El MEC crea un servicio de información científica
La vicepresidenta primera del Gobierno y la ministra de Educación clausuran el “Año de la Ciencia
El MEC ha puesto en marcha un Servicio de información científica, según han desvelado la vicepresidenta del Gobierno y la ministra de Educación al clausurar el “Año de la Ciencia”. También han
anunciado la promulgación de una nueva Ley, el establecimiento de un pacto entre la Administración, las universidades y las empresas, la futura incorporación al sistema de 50.000 nuevos investigadores, y la dotación de 47.000 millones de euros para financiar el “Plan Nacional de I+D+i 2008-2011”.
La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, la ministra Mercedes Cabrera y el secretario de Estado, Miguel ángel Quintanilla, visitan la exposición con la que se ha clausurado el “Año de la Ciencia”. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. A.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, han clausurado oficialmente el “Año de la Ciencia”, que ha sido “el mayor esfuerzo de divulgación científica realizado hasta ahora en España”. Acompañadas por el Secretario de Estado de Universidades e Investigación, Miguel Ángel Quintanilla, han anunciado la puesta en marcha por parte del MEC del Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), que ya ha empezado a funcionar y es “una de las cuatro estructuras estables que aseguran la permanencia de este esfuerzo de difusión más allá de 2007”.
El SINC está concebido como un portal de Internet (www.plataformasinc.es), a través del cual las instituciones y los investigadores podrán dar a conocer todo tipo de noticias científicas, a las que tendrán acceso todos los periodistas dedicados a la divulgación y la tecnología española para quienes, según la ministra, “se va a convertir en una fuente imprescindible de información”. También “permitirá continuar en el tiempo los esfuerzos para que la ciencia esté cada día más cerca de los ciudadanos”, ya que esta plataforma “posibilitará el acercamiento al máximo número de personas a este tipo de temas, a través de un espacio de libre acceso para todos los internautas”.

Nuevo impulso

Mercedes Cabrera ha afirmado asimismo que “el Año de la Ciencia no acaba en 2007 y, de hecho, hoy no cerramos una iniciativa sino que damos un nuevo impulso a una nueva mentalidad: la ciencia para los ciudadanos y el diálogo de la ciencia con los ciudadanos”. Por ello, se han creado las cuatro estructuras estables citadas que, junto con el SINC, tienen la finalidad de prolongar dicho diálogo.
Esas estructuras son las Unidades de Cultura Científica, encargadas de “favorecer la transferencia del conocimiento desde las universidades y los organismos públicos de investigación a la sociedad”; la Red Nacional de Museos de Ciencia y Tecnología, con la que se pretende crear un sistema de colaboración para un mejor aprovechamiento de recursos, entre la treintena de museos de divulgación pertenecientes a distintas instituciones y administraciones; y la Red de agentes locales de cultura científica. En este sentido, durante 2007 se han contratado y formado técnicos para que desarrollen acciones de difusión científica en municipios de entre 15.000 y 40.000 habitantes, donde hay demanda pero, generalmente, poca actividad.

Participación de los jóvenes

El Año de la Ciencia ha agrupado un total de 3.800 actividades, de las que 276 han sido financiadas con 7 millones de euros por la convocatoria de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), dependiente del MEC, y los jóvenes han sido los más entusiastas, ya que la edad media de los participantes ha sido de 29 años y 6 de cada 10 visitantes tenían menos de 30 años. Estas actuaciones han abarcado multitud de temas, desde la física, el espacio y el cambio climático, hasta la agricultura, el arte o la arqueología. Y todas han sido valoradas “muy positivamente” ya que, según una encuesta realizada por la FECYT a través de más de 8.000 cuestionarios, 8 de cada 10 entrevistados han calificado el Año de la Ciencia como una iniciativa positiva o muy positiva, e igual porcentaje repetirían la experiencia.
Según la ministra, el desarrollo del Año de la Ciencia es un factor más que demuestra que la ciencia y la tecnología han sido “una de las prioridades” del Gobierno durante la legislatura que está a punto de terminar, lo que también se comprueba por el hecho de que “por cada euro que dedicábamos a I+D+i en 2004, durante el pasado año hemos destinado dos euros y medio”. De cara al futuro, la vicepresidenta ha anunciado la creación de una nueva Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, así como un pacto entre el Ejecutivo, las empresas y las universidades sobre la renovación científica.

