Mas de 400 expertos analizan la construcción de la ciudadanía

Un congreso examina los valores cívicos desde el ámbito de la familia

La educación ciudadana, como estrategia para construir sociedades más maduras, más críticas y más conscientes de su realidad era el tema central del congreso “Familias: construyendo ciudadanía,
que ha reunido en Madrid a más de 400 expertos educativos y sociales.
Amparo Valcarce, en un momento de la clausura del encuentro.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
“Los poderes públicos deben establecer una estrategia de integración, a través de la alfabetización en el idioma del país de acogida”, manifestó Sami Naïr en la conferencia inaugural de este Congreso, organizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Este catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad París 8, se muestra partidario de una política de acceso a la ciudadanía, basada en la aceptación de la diversidad y de unos valores colectivos negociables. Durante su intervención, analizó los efectos de las diferentes políticas de inmigración que se han desarrollado en las últimas décadas y criticó el modelo británico, asegurando que es “un verdadero peligro para Europa”, ya que es individualista, basado en una competitividad sin límites, diferencialista, comunitarista y etnicista. Además, considera que ofrece un terreno muy “favorable al racismo y a la diferenciación jeráquica de los grupos sociales”. Sin embargo, el ejemplo brasileño de multietnicidad y diversidad humana es “la única vía realista para conciliar, al modo europeo, las mutaciones étnicas de hoy y mañana”.
Por su parte, Fadhila Mamad, directora del Servicio de Mediación Social del Ayuntamiento de Madrid, aseguró que “los plenos derechos de ciudadanía en España pasan por la obtención de la nacionalidad, algo ya obsoleto, porque ya somos millones las personas consideradas trasnacionales”. No obstante, apuntó que el Estado tiene el deber de “fomentar diálogos constructivos sobre lo que queremos que sea España y sobre lo que supone España para casi el 10% de la población, que son de origen extranjero”.

Nuevas familias

En el transcurso de la mesa redonda “Familias y ciudadanía”, la socióloga Inés Alberdi realizó un retrato de la configuración actual de la familia española y señaló que el tipo de hogar más frecuente es el de pareja con hijos (48,5%), aunque los hogares monoparentales han aumentado un 7%.
Asimismo, Javier Elzo especificó que los valores familiares clave con la competencia personal, la racionalidad, la solidaridad, la espiritualidad, la tolerancia activa y “la necesaria intolerancia”. También reveló que existe un 15% de familias españolas que calificó como “conflictivas”, en las que no existe transmisión de valores de padres a hijos y sus miembros mantienen una relación conflictiva.
La emancipación infantil fue el tema elegido por la socióloga de la Universidad de Le Havre, Sandra Gaviria, quien precisó que los jóvenes españoles poseen un sentimiento de pertenencia a su país muy elevado, constatado por una escasa movilidad, que se une al retraso en la edad de emancipación, situación radicalmente distinta de la de otros países europeos.

Participación cívica

Para el sociólogo Imanol Zubero, “las sociedades occidentales más desarrolladas están experimentando un fuerte declive del compromiso cívico” y mostró su preocupación por “la creciente debilidad del compromiso ciudadano”. Este profesor de la Universidad del País Vasco afirmó que “las nuevas generaciones rechazan la política y la participación tradicional, pero no son apolíticos, mucho menos inactivos”.
En esta mesa redonda también intervino Angel Santos, representante de la Coordinadora Infantil y Juvenil de Tiempo Libre de Vallecas, quien apuesta por “cuestionar los esquemas tradicionales de participación juvenil, porque lo que en un momento fue válido, hoy no tiene por qué serlo”. Así como, considera que “las entidades sociales suponen un espacio de formación, de acción, de diversión; crean un hábito para trabajar juntos y educan en la participación”. Asimismo, Teresa Mogín planteó el papel de la mujer en la sociedad civil y, desde el enfoque de la participación, advirtió que “no cabe minusvalorar los obstáculos actuales, como son los dificultades para las mujeres para compatibilizar su vida laboral y personal”.

Déficit democrático

En su conferencia, Joan Subirats analizó la dimensión política de los cambios sociales, económicos y políticos y el papel de la ciudadanía. Según este catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona, en la actualidad vivimos en “un estado-nación desregulador, reactivo a los dictados de la globalización económica” y es “en este nuevo contexto donde debemos situar los posibles déficit de la democracia representativa, que se basan en un vaciamiento creciente de nuestra capacidad de influir en la acción del gobierno”.
“Estamos en un camino lento, pero seguro para aumentar la capacidad de acción e iniciativa de los jóvenes”, afirmó José Antonio Marina. Para este filósofo, la sociedad tiende a “disminuir el nivel de molestia soportable, lo que provoca que estemos creando niños frágiles y muy vulnerables que en situaciones donde creen no soportar más, deciden que si no pueden cambiar la situación, cambiarán al menos su estado de ánimo”. También hizo referencia a la educación para la prevención de los consumos, “que debe mirarse desde una óptica ética y no tanto desde el ámbito médico, ya que es necesario educar antes de que se produzcan los problemas”. Entre las competencias básicas que debe tener una persona para ser un buen ciudadano, citó la lingüística, para resolver conflictos, numérica, científica, cultural, la capacidad de aprender cosas nuevas, la competencia emprendedora y la capacidad para desarrollar habilidades sociales y ciudadanas.

Abstención

De igual modo, Vicente Verdú opina que “la política se ha convertido en un ritual que disfraza el poder de lo económico y el vicio del poder”. En su conferencia, este sociólogo y periodista aseguró que “la gente manifiesta su desapego no acudiendo a votar y con ello da a entender claramente, como cuando no compra, que detesta el producto”. A su juicio, “la única política con posibilidades de éxito es la que olvida la retórica del ciudadano y atiende al personal, traspasa los sujetos civiles y cuida de las personas”.
Mientras que para el sociólogo Enrique Arnanz “vivimos inmersos en la cultura de la satisfacción que es la cultura del consumo, reacia a cambios estructurales y que solo tolera pequeños avances y cambios estéticos”, Gonzalo Musitu, catedrático de Psicosociología Social de la Familia, asegura que “la ciudadanía no consiste únicamente en tener derechos, sino también en tener la capacidad y las oportunidades efectivas que garanticen su ejercicio”.

Solidaridad

En la jornada de clausura de este Congreso intervino Gilles Lipovetsky, quien sostiene que vivimos en la “sociedad del espectáculo”, donde para suscitar la colaboración ciudadana se necesitan grandes eventos mediáticos. Este filósofo francés considera que la UE debe afirmar su compromiso por la lucha con la solidaridad social que debe ser compatible con la economía.
Durante la clausura de este encuentro, Amparo Valcarce subrayó el papel de “formadores” de las familias, “como agentes que contribuyen a formar una identidad”. En su opinión, la solidaridad, el respeto y la tolerancia nos protegen frente a actitudes no cívicas. La secretaria de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad destacó los cambios que se han producido en España durante los últimos años, tanto en relación a la diversificación de modelos de convivencia familiar, como en la redistribución de los papeles en el seno familiar. También hizo referencia a las iniciativas del Gobierno para “incrementar las opciones de los ciudadanos y crear una existencia acorde con sus necesidades”, como el reglamento de la Ley de familias numerosas, las mejoras en las pensiones de viudedad y orfandad, la Ley de Dependencia y las nuevas prestaciones económicas por nacimiento o adopción. 

 

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