Invertir más en educación

Sindicatos de profesores, asociaciones de padres y patronales analizan los resultados del informa PISA 2006

Los principales sindicatos de profesores, confederaciones de padres y patronales han analizado llegado a diferentes conclusiones tras analizar los resultados del informe PISA. Mientras algunos creen que los estudiantes españoles quedan en muy mal lugar, y culpan al actual Gobierno del deterioro de nuestro sistema escolar, otras organizaciones relativizan estos datos y creen que el trabajo sólo valora
aspectos parciales y concretos de proceso educativo. Aunque todos coinciden al reclamar más inversiones públicas y un pacto social para la enseñanza en nuestro país.
Las principales organizaciones del ámbito escolar piden más recursos económicos y humanos para la enseñanza, y reclaman un pacto social y político sobre educación. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. ARIANES
Ante los “bajos resultados” del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes de la OCDE (PISA) relativos a España en el año 2006, el sindicato ANPE considera “imprescindible” aumentar el gasto público en educación hasta el 6% del Producto Interior Bruto (PIB), y “abordar un pacto de estado por la educación que vertebre y estabilice el sistema educativo”. Esta organización cree que “los datos de la UNESCO que evalúan la tasa neta de escolarización de la población, y nos sitúan entre los 51 países con más alto índice de desarrollo de la educación, no pueden servirnos de excusa para permanecer estancados en resultados similares a los del año 2003”. Y añade que el hecho de que esos índices de escolarización crezcan en España “no equivale la que garantice para todos los alumnos los niveles de excelencia educativa exigibles”.
ANPE dice que hay que “apostar decididamente” por la calidad de la enseñanza pública, “que precisa de los mayores medios y recursos por ser la que está afrontando en primera línea los nuevos retos sociales”, y evitar “la constante irrupción del debate político en la escena educativa”. También pide “una reforma eficaz que, partiendo del refuerzo a las materias instrumentales básicas en la Enseñanza Primaria, diseñe una nueva estructura para la Secundaria y el Bachillerato”. Afirma que  hay que  “potenciar un nuevo modelo educativo que se fundamente en la exigencia y el esfuerzo en el aprendizaje”, y reclama “una toma de postura clara de la administración a favor del profesorado, con un aumento de la valoración social de la tarea docente”.

Servicio público

También la Federación de Enseñanza de CC.OO ha pedido a las administraciones central y autonómicas “que presten más atención al servicio público de la enseñanza, en un momento en que prosigue la incorporación a éste de escolares procedentes de la inmigración económica, y en el que el sistema educativo está especialmente necesitado de programas de atención a la diversidad e individualizada”. Cree que el informe PISA de 2006 ratifica la tendencia de los anteriores “en cuanto a la deficiente situación del sistema educativo español, que se mantiene en la cola de los países europeos”, y propone un acuerdo financiero entre el Gobierno central y las comunidades autónomas para incrementar los recursos y “combatir los actuales desequilibrios interterritoriales”.
CC.OO considera “inadmisible que algunas comunidades inviertan en educación menos de un 2% del PIB cuando la media de los países de la UE es del 6%”, y reclama al Gobierno que incremente el gasto educativo hasta alcanzar dicho porcentaje. También quiere un “plan de choque para la ESO, la implantación de medidas de atención a la diversidad, de refuerzo y apoyo, así como desdobles “para los grupos de menor nivel”, reducción de las ratios e incremento de las plantillas de los centros. Por último, reivindica un estatuto que establezca las condiciones laborales del profesorado y una “carrera profesional capaz de incentivar su cada vez más difícil trabajo”, con un “verdadero” sistema de promoción que estimule su formación permanente.

