En la presente colaboración, que se complementará con una segunda parte en el próximo número de Comunidad Escolar, su autora reflexiona sobre la situación actual de un factor tan determinante en el proceso educativo como es el referido a
la autonomía pedagógica de los centros, y dedica este primer artículo al proyecto educativo de centro, completando la colaboración con un segundo artículo sobre el proyecto curricular de etapa y la Programación docente.

La autonomía pedagógica
de los centros (I)

Clara Isabel Ibars Sainz
Profesora

A flexibilidad  del sistema educa-

tivo lleva aparejada necesariamente la concesión de un espacio propio de autonomía a los centros docentes. La exigencia que se le plantea de proporcionar una educación de calidad a todo el alumnado, teniendo al mismo tiempo en cuenta la diversidad de sus intereses, características y situaciones personales, obliga a reconocerle una capacidad de decisión que afecta tanto a su organización como a su modo de funcionamiento.
Aunque las Administraciones deban establecer el marco general en que debe desenvolverse la actividad educativa, los centros deben poseer un margen propio de autonomía que les permita adecuar su actuación a sus circunstancias concretas y a las características de su alumnado, con el objetivo de conseguir el éxito escolar de todos los estudiantes. Es necesario que la normativa combine ambos aspectos, estableciendo las normas comunes que todos tienen que respetar, así como el espacio de autonomía que se ha de conceder a los centros docentes.
La actividad de los centros docentes recae, en última instancia, en el profesorado que en ellos trabaja. Conseguir que todos los jóvenes desarrollen al máximo sus capacidades, en un marco de calidad y equidad, convertir los objetivos generales en logros concretos, adaptar el currículo y la acción educativa a las circunstancias específicas en que los centros se desenvuelven, conseguir que los padres y las madres se impliquen en la educación de sus hijos, no es posible sin un profesorado comprometido en su tarea. Uno de los distintos ámbitos de intervención del profesorado, es una toma de decisiones sobre la elaboración de los documentos de Autonomía Pedagógica de los centros, tal y como se recoge en el Real Decreto 82/1996, de 26 de enero, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de las Escuelas de Educación Infantil y de los Colegios de Educación Primaria en su Titulo IV, Capítulo I, referente a la Autonomía Pedagógica de los Centros, en el se precisa que “Los centros dispondrán de autonomía para definir el modelo de gestión organizativa y pedagógica, que deberá concretarse, en cada caso, mediante los correspondientes proyectos educativos, curriculares, y de sus respectivos reglamentos de régimen interior”.
La ley Orgánica de Educación de 3 de mayo de 2006, en el capítulo II, artículo 120  presta particular atención a esta autonomía, tanto en lo pedagógico, a través de la elaboración de sus proyectos educativos, como en lo que respecta a la gestión económica de los recursos y a la elaboración de sus normas de organización y funcionamiento.

Proyecto educativo de centro

La LOGSE reconoce a los centros la autonomía pedagógica para desarrollar y completar el currículo en el marco de su programación (preámbulo), permite que completen y desarrollen el currículo de los niveles, ciclos, grados y modalidades (art. 57.1) y posibilita que las Administraciones educativas fomenten la autonomía pedagógica y administrativa de los centros (art. 57.4). Lo que antes se consideraba como algo posible e interesante, ahora se convierte en algo obligatorio para todos los centros en la línea de "proporcionar un marco global a la Institución escolar que permita la actuación coordinada y eficaz del equipo docente".
 La LOE sigue en la misma línea y otorga mayor protagonismo a los órganos colegiados de control y gobierno de los centros, que son el Consejo Escolar, el Claustro de Profesores y los órganos de coordinación docente, y aborda las competencias de la dirección de los centros públicos, el procedimiento de selección de los directores y el reconocimiento de la función directiva., tal y como queda especificado en  el citado capítulo II de Autonomía de los centros en su Artículo 120 dice que  los centros docentes dispondrán de autonomía para elaborar, aprobar y ejecutar un proyecto educativo y un proyecto de gestión, así como las normas de organización y funcionamiento del centro  En dicha ley se define el proyecto educativo del centro.( Artículo 121.)  como el documento que recogerá los valores, los objetivos y las prioridades de actuación. Asimismo, incorporará la concreción de los currículos establecidos por la Administración educativa que corresponde fijar y aprobar al Claustro, así como el tratamiento transversal en las áreas, materias o módulos de la educación en valores y otras enseñanzas Dicho proyecto, que deberá tener en cuenta las características del entorno social y cultural del centro, recogerá la forma de atención a la diversidad del alumnado y la acción tutorial, así como el plan de convivencia, y deberá respetar el principio de no discriminación y de inclusión educativa como valores fundamentales, así como los principios y objetivos recogidos en esta Ley y en la Ley Orgánica 8/1985, de 3 de julio, Reguladora del Derecho a la Educación.
Podemos encontrar unas características que definen un Proyecto educativo, y estas notas las notas que caracterizan a un proyecto educativo son:
a) Ha de ser de centro: fruto del consenso y convergencia de todas las opiniones y posiciones de los diferentes miembros de la comunidad escolar. No debe ser un documento aprobado por mayoría absoluta, en el que haya vencedores y vencidos, sino asumido por todos, consensuado. En cualquier caso, esto no implica que sea un proceso de normalización en el centro por el que todos hagan lo mismo, sino que se plantea sobre una diversidad.
b) Se debe elaborar en equipo y con la participación de todos los miembros de la Comunidad Escolar. Nunca podrá ser de todos si no participan todos en su elaboración.
c) Aglutina todos los ámbitos de funcionamiento del centro, no siendo ni un simple enunciado de postulados ideológicos ni una relación de líneas pedagógicas.
d) Debe servir de punto de referencia en la elaboración de los sucesivos documentos o instrumentos para desarrollar el proceso educativo en un centro. O sea, tiene que ser vinculante...
e) Es un documento propio, singular de cada centro, enmarcado en su contexto específico que va a determinar su planteamiento, contenido y desarrollo No puede haber dos proyectos educativos iguales, ya que cada centro es diferente, marcado determinantemente por su contexto exterior y su propia cultura.
f) Tiene que ser breve y de fácil manejo, que pueda consultarse con facilidad y comodidad. No se trata de hacer una ley, amplia y farragosa, para que nadie entienda nada ni se pueda concretar posteriormente.
g) No debe concretarse demasiado, se tiene que quedar en un marco de intenciones, aunque eso sí claras y que sirvan de referencia para explicitarlas en el reglamento de régimen interior, en el diseño curricular y en los planes anuales de centro. Un Proyecto Educativo de Centro nunca deberá ser un documento en el que se recoja de modo exhaustivo todos los detalles del centro, desde el nombre de los profesores hasta las programaciones.
h) Es un proyecto, no es algo acabado y definitivo, sino que se puede ir modificando, en relación con nuevas necesidades o cambios en su contexto. Tampoco busquemos proyectos ideales o tipo, no existen, solamente hay UN proyecto para UN centro, determinado por todas las distintas circunstancias que confluyen en él.

