Referencias para la escuela

La Fundación Alternativas pone en marcha un sistema de indicadores en educación

Una de las características de nuestro sistema educativo es que los resultados académicos y la continuidad en los estudios presentan valores muy diversos en las Comunidades Autónomas. Así se
desprende del estudio sobre Indicadores de enseñanza desarrolla- do por la Fundación Alternativas, donde también se destaca que las desigualdades socioeconómicas y socioculturales se proyectan claramente en la trayectoria de los alumnos en la escuela.
Foto: Rafael Martínez

Madrid.
“Queremos poner énfasis en la importancia social de la educación como instrumento para el acceso a mayor niveles de vida y desarrollo del individuo y como elemento clave para la equidad y la igualdad de oportunidades”. Con estas palabras, el director de la Fundación Alternativas, Juan Manuel Eguiagaray, ha presentado el nuevo espacio Alternativas en Educación, que se pone en marcha con un estudio sobre Indicadores en enseñanza, coordinado por el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona, Jorge Calero.
Según dijo Eguiagaray, este nuevo espacio, cuya dirección web es: http://oed.falternativas.org “surge como expresión y reconocimiento de la importancia otorgada por la mejor tradición del pensamiento progresista a la formación de las personas como motor del desarrollo personal y del avance social”, y pretende ser una “invitación” al debate en materia educativa.
Las secciones del sistema de indicadores elegidas han sido las siguientes: Participación en educación infantil; Elementos del proceso educativo en educación obligatoria; Resultados escolares en educación obligatoria; Continuidad en el sistema educativo después de la educación obligatoria; Transición desde el sistema educativo al mercado de trabajo; Stock de cualificaciones educativas; Aprendizaje permanente; Resultados en el mercado de trabajo; Transmisión intergeneracional de las desigualdades educativas; y Financiación educativa.
Para abordar el sistema de indicadores –basado en diversos estudios y encuestas y los últimos informes PISA de la OCDE-, se ha tenido en cuenta un enfoque selectivo, lo que hace referencia a factores como las desigualdades en los procesos y en los resultados educativos, la continuidad en los estudios o la incidencia de la educación sobre las posiciones -en cuanto al mercado de trabajo y la formación adicional- a lo largo de la vida. Otras características son la continuidad -los indicadores están diseñados con objeto de permitir el análisis de su evolución a lo largo del tiempo-; la adaptación al entorno institucional español; y el hecho de que reflejen la perspectiva de “ciclo vital”, es decir, son indicadores seleccionados y agrupados en función del efecto que tiene la educación sobre la vida de las personas en diferentes momentos de su trayectoria.

Desigualdades

Entre las primeras conclusiones que se desprenden de estos indicadores destaca el hecho de que las desigualdades socioeconómicas y socioculturales se proyectan claramente sobre las trayectorias de las personas en la enseñanza, de tal forma que la continuidad en el sistema y los resultados educativos tiene en el origen familiar un elemento determinante. Por ejemplo, de acuerdo con los resultados de PISA 2003, la probabilidad de situarse en el grupo con menor puntuación en Matemáticas es mayor entre aquellos alumnos cuyas madres no tienen estudios (41,07%) frente a los estudiantes cuyas madres habían ido a la Universidad (11,14%).
Otra conclusión relevante es que el tipo de rendimiento salarial de los niveles educativos en España tiene como características diferenciales –con respecto a otros países europeos-, su elevado nivel en el caso de la secundaria obligatoria y su reducido nivel en el caso de la educación superior. Esto se origina por una menor oferta del mercado de trabajo entre los titulados del primer nivel y una mayor oferta relativa entre los universitarios.

Abandono escolar

Asimismo, los indicadores propuestos por la Fundación Alternativas ponen de manifiesto que un franja amplia de estudiantes se “queda atrás” en el sistema educativo. Esto se refleja en cifras de fracaso escolar y abandono temprano, así como en los resultados de PISA 2003, donde sólo en Grecia, Italia, Letonia y Portugal, los estudiantes obtienen peores resultados que en España. Estos datos se agravan con la falta de continuidad en los estudios tras la educación obligatoria: la tasa neta de escolarización en España en estudios secundarios postobligatorios (bachillerato y ciclos formativos de FP) es del 61,27, frente al 96, 02 de Noruega, 90,08 de Bélgica, el 89,93 de Suecia o el 78,71 de Irlanda. Además está el problema de los jóvenes entre 16 y 22 años que ni estudian ni trabajan, donde España se sitúa en una franja media (14,59%), frente al 22,22% de Italia, el 12,58% de Austria, el 15,95 de Estonia o el 11,48% de Suecia.
Un aspecto relevante de la educación en España es que los estudios de FP, concretamente los ciclos formativos de grado medio, presentan importantes especificidades, ya que los titulados en estas ramas encuentran trabajo con rapidez –un 75% durante el primer año posterior a la titulación-, sin embargo el rendimiento económico posterior es reducido.
Por otro lado, otra característica de nuestro sistema educativo, siempre según los indicadores citados, es que las variables que afectan a los resultados y la continuidad en los estudios presentan valores muy diversos en las diferentes Comunidades Autónomas. Esto se hace evidente en las políticas educativas desarrolladas por cada Gobierno autónomo en cuanto a niveles y formas de financiación o en la importancia concedida a la financiación de los centros privados concertados, muy diferentes entre una CC.AA. y otra.

 

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