Hacia la modernidad

El bicentenario de la Guerra de Independencia recuerda en La nación en armas el turbulento nacimiento de la España contemporánea

En el ámbito del Ejército supuso el nacimiento de una nueva concepción militar; transformó la idea de España y las percepciones colectivas sobre nosotros mismos y sus protagonistas, sus situaciones y sus consecuencias tienen un estrechísimo ascendente en nuestra sociedad: la Guerra de la Independencia rememorada en el primer acto que conmemora su bicentenario nos muestra cómo empezamos a creernos ciudadanos en libertad.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
Doscientos años después, con un balance que trata de sintetizar la experiencia con el grado de complejidad militar, ideológica y política con la que la vivió la sociedad y el poder de la época, Juan Francisco Fuentes, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid y comisario de la exposición España 1808-1814. La nación en armas, establece en estas frases el significado trascendental que la Guerra de Independencia ha tenido en nuestra historia: “Es el momento en que la sociedad contemporánea se pone en marcha; el momento fundacional de la modernidad, cuando los españoles dan el paso de súbditos a ciudadanos. Y también, son seis años de extraordinaria aceleración  traumática  que llevaron a España a descubrir

el lado oscuro de la modernidad, que el futuro no iba a ser una marcha triunfal hacia la libertad y que, sin dudas, habría un coste en guerras”.

Situación singular

El curso de los acontecimientos militares y políticos entre 1808 y 1814, y sus grandes protagonistas colectivos, son expuestos en esta propuesta conjunta del Ministerio de Defensa y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, que se exhibe en las salas del Teatro Fernán Gómez de la Comunidad de Madrid, como un gran relato visual compuesto por doscientas piezas de la más diversa procedencia y significación y extraordinariamente construido sobre ese espíritu revolucionario que tuvo la contienda y que el poeta Manuel José Quintana, que tan destacado papel desempeñó en los acontecimientos de aquellos años, supo resumir en estas palabras: “Españoles: por una combinación de sucesos tan singular como feliz, la providencia ha querido que en esta crisis terrible no pudieseis dar un paso hacia la independencia sin darlo también hacia la libertad”.

Cañón francés

Armas y uniformes de los ejércitos que participaron en la contienda –como la extraordinaria colección traída del Musée de l’Armée de París y que incluye un auténtico cañón francés de esta guerra-; planos de ciudades y de fortificaciones; escenas de batallas; retratos de los generales, jefes guerrilleros, heroínas de la resistencia...; textos impresos, manuscritos y grabados satíricos que reflejan el día a día del conflicto y la guerra de ideas e imágenes que tuvo lugar en paralelo a las campañas militares son desplegados en las sucesivas propuestas que España en armas hace a la reflexión: “De aliados a invasores”, con textos, imágenes y documentos que muestran la gestación de la crisis política y militar que desembocó en el levantamiento contra los franceses del 2 de mayo de 1808; “Los ejércitos regulares”, una revisión de las armas y uniformes de las fuerzas militares que intervinieron en la guerra, que nos acerca a la personalidad de sus jefes más destacados como el duque de Wellington; “Haciendo la guerra a lo moro”, relativa a la guerrilla y a los cuerpos de voluntarios, con imágenes de los principales jefes guerrilleros y escenas de la violencia con que se emplearon unos y otros en esta lucha librada al margen de los códigos de la guerra tradicional; “La marcha de la guerra”, en la que se recogen testimonios de las batallas más importantes: Bailén, Somosierra, los sitios de Zaragoza y Gerona, Ocaña...; “Una guerra también entre españoles”, en la que se ejemplifica con panfletos, periódicos, grabados satíricos y retratos la dimensión dramática de lucha fraticida que también tuvo esta guerra; “La mujer en la guerra”, el capítulo quizás más singular del recorrido ya que expone cómo la mujer toma una posición activa en la guerra; “El camino a la victoria”, donde se enmarcan los episodios que, como la batalla de Arapiles, auguran el final victorioso de la guerra; y, por último, “Memorias de la guerra, memorias en guerra”, donde se resume la visión que desde la literatura, la música, el arte, el ensayo histórico o la publicidad ha tenido España sobre este clave hecho de su historia.

Secuencias de películas

Un mapa interactivo que simula las 23 batallas de la Guerra de la Independencia, recreadas en 3D y explicadas por un narrador con rigor histórico y todo lujo de detalles, se integra en España en armas, aportando aún más el rasgo de  completo documento que España en armas, como afirmaba su comisario, ha querido tener : “Es imposible que se vuelvan a reunir piezas tan importantes sobre las guerras napoleónicas y no digamos sobre la Guerra de la Independencia”.
Secuencias de películas como El 2 de mayo (1927), dirigida por José Buchs; El abanderado (1943), dirigida por Eusebio Fernández Ardavín; El tambor del Bruc (1948), dirigida por Ignacio F. Iquino; Aventuras de Juan Lucas (1949), dirigida por Rafael Gil; Agustina de Aragón (1950), dirigida por Juan de Orduña; Lola la piconera (1951), dirigida por Luis Lucía; Venta de Vargas (1958), dirigida por Enrique Cahen Salaberry; y La guerrilla (1972), dirigida por Rafael Gil, muestran la huella que en el cine ha tenido el hecho y completan la imagen poliédrica en lo ideológico y lo cultural de nuestra historia.

 

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