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Madrid.
G. A.
El Instituto
Español de Oceanografía (IEO) ha realizado un estudio sobre el Cambio
climático en el Mediterráneo Español, en el que se reflejan los resultados
de “un riguroso análisis científico” sobre la información recogida por
este organismo, a través de sus diferentes sistemas de observación marinos,
desde hace más de seis décadas. También han colaborado el Instituto de
Ciencias del Mar (ICM) y el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados,
(IMEDEA), ambos dependientes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
(CSIC), así como el Instituto Nacional de Meteorología (INM), Puertos
del Estado (PE), y las universidades de las Islas Baleares (UIB) y de
Málaga (UMA).
Este informe
hace referencia al “consenso científico casi generalizado” que existe
actualmente en torno a la idea de que nuestro modo de producción y consumo
energético está generando “una alteración climática global que provocará,
a su vez, serios impactos tanto sobre la Tierra como sobre los sistemas
socioeconómicos”. Y advierte que “el Mediterráneo no escapa a esta tendencia
global; más bien al contrario, es una zona especialmente vulnerable a
la actuación del hombre”, porque está particularmente expuesto a fenómenos
como “la concentración de la población en las zonas costeras, la explotación
pesquera, los impactos producidos por los sectores agrícola, industrial,
turístico y el tráfico marino”. Además, el cambio climático supone una
amenaza más “que puede alterar de forma importante sus condiciones físicas
y químicas del y, consecuentemente, las condiciones ambientales en las
que se desarrollan los seres vivos que lo habitan”.
Calentamiento
El
secretario de Estado de Universidades e Investigación, Miguel Ángel Quintanilla,
el director general del IEO, Enrique Tortosa, y el coordinador del equipo
del científicos que ha realizado el estudio, Manuel Vargas, han presentado
dicho informe, en el que se analizan datos oceanográficos y atmosféricos
recogidos por este organismo desde 1948. Desde ese año hasta mediados
de los 70 se produjo un descenso de la temperatura del aire y la temperatura
superficial del mar, mientras que desde entonces hasta la actualidad ha
cambiado esta tendencia con un fuerte ascenso térmico.
Sin embargo,
dicha subida no es uniforme y cambia en función de la profundidad de las
aguas. Así, el aumento medio de la temperatura superficial del mar en
el litoral mediterráneo español para el período 1948-2005 varía entre
0,12 y 0,5 grados centígrados (ºC), mientras que en profundidades intermedias
la temperatura aumentó desde 1949 al 2000 entre 0,5ºC y 0,2ºC, y la salinidad
entre 0,03 y 0,09 unidades. En las capas profundas la subida de la temperatura
osciló entre 0,03ºC y 0,1ºC y la de la salinidad entre 0,05 y 0,06 unidades.
Según Manuel
Vargas, “el incremento de temperatura de las capas intermedias y profundas
puede parecer pequeño, pero hay que tener en cuenta la alta inercia térmica
del mar, lo que implica que aumentos pequeños de temperatura requieran
que el agua absorba gigantescas cantidades de calor”. Además, el aumento
de salinidad “refleja la disminución de las precipitaciones en el Mediterráneo,
así como la merma del aporte de los ríos debido a las construcciones hidráulicas
realizadas en su cauces”.
El
agua gana terreno
Por
otra parte, el nivel del mar descenció en el Mediterráneo desde los años
50 hasta mediados los 90, debido a un “anómalo ascenso” de la presión
atmosférica. Pero el descenso de ésta desde entonces y la aceleración
de la subida de las temperaturas en la misma década coinciden con un “acusado
aumento” del nivel del mar de entre 2,5 y 10 milímetros al año. Por ello,
el crecimiento medio del nivel de sus aguas ha sido de 8 centímetros desde
1948, y a partir de la década de los 90 ha oscilado entre los 4 cms. que
ha registrado la costa catalana a los 16 cms. del Mar de Alborán y el
litoral andaluz. Estos datos cuadran con los cálculos del Panel Intergubernamental
de Cambio Climático (IPCC), auspiciado por la ONU, según el cual el nivel
de los océanos subió 17 cms. de promedio durante el siglo XX, y la temperatura
media aumentó 0,74ºC.
De momento,
las previsiones de cara al futuro no son muy optimistas. Si se mantiene
esta tendencia, el nivel del Mediterráneo podría subir entre 12,5 y 50
cms. en los próximos cincuenta años. Las consecuencias en las zonas litorales
bajas serían “muy serias” de cumplirse las predicciones menos pesimistas,
y “catastróficas” si se produce el temido incremento de medio metro. Aunque,
según ha advertido Enrique Tortosa, “todo depende de lo que hagamos”,
y de que la comunidad internacional rebaje “drásticamente” las emisiones
de CO2.
Por su parte,
Miguel Ángel Quintanilla ha manifestado que “estos estudios son para tomar
medidas, no para ver como desaparecen las playas”. Aunque también ha lanzado
un mensaje de esperanza al asegurar que el cambio climático “no esa sólo
una amenaza”, sino también “un problema ante el que debemos y podemos
buscar soluciones”. También ha asegurado que la investigación sobre este
problema “es una prioridad” del nuevo Plan Nacional de I+D.
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