En el presente artículo, su autora señala que la importancia de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos reside en que con ella se pretenden remediar todos los aspectos negativos que se producen tanto fuera como dentro de las aulas, y argumenta que contempla contenidos tan
relevantes como son el respeto, la tolerancia, el comportamiento cívico, la paz, la justicia y el fomento del diálogo como única vía para la resolución de conflictos, determinantes para la pretensión de educar a las nuevas generaciones para la convivencia, dentro de una cultura democrática.

La importancia en el currículo de ESO de la Educación
para la Ciudadanía

Marta Martín Rodríguez
Licenciada en Filología Hispánica

ÍA  tras día nos damos cuenta de

la necesidad de tratar desde el aula los temas éticos y los problemas de convivencia, de prevenir disfunciones sociales y de aumentar el capital cívico. La inclusión en el currículo de Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos trata de atender esta importante necesidad. Cada vez que surge un problema en la escuela o fuera de su ámbito de actuación, volvemos la vista atrás exigiendo explicaciones y posibles soluciones, por ello esta asignatura debería ser la respuesta a esa demanda.
El nuevo sistema educativo está atravesando una variada y compleja transformación, tanto a nivel de principios psicopedagógicos, como de organización y funcionamiento de los centros.
La finalidad del período educacional es lograr que los alumnos adquieran elementos básicos de la cultura, especialmente en sus aspectos humanístico, artístico, científico y tecnológico, pero no debemos de dejar de prestar también una gran atención en desarrollar y consolidar en los mismos, hábitos de estudio y de trabajo, además de prepararles para su incorporación a estudios progresivos y su inserción laboral para el ejercicio de sus derechos y obligaciones en la vida como ciudadanos.
Para acometer con éxito los retos de este nuevo contexto social y económico se han establecido algunas medidas encaminadas a fomentar la mejora de la calidad del sistema educativo a través de la Ley Orgánica de Educación (L.O.E.). Estas medidas giran en torno a unos ejes fundamentales como son el fomento de los valores, el respeto a los principios democráticos, a los derechos, a las libertades fundamentales, a todo aquello relacionado con las habilidades sociales, la sensibilidad, tolerancia y el esfuerzo. Es en este contexto donde entra a cobrar una verdadera importancia la asignatura de Educación para la Ciudadanía y Derechos Humanos, que aparece en el currículo como una oportunidad para aumentar el capital cívico desde el sistema educativo y prevenir disfunciones sociales. En dicha asignatura se tocarán materias como la justicia, la dignidad del individuo, la responsabilidad, la conciencia cívica, las normas, y los derechos y deberes entre otras.
Entre los objetivos de esta asignatura estaría el llevar a cabo por parte de los alumnos la puesta en práctica de sus derechos y también de sus deberes en cuanto al respeto hacia los demás, la práctica de la tolerancia, la cooperación y la solidaridad entre las personas y grupos. Para ello se deberá fomentar el diálogo desde las mismas aulas, afianzando los derechos humanos como valores comunes de una sociedad plural.

Respeto

La disciplina, el estudio y el trabajo individual y en equipo son razones de gran peso a trabajar en este campo, y por consiguiente es una condición necesaria para la realización eficaz de las tareas del aprendizaje y como medio de desarrollo personal.
Debe prestarse una gran atención al respeto entre los individuos, independientemente de la diferencia de sexos. Dado que nos encontramos en una sociedad plural e igualitaria, hay que partir de la base de que todos vivimos en igualdad de derechos y oportunidades. Con ello el alumnado tendrá que rechazar los estereotipos que supongan discriminación entre hombres y mujeres.
Dado que el tema de la violencia es tan acusado en el ámbito de la educación, el profesor deberá fortalecer las capacidades afectivas de los alumnos en todos los ámbitos de su personalidad y en sus relaciones con los demás. Para ello se fomentará las relaciones con otras personas y la integración de forma participativa en actividades de grupo con actitudes solidarias y tolerantes.
Como se trataría de una asignatura del currículo debemos de partir de una serie de objetivos y contenidos, así como sus criterios de evaluación correspondientes.
Dependiendo del área del currículo a trabajar se irán integrando de forma transversal, reflejando los principios de igualdad de derechos entre los sexos y rechazando todo tipo de discriminación negativa, respeto a las diversas culturas.
La escuela no debe concebirse exclusivamente como un pozo de conocimientos, sino también como fuente socializadora, de ahí que se le atribuya la misión de mejorar la sociedad educando, de una manera pacífica, justa, respetuosa y responsable.
La asignatura de Educación para la ciudadanía y derechos humanos se relaciona directamente con la competencia social y ciudadana pero, además, contribuye a desarrollar algunos aspectos destacados de otras competencias básicas.

Vivir en sociedad

En la materia se propicia la adquisición de habilidades para vivir en sociedad y para ejercer la ciudadanía democrática. Además de contribuir a reforzar la autoestima y la identidad personal, favorece el desarrollo de habilidades que permiten participar, tomar decisiones, elegir la forma adecuada de comportarse en determinadas situaciones. Se contribuye también a la competencia a partir de la adquisición del conocimiento de los fundamentos, de los modos de organización de los estados, de las sociedades democráticas y de otros contenidos específicos como la evolución histórica de los derechos humanos y la forma en que se concretan y se respetan o se vulneran en el mundo actual, particularmente, en casos de conflictos.
Al ser contenidos específicos los relacionados con el conocimiento de la pluralidad social y el carácter de la globalización y las implicaciones que comporta para los ciudadanos, facilitará a los alumnos y alumnas instrumentos para construir, aceptar y practicar normas de convivencia acordes con los valores democráticos, ejercitar los derechos y libertades, asumir las responsabilidades y deberes cívicos y, en definitiva, participar activa y plenamente en la vida cívica. La Educación para la ciudadanía contribuye al desarrollo de la competencia de aprender fomentando la conciencia de las propias capacidades a través de la educación afectivo-emocional y las relaciones entre inteligencia, emociones y sentimientos. Asimismo, el estímulo de las habilidades sociales, el impulso del trabajo en equipo, el uso sistemático de la argumentación y la síntesis de las ideas propias y ajenas. Debemos de saber que los valores morales son fundamentales e imprescindibles para llevar una vida cargada de felicidad. Por eso mismo los hemos protegido con los derechos humanos, que son aquellos que garantizan el derecho de cada persona a disfrutarlos, así como también, la obligación de defenderlos.
En definitiva, diremos que con la asignatura de Educación para la Ciudadanía y derechos humanos se pondrán de relieve no sólo los problemas visibles todavía en nuestra época, sino también se tratará de educar a los jóvenes de hoy para la resolución de los conflictos que acarrean, en mejora de una vida de bienestar, amparada en la ley, en respeto, para así construir junto con los jóvenes un proyecto común.

Bibliografía:

- Beltrán, J. y Otros (1987) Psicología de la Educación. Madrid: EUDEMA (libro).
- Calvo, A. R. (2.003): "Problemas de convivencia en los centros educativos. Análisis e intervención". Madrid. EOS (artículo).
- Carr, W. (1996) "Educación y democracia ante el desafío postmoderno", en Varios Volver a pensar la educación, vol. I Madrid: Morata, pp. 96-111 (artículo).

 

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