Más investigadores

María Teresa Fernández de la Vega ha manifestado su deseo de que en 2015 “España sea uno de los diez países más avanzados del mundo” en esta materia, y ha anunciado que el Gobierno impulsará la incorporación de 50.000 personas al sistema español de ciencia y tecnología, de las que un tercio corresponderá al sector público y el resto al privado. También se ha referido al “Plan Nacional de I+D+i 2008-2011”, al que ha calificado como “uno de los pilares de la legislatura en ciencia”.
Según ha informado, dicho plan ha estado dotado con “un presupuesto sin precedentes de más de 47.700 millones de euros. Todo ello porque “queremos que nuestra economía tenga como vector principal la investigación y la innovación, ya que sabemos que tomar el camino del la economía del conocimiento es mantener y ampliar los pilares de confianza y bienestar sobre los que hemos construido nuestro modelo social de solidaridad y convivencia”.

 

Santiago Grisolía, investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid

Madrid. El científico Santiago Grisolía ha sido investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid, durante un acto en el que ha estado apadrinado por el profesor Tomás Girbés y en el que también ha intervenido el rector de la citada institución, Evaristo Abril. Ambos han destacado la importancia de la trayectoria profesional del investigador homenajeado, cuya obra científica se inscribe en la considerada “edad de oro” de la Enzimología y del descubrimiento de los ciclos metabólicos.
Santiago Grisolía nació en Valencia en 1923 y estudió Medicina en las facultades de dicha ciudad y de Madrid. En 1945 ganó por concurso una de las diez becas convocadas por el Ministerio de Educación y Ciencia para estudios en el extranjero, y en enero de 1946 empezó a colaborar con el profesor Severo Ochoa en EE.UU, en sus estudios sobre la enzima málica. Posteriormente trabajó en la Universidad de Chicago impulsando el uso de los isótopos marcadores para el estudio de pautas metabólicas, técnica con la que consiguió demostrar la fijación del CO2 en tejidos animales.
En 1948 fue contratado por la Universidad de Wisconsin, donde realizó una contribución decisiva al conocimiento del ciclo metabólico de la urea. Y entre 1954 y 1976 desarrolló su actividad en la Universidad de Kansas, donde ha sido profesor asociado, catedrático y director del Instituto de Investigación Médica y del Departamento de Bioquímica desde su fundación, y ha investigado sobre la degradación de las bases pirimidínicas o glicólisis aislando las enzimas implicadas, aclarando reacciones y sentando nuevos criterios sobre la naturaleza de la acción enzimática. También ha dirigido el Instituto de Investigaciones Citológicas, fundado por la Caja de Valencia, ha sido presidente entre 1998 y 200 del Comité Científico de la Unesco para el Genoma Humano, es  Doctor Honoris Causa por otras universidades, es miembro de las más prestigiosas sociedades científicas  y ha recibido el Premio Príncipe de Asturias.

España coordina un proyecto científico
sobre el clima antártico con instrumentos que
la NASA enviará a Marte en 2009

Madrid. La Universidad de Alcalá coordina un proyecto científico sobre el clima de la Antártida, en el que utilizará instrumentos que la Agencia Estadounidense del Espacio y la Aeronáutica (NASA) enviará a Marte en 2009. Las universidades de Lisboa y Zurich también participan en esta misión, que se realizará en las proximidades de la base antártica española “Juan Carlos I” ubicada en la isla Livinsgton, y se enmarca en el proyecto Permamodel-Permadrill auspiciado por el MEC y cofinanciado por la Fundación “Calouste Gulbenkian” portuguesa.
El equipo multidisciplinar que realizará el trabajo está dirigido por el profesor del departamento de Física de la citada universidad madrileña, Miguel Ramos, e intentará establecer modelos climáticos de interacción entre la atmósfera y el suelo permanentemente congelado. Para ello se usarán dos sensores, uno de radiación ultravioleta y otro de temperatura del suelo, que en 2009 se enviarán a Marte como parte del equipamiento científico de la Misión Mars Science Laboratory de la NASA. Su objetivo es medir variables meteorológicas para conocer las condiciones atmosféricas de ese planeta, y en función de ellas establecer si sería posible la existencia de vida microbiana.

 
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