Datos parciales

La Federación de Trabajadores de la Enseñanza de UGT (FETE-UGT) llega a la conclusión de que, según los resultados de este informe, “nuestro sistema educativo no funciona, ya que los alumnos vuelven a sacar en ciencias la misma puntuación media que en 2003”, y con 488 puntos España ocupa el puesto 31 de una lista de 57 países. Pero también recuerda que PISA “no transmite la complejidad ni la amplitud de la educación de un estado, ya que tan sólo mide resultados en ciencias, lectura y matemáticas”, es “una simple foto instantánea de determinadas materias, pero no evalúa “el rendimiento de los estudiantes a lo largo de todo el ciclo educativo”. En todo caso, advierte que “es un informe más que no puede convertirse en motor del cambio de las políticas educativas de cada país”.
Según FETE-UGT, los países que obtienen mejores resultados en ciencias “tienen sistemas educativos semejantes al español, pero potencian la inclusividad, la educación en valores, la autonomía pedagógica y organizativa, etc”, y su financiación “posibilita una enseñanza más individualizada y con más apoyos a la diversidad”. Además, recuerda que en nuestro país la educación está descentralizada, y “las comunidades autónomas que tienen buena financiación tienen menor índice de fracaso escolar”.  Y pide medidas de atención a la diversidad, sobre todo en la ESO, un Bachillerato más flexible, mejora de la formación inicial y permanente del profesorado y mayor inversión en educación.

Desdramatizar

La Confederación de STES-intersindical piensa que “desdramatizar PISA y relativizar la importancia de este informe, uno más sobre educación, que refleja aspectos parciales y muy concretos y establece un ranking sin explicar los condicionantes que rodean al proceso educativo”. Entiende que el sistema escolar español en su conjunto “no suspende, como parece que se quiere trasladar a la opinión pública”, ya que “España obtiene 488 puntos en Ciencias, siendo la media de la OCDE de 491, y 410 el límite máximo de competencias, o sea, el suspenso, y lo mismo se puede decir de los demás indicadores”.
Según los STES-i, “el sistema educativo funciona y el profesorado cumple bien con su labor, aunque las condiciones en que éste desempeña su cometido disten mucho de ser óptimas, y se carezca de una política decidida de apoyo a la educación y la docencia, y de inversiones en la escuela pública”. Esta organización recuerda que aunque España es la octava potencia económica del mundo, sólo destina el 4,7% del PIB a educación, cuando la media de los países de nuestro entorno es del 5,8%. Y pide que se alcance el 7% en la próxima legislatura, para poder reducir el número de alumnos por aula; mejorar las plantillas y contratar trabajadores sociales; mejorar la formación del profesorado en aspectos como prevención y resolución de conflictos; y potenciar la autonomía pedagógica de los centros”.
La Federación de Enseñanza de USO advierte igualmente que estos resultados no pueden reducirse a “un mero análisis estadístico o escalafón”, pero sí cree que demuestran que la educación española necesita “menos política y medidas más profesionales”. Por ello, dice que hay que “contar más y mejor” con los educadores, “que son los que están al pie del cañón y los que mejor conocen las fortalezas y debilidades de los alumnos”. También afirma que los cambios legislativos “constantes y la atomización del sistema educativo no contribuyen a que tenga la estabilidad que reclaman los docentes”. Y reivindica “el ansiado pacto social por la educación, que aparcaría la constante sensación de provisionalidad que se da en la enseñanza española”.

En el promedio de la OCDE

Por su parte, las dos principales organizaciones de padres de alumnos han realizado lecturas muy diferentes de los datos que revela el informe PISA. La CEAPA ha calificado esos resultados como “acordes al nivel socioeconómico y cultural de nuestro país”, y cree que nos sitúan “en el promedio de los países de la OCDE”. Recuerda que el responsable de PISA, Andreas Schleicher ha reconocido que “España es un país que ha mejorado su educación muy rápidamente”, y afirma que “en el diagnóstico de estos resultados hay que tener en cuenta el retraso económico y cultural que ha sufrido tradicionalmente nuestro país”. También dice que otro elemento importante es la “incorporación continua” de inmigrantes al sistema educativo, “lo que provoca una distorsión en los resultados”, ya que mientras en otros países dicha incorporación “ha sido gradual en décadas”, en España se ha producido “en pocos años”.
Según esta Confederación laica de padres, el informe constata que “el rendimiento educativo de los alumnos está relacionado de manera muy directa e intensa con el estatus social, económico y cultural de las familias”. Por todo ello, pide a las organizaciones políticas sociales y educativas “que analicen con rigor este informe y no caigan en interpretaciones partidistas que simplifican la realidad”. Y reclama más recursos para la escuela pública que permitan “reforzar la calidad y equidad” del sistema educativo, mejorando la formación inicial y permanente del profesorado, reforzar las tutorías, incorporar profesores de apoyo, reducir las ratios, extender los programas de refuerzo, orientación y apoyo a todos los centros, relanzar el Plan de Fomento de la Lectura, atender a la diversidad y extender la educación de 0 a 3 años en la red pública.

