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Un abrazo entre dos ciudades unidas por la Historia hace 200 años | |||||||||||
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Diez centros escolares de Almeida (Portugal) y Ciudad Rodrigo participan en un proyecto educativo sobre la Guerra de la Independencia y su bicentenario |
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Los
territorios fronterizos de Almeida, en Portugal, y Ciudad Rodrigo (Salamanca),
en España, vivieron de forma intensa la Guerra de la Independencia. En estas dos ciudades amuralladas tuvieron lugar varios asedios de vital importancia para la derrota francesa tras la invasión a comienzos del siglo XIX. El proyecto educativo “Almeida y Ciudad Rodrigo. Unidas por la Historia” da a conocer a los escolares la importancia de aquellos acontecimientos y les enseña a valorar la paz. |
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En
los próximos años se celebrará el Bicentenario de los acontecimientos
históricos ocurridos en estas localidades. Con el objetivo de preparar
a los escolares de la zona para esta conmemoración, la Fundación Ciudad
Rodrigo 2006 ha puesto en marcha, en el primer trimestre del presente
curso escolar, 2007-2008, el proyecto “Almeida y Ciudad Rodrigo. Unidas
por la historia”. El juego “El
Asedio de Ciudad Almedrigo” es un juego de mesa en el que aparece una
ciudad amurallada que cuenta con un Castillo y una Catedral, similar a
las ciudades de Almeida y Ciudad Rodrigo, con arrabales, un río y un puente.
Para acceder y defender el castillo hay dos caminos diferentes. Cada camino
tiene 27 casillas. Los alumnos se deben distribuir en dos grupos de atacantes
y defensores. Cada equipo está formado por tres personas. A los alumnos
se les explica que la guarnición de la fortaleza está preparada para la
defensa, pues lleva muchos meses trabajando para reforzar las murallas
y fortificar los suburbios. También, se les dice que el asaltante se
dispone a cavar las trincheras que le permitirán colocar sus enormes cañones
de asedio. Se les pide que se pongan en el lugar de los ejércitos que
tienen que defender o asediar la ciudad, aunque, afortunadamente de forma
pacífica, demostrando sus conocimientos de historia. Por esta razón, los
alumnos se deben dividir en dos ejércitos (defensor y atacante). El defensor
juega sobre las casillas de color amarillo y el atacante sobre los marrones.
Cada equipo dispone de cuatro fichas que deberán llegar hasta la casilla
que contiene la V de victoria. Se tira el dado, pero antes de avanzar
era necesario responder correctamente a una pregunta o superar una prueba.
Si se acierta la pregunta, se avanza y se sigue tirando. Las pruebas vienen
determinadas por una letra: la M correspondía a Minas, B barro, E epidemia,
A Artillería, R refuerzos, S suburbio y V victoria. Dos ciudades contra Napoleón En
1809, el imperio de Napoleón Bonaparte se encontraba en plena expansión.
El emperador francés era el dueño de Europa y sus invencibles tropas habían
derrotado a rusos, austriacos y prusianos. Sin embargo, no todo eran victorias.
En la Península Ibérica, españoles y portugueses, apoyados por el ejército
británico, se resistían a la ocupación francesa. En el verano de 1808,
los ejércitos de Napoleón perdieron dos importantes batallas, Bailén,
en España, y Vimeiro, en Portugal. Como consecuencia, a finales de 1809,
Napoleón decidió formar un ejército poderoso para invadir Portugal, a
las órdenes de los Mariscales Massena y Ney. El abrazo a la muralla Para
culminar la realización del proyecto, la Fundación Ciudad Rodrigo 2006
organizó una jornada de convivencia entre escolares de España y Portugal,
que tuvo lugar el día 31 de octubre de 2007. En esta jornada se incluyeron
diversas actividades: un gran juego, teatro y el abrazo a la muralla.
Entre las diez y las doce de la mañana, 500 escolares españoles y portugueses
participaron en un Gran Juego. Se formaron tres equipos de ocho alumnos
cada uno. Cada colegio participante presentó dos alumnos para formar estos
equipos. Con un dado y fichas gigantes, y casillas también de grandes
dimensiones, se representó un tablero en el suelo, similar al juego de
mesa que ellos habían practicado en clase. A cada casilla le correspondía
una pregunta. El equipo debía deliberar en grupo y responder a través
de un portavoz. Si acertaba la pregunta, avanzaba casilla y si no se quedaba
donde estaba. Las letras correspondían a diferentes pruebas, esta vez
de carácter práctico: como batalla de bolas, transportar a los heridos
en camillas, resolver jeroglíficos o buscar botas militares. Al finalizar
el juego, se leyó un Manifiesto por la Paz también realizado por escolares. Rebeca
Jerez Hernández
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