, según los científicos, al impacto del cambio climático.
“No esperaba que esto ocurriera tan rápidamente. La plataforma de hielo pende de un hilo”, afirma en un comunicado difundido por la BAS el científico David Vaughan, el mismo que en 1993 predijo la posibilidad de que se perdiera la zona norte de la plataforma Wilkins en un plazo de treinta años, si el calentamiento climático en la península continuaba al mismo ritmo que entonces. Ahora, tras comprobar las imágenes grabadas a diario por el satélite, la BAS envió un avión Twin Torter en una misión de reconocimiento para comprobar la extensión de las grietas.

El último drama.  “Nunca había visto nada igual, era impresionante”, ha manifestado el investigador Jim Elliott, que viajó a bordo del avión para captar la dimensión de los daños. “Volamos a lo largo de la grieta principal y observamos la gran magnitud del desplazamiento desde el punto de ruptura. Parece como si grandes pedazos de hielo, del tamaño de pequeñas casas, hubiesen sido esparcidos como escombros. Es como si se hubiese producido una explosión”. Esta rotura es el último drama experimentado por la región antártica, que ha sufrido un calentamiento sin precedentes en los últimos cincuenta años, por lo que numerosas plataformas de hielo han retrocedido considerablemente y seis de ellas se han colapsado totalmente.
Según ha advertido David Waughan, “el calentamiento climático de la Península Antártida ha desplazado más al sur el límite de viabilidad para las plataformas de hielo, con lo que algunas que solían ser estables están retrocediendo y podrían acabar por desaparecer”. En su opinión, la rotura de la Plataforma Wilkins no tendrá “ningún efecto” en el nivel del mar a corto plazo porque “está todavía flotando”, pero “es otra indicación del impacto que el cambio climático está teniendo en la región”. Dicha plataforma ha permanecido estable durante la mayor parte del último siglo, pero comenzó a disminuir en los años noventa.

 

El primer europeo vivió en Atapuerca
hace 1,2 millones de años

Un nuevo hallazgo confirma la presencia de homínidos en esta zona durante el Pleistoceno Inferior

Madrid. La prestigiosa revista Nature ha publicado en su último número las principales conclusiones del nuevo descubrimiento del equipo  investigador de Atapuerca, que el 30 de junio de 2007 encontró en este yacimiento burgalés la mandíbula del europeo más antiguo de la historia, que vivió en esta sierra hace 1,2 millones de años. Los científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) de Burgos y del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) de Tarragona, encabezados por los profesores Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez y Eudald Carbonell, han aportado multitud de pruebas que confirman la presencia de homínidos en el sur de Europa en una fase muy temprana del Pleistoceno Inferior.
La mandíbula encontrada en la cueva denominada Sima del Elefante, y vinculada “provisionalmente” a la especie Homo Antecesor, “confirma y refuerza la teoría de la antigüedad de la presencia de los primeros homínidos que llegaron a Europa”, según han declarado a la Agencia EFE fuentes de la investigación. En el estrato de la cavidad donde se encontró el fósil, denominado TE-9, se han localizado también utensilios de sílex de tradición Olduwaiense y especies de roedores, que confirman el espacio temporal al que pertenece el hallazgo. La mandíbula conserva algunos dientes, y a ella corresponde además un segundo premolar inferior que fue encontrado dos días antes en el mismo nivel TE-9, y que se presentó a los medios del comunicación el 29 de junio de 2007.

Vital importancia. Estos dos descubrimientos han sido de vital importancia, porque hacen retroceder en casi medio millón de años la llegada de los primeros homínidos a Europa, y tienen muchas similitudes con las mandíbulas encontradas en el yacimiento de Dminisi, en la República de Georgia. Los científicos creen “probable” que la primera población europea proceda de Oriente Próximo, verdadero “cruce de caminos” entre África y Eurasia, y que estuviera relacionada con la primera expansión demográfica fuera del continente africano que, en la actualidad, está representada por los citados homínidos de Dmanisi.
El lugar concreto de este descubrimiento está situado a unos doscientos metros del yacimiento de la Gran Dolina, donde en 1994 se encontraron los primeros restos del Homo Antecesor, y a unos mil de la Sima de los Huesos, donde se han localizado más 6.000 fósiles de la especie Homo Heidelbergensis. Las excavaciones de Atapuerca, declaradas Patrimonio de la Humanidad, ofrecen desde hace treinta años continuas revelaciones sobre el modo del vida de los primeros humanos que habitaron el continente europeo.

Los astrocitos del cerebro están implicados
en la fisiología de la adicción a las drogas

Madrid. Los profesores Marta Navarrete y Alfonso Araque, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid, han realizado un estudio que demuestra que los astrositos, células cerebrales a las que tradicionalmente se les ha asignado una mera función pasiva, no sólo participan en la comunicación y almacenamiento de la información en el cerebro, sino que también están implicados en la fisiología de la adicción a las drogas. La revista “Neutron” ha publicado recientemente este trabajo, que revela que dichos astrocitos están relacionados igualmente con posibles dianas para el tratamiento de los efectos de drogas relacionados con cannabinoides.
Estos investigadores han descubierto que “los astrocitos del hipocampo expresan receptores funcionales de cannabinoides de tipo 1, que se activan por endocannabinoides durante la actividad neuronal”, según ha explicado el profesor Araque. Estos endocannabinoides son un tipo de neurotransmisores que liberan las neuronas, y cuyos efectos son mimetizados por las drogas psicotrópicas procedentes de la planta del cannabis. Además de su relación con efectos en el cerebro y el comportamiento, los citados receptores están involucrados en múltiples procesos cerebrales como la memoria, el aprendizaje o la percepción del dolor.
Este estudio se une a otro trabajo publicado en agosto de 2007 por estos investigadores en la revista Sciencie, en el que demostraban que los astrocitos están relacionados con la transmisión y almacenamiento de la información del sistema nervioso. Y según palabras del propio Alfonso Araque, “tras los últimos resultados, y considerando la importancia de los receptores cannabinoides en numerosos procesaos del sistema nervioso, resulta patente que los astrocitos  participan de forma relevante en el funcionamiento cerebral”.

 
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