Marco legal

En los últimos años, por citar la referencia histórica más reciente, el ordenamiento jurídico ha recogido en menor o mayor medida este principio de la autonomía de los centros escolares en los ámbitos de autonomía a los que nos referimos habitualmente: curricular, pedagógico, económico, organizativo, de gestión de personal, etc.
La Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE) recoge explícitamente la autonomía de centros escolares determinando en su artículo 15, que los centros tendrán autonomía para establecer materias optativas, adaptar los programas a las características del medio (...), adoptar métodos de enseñanza y organizar actividades culturales y extraescolares. Se trata de una autonomía escasa y referida en exclusiva al ámbito cultural y metodológico, sin que exista referencia alguna al concepto de autonomía organizativa, económica o de gestión.
La Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) ratifica el principio de autonomía, aunque lo sigue situando dentro de los límites de la actuación pedagógica de los centros. Establecía que las Administraciones Educativas fomentarán la autonomía pedagógica y organizativa de los centros y favorecerán y estimularán el trabajo en equipo de los profesores. Por otra parte, se refería también a que los centros docentes estarán dotados de los recursos educativos, humanos y materiales necesarios para garantizar una enseñanza de calidad, y dispondrán de autonomía en su gestión económica en los términos establecidos en las leyes.
Posteriormente, la Ley Orgánica 9/1995, de 20 de noviembre, de la participación, la evaluación y el gobierno de los centros docentes, ha introducido, para garantizar una enseñanza de calidad, nuevos mandatos a los poderes públicos sobre fomento de la participación de la comunidad educativa en la organización y Gobierno de los centros docentes sostenidos con fondos públicos y en la definición de su proyecto educativo, sobre el apoyo al funcionamiento de los órganos de Gobierno de los mismos centros y sobre el establecimiento de procedimientos para la evaluación del sistema educativo, de los centros, de la labor docente, de los cargos directivos y de la actuación de la propia Administración Educativa.
El Real Decreto 82/1996, de 26 de enero, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de las Escuelas de Educación Infantil y de los Colegios de Educación Primaria en el Artículo 47, relativo a la Autonomía pedagógica de los centros, dice que “los centros dispondrán de autonomía para definir el modelo de gestión organizativa y pedagógica, que deberá concretarse, en cada caso, mediante los correspondientes proyectos educativos, curriculares, y de sus respectivos reglamentos de régimen interior”, dedicando su Artículo 48 al Proyecto educativo.
La Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), desarrolla el principio de autonomía de los centros educativos en los ámbitos pedagógico, organizativo y de gestión, indicando que los centros dispondrán de la necesaria autonomía pedagógica, organizativa y de gestión económica para favorecer la mejora continua de la educación. Las administraciones educativas, en el ámbito de sus competencias, fomentarán esta autonomía y estimularán el trabajo en equipo del profesorado. Los centros estarán dotados de personal y de recursos educativos y materiales necesarios para garantizar una enseñanza de calidad.

 

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