Sistema ineficaz

La CONCAPA considera que “los pobrísimos resultados” que obtienen nuestros escolares eran “absolutamente predecibles”, y responsabiliza de ello al actual Gobierno “por mantener un sistema educativo ineficaz e ineficiente, que no sólo ha impedido la mejora de nuestros alumnos, sino que los ha mantenido en un declive que no parece tener fin”. Lamenta el hecho de que “en cuestiones fundamentales, como es la comprensión lectora, los alumnos españoles continúan en imparable descenso”, y cree que “esta situación es preocupante y grave porque, mientras tanto, el resto de los países o mejoran sus resultados o, al menos, empiezan a poner freno a su falta de progresión”.
La Confederación católica de padres denuncia la “arrogancia” de la ministra de Educación por “calificar la actuación de los escolares españoles como positiva y aceptable, salvo en comprensión lectora, en la que se consuela con el descenso generalizado de todos los países que participan en el estudio”. Dice no conformarse con el “mal de muchos”, porque “las familias tenemos derecho a exigir la mejor formación posible para nuestros hijos”. Cree que “no todo es cuestión de presupuestos”, porque existen países que, con menor inversión educativa, obtienen unos resultados mucho mejores”. Y rechaza “unas declaraciones del Ministerio que pretenden trasladar a las familias la responsabilidad sobre la baja comprensión lectora de nuestros hijos”.

Inestabilidad

Las dos organizaciones que representan a las Escuelas Católicas, FERE-CECA y EyG, se sitúan entre las valoraciones más pesimistas y las más optimistas, y creen que “PISA vuelve a revelar que la educación española obtiene resultados mejorables y necesita un cambio sustancial, más evidente cuando se confirma que su evaluación sigue en unos términos muy parecidos a los del anterior informe de 2003”. También creen “que resultados como el retroceso en lectura y el estancamiento en ciencias permiten corroborar lo negativamente que nos afecta la inestabilidad de nuestro sistema educativo” que, en su opinión, se demuestra con los procesos de elaboración y aplicación de sucesivas leyes como la LOCE y la LOE, mientras “no parece existir propósito de enmienda y pocos contemplan la posibilidad de llegar a un pacto social y político por la educación”.
Estas organizaciones reconocen que “España ha mejorado su educación en poco tiempo y hemos avanzado en la extensión de la escolarización y la erradicación del analfabetismo”. Pero advierten que “aún estamos retrasados” y la calidad “sigue siendo nuestra asignatura pendiente”. Dicen que hay que incidir en la mejora de la formación de los docentes, aunque aseguran que el aumento de la inversión educativa tiene que ser “rentable y eficaz”, financiando “las buenas prácticas” y abandonando las que resulten “ineficaces y costosas”. También desatacan las “notables diferencias” en los resultados de las diferentes comunidades autónomas, lo que confirma que éstas “tienen instrumentos más que suficientes para mejorar la calidad de la educación, por lo que las responsabilidades de estos resultados deben ser compartidas”. Por último, afirman que la implicación de las familias en la educación “es imprescindible”.

Enseñanza privada

La CECE culpa de los malos resultados a la LOGSE, la ley educativa que promulgó el PSOE en 1990 y, en declaraciones a la agencia EFE, dice que la solución a los problemas del sistema educativo está en la enseñanza privada. Esta patronal destaca los resultados en ciencias de los alumnos de centros privados (513 puntos) en comparación con los públicos (475), y piensa que, con estos datos, la enseñanza privada española estaría en el puesto 16º entre los 57 países  objeto de este estudio, mientras que la pública sólo llegaría al 41º lugar.
En su opinión “está claro que la culpa la tiene el modo en que se estructura desde hace años nuestro sistema, que logra desanimar a cuantos lo integran”. Cree que “la LOGSE y su prolongación en la LOE (ambas promulgadas por el PSOE) “están a la cabeza a la hora de concretar culpables”. Y pide “privatizar la enseñanza” porque, entiende, “parece obvio que los centros privados consiguen resultados comparables con los más altos del informe PISA”.

 

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