En la presente colaboración, su autor, con motivo de la celebración, el 30 de enero, del Día Escolar de la No violencia y la Paz, aboga por un esfuerzo y compromiso común que traslade a todos los días del año el espíritu y los objetivos que animan tal celebración, y recuerda que sólo desde una sociedad educadora será posible una convivencia realmente pacífica, en la que los conflictos se resuelvan sin violencia.

Día Escolar de la
No violencia y la Paz

Juan Sánchez Muliterno
Presidente de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles

OR  la orden ministerial de 29 de

noviembre de 1976, el día 30 de enero se celebra el Día Escolar de la No violencia y la Paz (DENIP). ¡Qué ironía!, celebramos el Día de la Paz por mandato ministerial.
El día 30 los líderes políticos hablan de Paz y de Educación; bonitos discursos que lo único que demostrarán es que dominan la oratoria (en inteligencia lingüística, que diría el Dr. Gadner, sacarían muy buena nota). Y en todos los medios de comunicación la palabra Paz aparecerá mil y una vez.
Todos recordaremos a Gandhi[1] y a Martin Luther King[2]. Nuestros niños harán dibujos y posiblemente en los salones de actos de los colegios se representarán bonitas obras de teatro y cantarán canciones, o tal vez veremos en la TV unas grandes manos extendidas haciendo una cadena. Luego nos iremos a nuestra casa tan contentos: hemos celebrado y contribuido a la paz mundial. Hasta el año que viene.
Y esto nos parece que está muy bien, aunque está claro que no sirve para nada, como la tozuda realidad nos demuestra: no sólo es que persisten los conflictos armados, sino que basta mirar a nuestro alrededor para comprobar que vivimos en una sociedad cada día mas crispada, más violenta y agresiva, donde poder vivir juntos y en paz es cada día mas complicado.
Porque la paz no es sólo ausencia de conflictos armados. La paz es poder convivir con el vecino del barrio, con los compañeros de trabajo, con la sociedad que nos rodea. Y eso, a la vista está, es cada día más difícil.
Vivimos en un mundo y en una sociedad convulsos, dominados por una relación negativa de las conductas y valores del ser humano, que son el origen de numerosos problemas y conflictos sociales: violencia de todo tipo, ya entre los niños en los colegios; deterioro del medio ambiente; marginación; pobreza; consumismo; drogadicción; etc. Si profundizamos en las causas de esta visión, no negativa sino realista, fácilmente llegamos al modelo de socialización y de relación predominante en nuestra sociedad: vivimos en la cultura de la violencia y del menosprecio, lo cual es preciso cambiar.

Sociedad educadora

Ante esta realidad pedimos el día 30 (y el día 1, y el 2, y el 3…) que se actúe lo antes posible; que se desarrollen actuaciones preventivas para frenar comportamientos no deseados. Se demanda que los poderes públicos y los diferentes agentes de socialización (líderes sociales, familia, escuela, medios de comunicación…) se pongan de acuerdo y planifiquen propuestas que provoquen un cambio radical en nuestro modelo social. Demanda a la que contestamos, políticamente muy correcto, que de acuerdo; pero luego, hasta el año que viene, hasta el próximo día 30 de enero (o el 21 de septiembre[3]), dibujando la blanca paloma, no volveremos a acordarnos.
Es indudable que la sociedad actual debe de cambiar. Y este cambio solo puede venir por la creación de una sociedad educadora. Una sociedad donde los agentes que intervienen en la consecución de la paz actúen de manera coordinada y en una misma línea: los líderes políticos con sabias decisiones que no tengan como consecuencia el enfrentamiento, no ya entre naciones, sino dentro de la propia nación entre los mismos líderes políticos, que en la mayoría de los casos sólo podemos calificar de vergonzosa (no hay un espectáculo más patético que ver a los líderes políticos descalificándose mutuamente en lugar de buscar de manera conjunta soluciones a los problemas de la sociedad que han de regir); los líderes sociales, ofreciendo una imagen de esfuerzo y trabajo; los medios de comunicación, ofreciendo unos programas y noticias de calado social y no series de tele basura; la escuela, ofreciendo programas basados en los valores y el respecto y no en la mera consecución de conocimientos.
Sólo así aprenderemos a vivir juntos y en paz. Aprender a vivir juntos y en paz no se logra, ni ha logrado, por resolución[4] o por orden ministerial[5], por promulgar una Ley[6] o pintando muchas blancas palomas o pronunciando bellas palabras, sin duda cargadas de indudables buenas voluntades y voluntarismo, como la propia sociedad se encarga día a día de demostrarlo.

Un mundo mejor

Tal vez tardemos en conseguir que esta sociedad educadora sea una realidad. Tal vez tenga que pasar mucho tiempo o deteriorarse aún más para poder reaccionar. Mientras, los que pensamos que cabe un mundo mejor seguiremos luchando por conseguirlo.
Tal vez los actores que podrían realizar el cambio no lo hagan, pero eso no implica que los maestros y educadores lo intentemos. Que intentemos con todas nuestras fuerzas llenar la mente de los niños que educamos de normas, valores, conceptos y comportamientos hacia la asunción de la paz y el rechazo a la violencia como componentes esenciales de su personalidad. Y esto hemos de hacerlo en el momento que el niño forma su personalidad, no después, como la investigación científica dicta.
Por ello hemos de hacer que los sistemas educativos contemplen la Educación para la Paz como una prioridad, y que ésta se inicie cuando empieza la educación, que no es otro momento que el mismo momento del nacimiento.
Si los sistemas educativos no lo hacen (en definitiva las disposiciones de los gobiernos), lo tendremos que hacer nosotros, los maestros, las ONGs, los auténticos sembradores de la paz.
Os invitamos a todos los agentes sociales y, en especial, a todos los maestros y educadores a educar para la solidaridad, la responsabilidad, la tolerancia, la creatividad, la amistad, la confianza en uno mismo, la justicia, la laboriosidad, la independencia, la compasión, el amor a la naturaleza, la libertad, la gratitud, la valentía….  En definitiva a convertir esta sociedad en una sociedad educadora.
Sólo conseguiremos un mundo mejorando la educación, y en eso los maestros y educadores tenemos un papel fundamental.

NOTA: La LOE (Ley Orgánica 2/2006 de 3 de Mayo de Educación) establece que uno de los principios en los que se inspira la actual Ley de Educación consiste en la transmisión y puesta en práctica de valores que favorezcan la libertad personal, la responsabilidad, la ciudadanía democrática, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad y la justicia, así como que ayuden a superar cualquier tipo de discriminación. Este principio solo es posible si a través del sistema educativo se transmiten y ejercitan los valores.


[1] El motivo, el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi, el hombre que con su lucha pacífica y sus acciones de no-violencia consiguió que la independencia de la India se hiciera realidad.

[2] También se conmemora la muerte de Martín Luther King

[3] El 7 de Septiembre de 2001, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que, a partir del 2002, el Día Internacional de la Paz sería celebrado cada  21 de septiembre (resolución 55/282)

[4] Resolución 55/282 de Naciones Unidas

[5] Orden Ministerial del 29 de noviembre de 1976

[6] Ley 27/2005, de 30 de Noviembre, de Fomento de la Educación y la Cultura de Paz. BOE núm 287, del Jueves 1 de Diciembre de 2005. Nº 19785.

 

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