Esplendor de Mio Cid

La nueva edición del cantar aclara versos, amplía anotaciones y expande el significado de su trascendencia en la cultura nacional

Una erudición que sintetiza conocimientos aportados en las últimas décadas y unos avances tecnológicos que permiten la total legibilidad de sus versos hacen de esta edición del Cantar de Mio Cid, cuando cumple VIII siglos su manus- crito, un singular homenaje a su cálida y fértil presencia en nuestra literatura y nuestra historia.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
“Nunca se ha realizado una edición de un clásico español anotada y comentada como este Cantar de Mio Cid. Ni mi Quijote. Es un monumento a la filología, una  locura que trae el completo significado de

sus versos y el más exhaustivo y minucioso estudio del contexto histórico y de su significación literaria” (Francisco Rico, académico y catedrático).
“Hoy me siento muy orgulloso de dedicarme a la filología. Esta edición demuestra el sentido de esta disciplina dentro de las Humanidades. Cuidar el lenguaje, indagar en la historia, es ahondar en la dignidad humana” (Luis García Montero, poeta y profesor).
“De toda la épica castellana medieval sólo queda este códice y yo, si hubiera que salvar un solo volumen de la Biblioteca nacional, salvaría nuestro Cantar de Mio Cid” (Luis Alberto de Cuenca, filólogo y poeta).
“Mio Cid está muy cerca de la estética de Cervantes, más que los textos que eran frecuentes en su época. Es una obra que tiende un puente entre la Edad Media y nuestros días: merece ser leída por todo español” (Alberto Montaner, poeta y profesor, autor de la nueva edición de Mio Cid).
“No es fácil comprender porqué unos textos superan la barrera del tiempo y otros se sumen en el olvido. Mio Cid nos ha llegado aunque aún sea grande el misterio que lo rodea. Esta nueva edición arroja una nueva luz para su comprensión” (Carmen Cafarell, directora del Instituto Cervantes).
Afirmaciones en el acto de presentación social del trabajo realizado por Alberto Montaner sobre el gran poema épico español; afirmaciones que sintetizan el valor de la obra y el extraordinario significado de esta edición. 

Biblioteca Clásica

En el VIII centenario del único manuscrito que lo ha preservado para nuestra memoria, el llevado a cabo por un desconocido Per Abad, la Biblioteca Clásica de la editorial Galaxia Gutemberg / Círculo de Lectores, con el apoyo de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y el Centro para la Edición de los Clásicos Españoles, regresa a las librerías con una monumental edición del Cantar de Mio Cid realizada por Alberto Montaner. Una auténtica gesta filológica y cultural, que parte de un nuevo y riguroso estudio del único manuscrito conocido, el códice que tutela la Biblioteca Nacional, copiado en el S. XIV según el modelo de otro códice de un siglo anterior trascrito por un desconocido Per Abad. Un códice sin lujos pero esmerado, realizado en hojas de pergamino de menos de 20 centímetros de alto, sin más ilustración que dos cabezas femeninas dibujadas al margen de un folio en el que se menciona a las hijas del Cid.

Técnicas videomicroscópicas

Muy deteriorado en bastantes lugares, para esta edición en Biblioteca Clásica, el profesor Alberto Montaner ha podido examinarlo con las más modernas técnicas asequibles: una combinación de video y microscopio que permite ampliar y tratar la imagen para leer pasajes que si no son ilegibles. Por ejemplo, la fecha que figura en el colofón del Cantar está dada en números romanos y presenta un espacio en blanco entre la segunda C de las centenas y la X de las decenas. El examen con el videomicroscopio confirma que ahí no hubo una tercera C, sino que el blanco en cuestión se debe a unas minúsculas incisiones, de unos 3 mm de altura, que no pueden ser una raspadura por lo pequeñas que son. Es necesario concluir, según los investigadores, que esa fecha no corresponde al año en que se copió el manuscrito Per Abad, que es del siglo XIV, sino al año del códice que sirvió de modelo al de la Biblioteca nacional: “era de mill  e doscientos e cuaraenta e cinco años”, es decir, el año de Cristo de 1207.

Profesional de la literatura

 Firmemente apoyado en la revisión sistemática de toda la bibliografía sobre el texto, esta edición de Cantar de Mio Cid, de 827 páginas, permite no sólo el acceso a la lectura simple del texto, para un lector general, con notas de fácil comprensión, sino el conocimiento pormenorizado de todos sus aspectos históricos y lingüísticos. Es el compendio riguroso de lo que se conoce de este cantar, reflexionado por una personalidad, Alberto Montaner, que desde una erudición anómala en la cultura española, comunica su amor a esta obra cerrando especulaciones y abriendo certezas. Como en su explicación de quién sería el desconocido autor del Mio Cid: “Dentro del amplio espectro en que se ha situado al anónimo poeta, que va de juglar errante y analfabeto al docto letrado que trabaja en su escritorio con documentos de archivo, probablemente la realidad esté en un punto intermedio. Sin duda, su formada capacidad poética (...) mueve con fuerza a pensar en un juglar, un profesional de la literatura, si bien uno con un cierto nivel de conocimientos jurídicos y un vocabulario con ecos del latín de la iglesia y de los tribunales, lo que quizá tampoco debería extrañar. En este caso, lo más probable es que, siguiendo las técnicas tradicionales del oficio, hubiese compuesto el texto de memoria, para recitarlo después en voz alta, aunque no pueda rechazarse una composición escrita. Lo que parece totalmente excluido es que estemos ante una improvisación juglaresca copiada al dictado, como –extrapolando el comportamiento de determinados guslari serbocroatas modernos- han supuesto algunos oralistas.”
De nuevo el Cantar de Mio Cid hace resonar sus versos con la cálida armonía del gran conocedor de su gesta.

 

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