La escuela católica pide un pacto educativo

FERE-CECA y EyG reclaman una “financiación adecuada,
justa y razonable” para los centros concertados

La enseñanza católica reclama un pacto social y político en materia educativa, para evitar los vaivenes derivados de los cambios legislativos, según las conclusiones del Congreso de FERE-CECA y EyG. Ambas organizaciones están satisfechas con el sistema de conciertos, pero reclaman la actualización de la cuantía  de los módulos y también piden a los padres que trabajen con la escuela en la educación de sus hijos.
Este Congreso ha reunido en Madrid a más de 1.500 titulares y responsables de centros católicos.

Madrid. G. A.
La Federación Española de Religiosos de Enseñanza-Titulares de Centros Católicos (FERE-CECA) ha celebrado recientemente un Congreso que ha coincidido con su 50 aniversario, y que se ha desarrollado de forma simultánea con el IX Congreso de la patronal Educación y Gestión (EyG). Ambos se han celebrado bajo el lema “Tras 50 años... creemos en la educación”, y han reunido en Madrid a más de 1.500 representantes de instituciones titulares y responsables de centros docentes católicos, así como de organizaciones educativas españolas y europeas, patronales de la enseñanza, sindicatos, consejerías de Educación, y colectivos de profesores, padres y alumnos.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha inaugurado este encuentro, y ha afirmado que el 70% de los padres de esta región eligen los centros concertados para sus hijos. Por ello, ha dicho que su Gobierno quiere “garantizar la libertad de enseñanza” apoyando al sector concertado, y ha asegurado que antes de fin de año establecerá la normativa y financiación necesarias para permitir a estos colegios hacerse bilingües. Por su parte, el presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, Antonio Dorado, ha agradecido “el esfuerzo continuado y esperanzador de los que trabajan en la escuela católica por llevar a cabo un proyecto educativo, que merece el reconocimiento de la Iglesia y de toda la sociedad”.

Colaboración y diálogo

El secretario general de Educación, Alejandro Tiana, ha representado al MEC en la inauguración de este Congreso, y ha asegurado que el Ministerio va a “continuar colaborando” y “dialogando más allá de las discrepancias” con FERE-CECA en su tarea educativa, “por su importancia cuantitativa y cualitativa”, y para “hacer real el derecho a la educación de calidad”. También ha afirmado que el porcentaje de centros concertados en el territorio nacional ha crecido más en esta legislatura que en otras precedentes, que su equipo ha equiparado el salario de los profesores del primer ciclo de Educación Infantil con los del segundo, y ha apostado por la colaboración de las redes pública y privada en la escolarización de todos los alumnos, en un contexto de “pluralidad y cambio social crecientes”.
La presidenta de estas dos organizaciones de la enseñanza católica, Inmaculada Tuset ha reclamado una “financiación adecuada, justa y razonable”, para que los centros concertados puedan “atender las necesidades de todos los alumnos en las condiciones óptimas”, y para que la oferta educativa sea cada vez más plural y la libre elección de centros sea real”. Ha reiterado que la propuesta de las escuelas católicas incluye valores como la “calidad, equidad y libertad”, y ha añadido que estos principios pasan por la identidad católica de los centros, la formación continua de los profesores, una educación integral para todos los estudiantes y fórmulas diferenciadas según las condiciones del alumnado”.

Estabilidad

Durante las tres sesiones del Congreso se han impartido seis ponencias y se han celebrado dos paneles de debates entre expertos. De todas las actividades desarrolladas se han extraído unas conclusiones, en las que FERE y EyG piden a los partidos políticos, de cara a las próximas elecciones generales, que incluyan en sus programas “el necesario pacto social y político en materia educativa”. Dicho pacto debería “instaurar las líneas maestras que tendrían que presidir nuestro sistema educativo de manera estable, evitando los perniciosos vaivenes que viene generando la sucesión de cambios legislativos”.
La escuela católica es consciente de que se enfrenta hoy a “nuevos retos, cambios y transformaciones”. En ese contexto, cree que su futuro pasa por hacer “una oferta educativa diferenciada, de calidad y con valor para la sociedad y la Iglesia”, cuidando la educación moral, la educación en valores y la formación integral de los jóvenes. También considera que el fenómeno de la integración representa un desafío, y la realidad actual “exige cambios en la concepción del conocimiento, en el estilo docente y en la asunción de opciones organizativas y pedagógicas coherentes con un modelo de escuela inclusiva”.

Formar ciudadanos

Según estas conclusiones, “es tarea de la escuela preparar a las personas para participar de manera eficaz y constructiva en la vida social, política y profesional; en la vida local, nacional e internacional”. Educar para el ejercicio de los derechos y deberes fundamentales “requiere un nuevo tipo de educadores que sean auténticos especialistas y que, a su vez, sepan transmitir los valores de un proyecto educativo cristiano”. Y para “estimular la ciudadanía activa” hay que implicar a los alumnos en “proyectos solidarios y altruistas”, fomentando iniciativas de educación no formal”.
FERE y EyG advierten que desde hace algunos años “se está produciendo una quiebra de los mecanismos de socialización familiar que, en muchos casos, obliga a la escuela a asumir tareas propias de la familia”, y dicen que “padres y escuela no deben disputarse el ámbito educativo, sino trabajar unidos en esa importante misión de educar para la vida”. Por último, muestran su satisfacción por el sistema de conciertos, que ha permitido que su oferta educativa pueda llegar a todos, “independientemente de su nivel económico”. Aunque han pedido que se reforme su definición y articulación, así como la cuantía de los módulos “de forma que se garantice la libertad de la enseñanza”.

 

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